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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Dos apuestas argentinas van a la caza de la Concha de Oro en San Sebastián

Glaxo, de Benjamín Naishtat, y Mis muertos tristes, de Pablo Larraín, integran la competencia principal del Festival de San Sebastián, que se abre el 18 de septiembre. A ellas se suman el estreno mundial de Lo dejamos acá, con Ricardo Darín y Diego Peretti, más un puñado de documentales y proyectos que llevan la marca argentina a casi todas las secciones del encuentro.

Por Ramón VeraCultura y espectáculos · · hace 28 d
Dos apuestas argentinas van a la caza de la Concha de Oro en San Sebastián

Les confieso que cada vez que arranca septiembre y empieza a circular la programación del Festival de San Sebastián, me pasa lo mismo: me imagino ese Kursaal de cara al mar Cantábrico, con su pantalla enorme, las butacas de terciopelo rojo y ese murmullo de gente que llega desde todos los confines del planeta a discutir sobre cine, y se me afloja el cuerpo como si me hubiera sentado en la platea de un cine de barrio de los que todavía conservan las cortinas de fierro. Y este año, para alegría de quienes seguimos de cerca lo que se cocina en el cine argentino, hay motivos de sobra para prestar atención, porque en esa carrera por la Concha de Oro, el premio mayor del festival, se metieron dos películas que llevan claramente el sello de nuestro país, y eso, para mí, no es un dato menor, es casi una caricia al oficio.

Dos funciones, una misma pelea

El domingo, en la sala principal del Kursaal, se proyecta Glaxo, la nueva película de Benjamín Naishtat, que viene de pasar por Toronto y tiene ya agendada una parada en Londres. Se trata de un trabajo que tiene a Lali Espósito entre sus protagonistas y que vuelve a colocar al director en ese lugar incómodo y fascinante que suele habitar, donde la historia grande se cuenta a través de personajes que miran al mundo de costado. Al día siguiente, el lunes, le llega el turno a Mis muertos tristes, una coproducción entre Argentina y Chile que lleva la firma de Pablo Larraín, un director que sabe perfectamente cómo mover la cámara en los bordes de lo sensible y de lo político. La película está protagonizada por Mercedes Morán y Dolores Fonzi, dos actrices que, cada una a su manera, le vienen dando al cine argentino camadas enteras de personajes memorables, y que aquí se cruzan en una historia que nació de un libro de Mariana Enríquez, que también estará en San Sebastián para acompañar la proyección.

Hay, además, una curiosidad que vale la pena marcar: la versión que se va a ver en San Sebastián es un montaje en formato de largometraje, mientras que el público que se acerque a Netflix a partir del 24 de septiembre va a encontrarse con una miniserie de cuatro episodios, es decir, dos maneras distintas de habitar el mismo material, dos ventanas que dan a la misma casa y que dejan ver el mismo paisaje desde ángulos diferentes. Eso, lejos de ser un problema, es una invitación a dejarse llevar por las dos lecturas y discutir después, con amigos o en familia, qué cuenta cada una que la otra no pueda.

Lo dejamos acá, la función que no se repetirá en salas

El martes, en tanto, llega uno de los platos fuertes para el público local: el estreno mundial de Lo dejamos acá, que tiene a Ricardo Darín y a Diego Peretti como dupla protagónica, dos actores que cuando se cruzan en una pantalla suelen desatar algo así como un cortocircuito controlado de buenas vibras, de esos que hacen que la sala entera se incline hacia adelante sin darse cuenta. Darín, además, va a estar presente en la función, así que quien ande por San Sebastián esa noche tiene la chance de cruzárselo en la alfombra o en el foyer. Eso sí, ojo con hacerse ilusiones de verla en el cine de acá: su desembarco en Netflix está previsto para el 16 de octubre, y no hay estreno confirmado en las salas argentinas, de modo que la pantalla grande del Kursaal va a ser, probablemente, la única oportunidad de verla como sus autores la pensaron, en la escala que corresponde.

De Zabaltegi a Horizontes Latinos: el resto de la tropa

Como si todo esto fuera poco, la presencia argentina se extiende por prácticamente todas las secciones del festival, así que vale la pena recorrerlas una por una para no perderse de nada. En Zabaltegi-Tabakalera, la sección más abierta y experimental del encuentro, la apertura llega con el documental Pedro en el país, dirigido por nada menos que Naishtat junto a María Alché, y al que se suman A veces me entra tristeza, otras veces rebelión, de María Aparicio, y El fantasma, de Ignacio Masllorens y David Lamelas. Además, Albertina Carri presenta fuera de concurso Cine vivo, un artefacto, que no se queda solo en la pantalla sino que combina un corto, un libro y una performance, o sea que es de esas propuestas que conviene ver primero y entender después.

En Horizontes Latinos, la vidriera que el festival le reserva al cine de la región, aparecen Viajes y placeres, de Mariano Luque; La ilusión de un verano sin fin, de Alessandra Sanguinetti, y El tren fluvial, de Lorenzo Ferro y Lucas A. Vignale. Y como si fuera poco, en el Foro de Coproducción Europa-América Latina se presentaron cinco proyectos argentinos que van en busca de respaldo para terminar de concretarse, que es, en definitiva, la etapa más sensible y más importante de cualquier película, esa en la que las ideas se vuelven obras.

“Lejos de ser un problema, es una invitación a dejarse llevar por las dos lecturas y discutir después qué cuenta cada una que la otra no pueda.”Ramón Vera
RV
Ramón VeraCultura y espectáculos

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