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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Dolor de rodilla en la noche: cuándo encender la alerta y qué hacer mientras tanto

Un especialista en medicina deportiva explicó por qué la articulación se queja más al acostarse, cómo aliviar la molestia con almohadas, frío o calor y cuándo conviene ir a la consulta sin seguir estirando los tiempos.

Por Griselda MuñozSociedad y vida · · hace 29 d
Dolor de rodilla en la noche: cuándo encender la alerta y qué hacer mientras tanto

Me crucé a doña Hilda, 58 años, en la esquina de siempre, y me dijo lo de siempre con una mueca nueva: «No puedo dormir, la rodilla me tiene loca». Acá en la cuenca del Plata, donde la gente se pasa el día arriba de un bondi o cargando bolsos en el mercado, ese comentario deja de ser un capricho y pasa a ser un tema de conversación serio. Es que el dolor nocturno de rodilla no es una molestia menor: cuando impide descansar o rompe la rutina, se transforma en un pedido de auxilio de la articulación, y conviene prestarle atención antes de acostumbrarse a convivir con él.

Por qué duele más cuando uno se acuesta

El médico Wesley Baker, especialista en medicina deportiva y atención primaria, lo explicó con una imagen bastante gráfica: de día la articulación se mantiene lubricada porque uno se mueve, camina, se estira, sube escaleras. A la noche, cuando el cuerpo se aquieta y la rodilla queda apoyada durante horas en la misma postura, esa lubricación cae y el dolor acumulado se hace notar. La presión sostenida sobre una superficie, sea un colchón blando o uno duro, puede además despertar una lesión vieja o una artrosis que de día pasa más desapercibida.

A eso se le suma otro dato que a nosotros, los que ya peinamos canas, nos interesa especialmente: el especialista recordó que actividades como correr sobre pavimento pueden dejar una carga que se siente al terminar el día, cuando el cuerpo se detiene. La buena noticia es que la natación y el ciclismo permiten ejercitarse con menos impacto y, en muchos casos, ayudan a que la rodilla no llegue tan enojada a la hora de dormir.

Almohada, frío, calor: qué sirve y para qué

Antes de salir corriendo a la farmacia, Baker propone empezar por lo más simple: acomodarse en la cama. Para quienes tienen artritis y duermen de costado, sugirió colocar una almohada entre las piernas. Para los que descansan boca arriba, la almohada va debajo de las rodillas, con una flexión leve que reduce el contacto dentro de una articulación desgastada. Es un truco casero, sí, pero muchos pacientes lo agradecen a la mañana siguiente.

  • Calor: suele aliviar mejor las molestias crónicas asociadas con artritis.
  • Frío: puede ser más útil para una lesión reciente por sobreuso o cuando hay hinchazón, porque disminuye la sensibilidad de la zona.
  • Geles, cremas y parches antiinflamatorios: son alternativas de alivio localizado que pueden complementar las medidas anteriores.

Medicamentos: mirar la lista antes de tragar

Otro punto clave que el especialista puso sobre la mesa tiene que ver con lo que ya estamos tomando. Baker explicó que el ibuprofeno y el naproxeno pueden reducir la inflamación, pero advirtió sobre posibles interacciones con anticoagulantes y otros fármacos muy comunes en personas mayores. La elección de alternativas, como el paracetamol, debe definirse siempre con el profesional de cabecera. La idea es no sumar un problema mientras se intenta apagar otro.

Lo cierto es que ninguna de estas medidas reemplaza la consulta. Baker fue claro: si el dolor persiste, corta el sueño o dificulta las actividades habituales, hay que sentarse frente a un médico. Cambiar la postura, aplicar frío o calor y revisar los medicamentos puede mejorar las noches mientras se llega al turno, pero el tratamiento depende siempre de la causa. Y esa causa —una lesión, una inflamación, una artritis— es la que necesita un diagnóstico.

Cuando me volví a cruzar a doña Hilda, ya con la nota en la cabeza, le dije lo que me hubiera gustado escuchar antes: que deje de aguantarse, que pruebe la almohada entre las piernas, que consulte qué remedios convienen con los que ya toma y, sobre todo, que no normalice eso de levantarse a las tres de la madrugada porque la rodilla no la deja. Dormir bien no es un lujo: es parte del tratamiento. Y en eso, acá en la cuenca, todavía nos cuesta pedir ayuda.

GM
Griselda MuñozSociedad y vida

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