El agua que viene: AySA empuja una suba del 22,6% para seis de cada diez hogares y abre el debate en el ERAS
La empresa concesionaria presentó un esquema de coeficientes zonales que sube, baja o congela la factura según el domicilio. La audiencia pública empieza el 8 de octubre y el Gobierno tiene la última palabra.
La canilla empieza a calentar antes de que se mueva el papel en la oficina. AySA, la concesionaria que presta el servicio de agua y cloacas en la Ciudad de Buenos Aires y en buena parte del conurbano bonaerense, propuso un nuevo cuadro tarifario que golpea con más fuerza a la mayoría de los hogares: seis de cada diez usuarios residenciales enfrentarían subas promedio del 22,6%, mientras que un 20% vería reducciones cercanas al 14,7% y el resto seguirá pagando lo mismo. La facturación promedio ponderada para todo el padrón residencial saltaría de 27.156 a 30.250 pesos mensuales sin impuestos, una variación del 11,4% que esconde la verdadera dispersión del ajuste puerta por puerta.
La idea central de la empresa que preside el gerente general Mario Lefevre es reemplazar los actuales once coeficientes zonales —que combinan ubicación geográfica y características del inmueble— por solo cinco. Eso cambia la foto: en algunos barrios la factura baja, en otros trepa, y la diferencia la paga cada familia en su cuenta, no en una planilla general. Para que el golpe no llegue todo junto, AySA planteó que los incrementos derivados de los nuevos coeficientes se apliquen con un tope del 5% mensual acumulativo hasta completar el nuevo cuadro. Y quienes salgan del segmento más económico perderán en tres cuotas mensuales el descuento adicional del 15% que hoy les sostiene el bolsillo.
Quién paga más y quién paga menos
- 60% de los usuarios residenciales: aumento promedio del 22,6%.
- 20% de los usuarios residenciales: baja promedio del 14,7%.
- 20% restante: factura sin cambios.
- Comercios, industrias e instituciones: caída media del 2,2%, con 63% sin cambios, 22% con bajas y 15% con subas.
- Terrenos baldíos: suba del 7,6%, de 17.822 a 19.172 pesos mensuales sin impuestos.
El segundo tramo del rediseño apunta a los usuarios sin medidor, esos que todavía pagan por una estimación de consumo. Allí los coeficientes zonales son los que definen la boleta, así que el cambio de once a cinco niveles redefine la ecuación completa. Y hay un punto que mira de reojo al Radio Antiguo porteño: AySA propuso recalibrar el valor del metro cúbico de cloacas para empezar a cobrar dentro del servicio los desagües pluviales, un ítem que históricamente quedó fuera de la tarifa y que la empresa quiere empezar a internalizar.
Antes de que el Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS), encabezado por su presidente Walter Mendizabal, cierre cualquier definición, llamó a audiencia pública virtual. Las observaciones no son vinculantes, pero el organismo queda obligado a explicar caso por caso cómo las incorporó o por qué las descartó. Las inscripciones abren a las 10 del 8 de octubre y cierran a las 10 del 24 de octubre, en el sitio oficial del ERAS. Es la única ventana formal para que un usuario domestique su disconformidad antes de que la suba pase del dicho al hecho.
La empresa justifica el movimiento con un argumento distributivo: dice que el aumento neto de recaudación se destinará a ampliar la cobertura del Programa de Tarifa Social, esa línea que subsidia a los hogares más vulnerables y que hoy no llega a todos los que deberían. La promesa es razonable en el papel, pero ya acumulamos varias promesas incumplidas con fecha en el sector: obras de saneamiento prometidas en el AMBA que siguen en los planos, plazos de expansión cloacal que se corren de gacetilla en gacetilla, y un servicio que en amplias zonas del conurbano llega con presión intermitente y calles anegadas cada vez que llueve fuerte. Por eso, más allá del 22,6% promedio, el verdadero debate no pasa solo por la tarifa: pasa por saber si este nuevo esquema llega acompañado de las obras que la concesión adeuda desde hace años o si vuelve a ser un ajuste de escritorio para tapar un caño que sigue perdiendo en la calle.
La factura del agua dejó de ser un gasto menor y empieza a ganarse un lugar propio en el presupuesto de las familias. Antes de abrir la canilla y que el caño cante, revise su boleta, mire en qué coeficiente zonal queda su domicilio y, si le toca subir, anótese en la audiencia: el 24 de octubre se cierra la ventanilla. Gobierno nacional, regulador y concesionaria tienen la palabra. Los usuarios, por ahora, solo tienen la lapicera para inscribirse.
