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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El apellido que no fue: la historia detrás de Suar que contó Toto Kirzner

Un cantante lírico al que la radio no le podía decir el nombre, un hijo que adoptó el apodo y un nieto que prefirió el apellido de toda la vida: la saga familiar que volvió a poner en primer plano el origen del nombre artístico más famoso del espectáculo argentino.

Por Ramón VeraCultura y espectáculos · · hace 31 d
El apellido que no fue: la historia detrás de Suar que contó Toto Kirzner

Les confieso algo de entrada: hay historias que parecen chiquitas y terminan abriendo una puerta enorme a la memoria de una familia entera. Esto que les voy a contar es una de esas. Toto Kirzner, actor, hijo de un gigante de la televisión argentina, se sentó hace poco a charlar y, casi de paso, terminó de armar el rompecabezas de uno de los apellidos más conocidos del país: Suar. La cosa no arrancó en una oficina de marketing ni en una mesa de estrategia, arrancó en un estudio de radio, con un locutor trabándose una y otra vez con un nombre que le era imposible decir.

Para entender el Suar de hoy hay que retroceder varias décadas y cruzar el charco. Leibele Schwartz era un cantante lírico de origen judío que había hecho buena parte de su carrera entre Estados Unidos y Argentina, un tipo con voz de verdad, que había compartido escenario con la Orquesta Sinfónica de Filadelfia, con la Sinfónica de Israel y con la Sinfónica Nacional Argentina, y que además se había probado como actor y como jazan. Un currículum imponente. Y sin embargo, cada vez que pisaba una radio, aparecía el mismo problema.

Locos de radio y un nombre que no salía

Cuenta Toto, con esa tonada porteña que ya le conocemos, que a los locutores de la época les era literalmente imposible pronunciar Leibele Schwartz. No les salía, ni con ganas. Entonces, como pasa en estos casos, la solución fue práctica, casi diríamos artesanal: empezaron a llamarlo Leo Suárez para que el nombre pudiera entrar al aire sin tropiezos. Con el tiempo, el Suárez se fue acortando, se fue puliendo solo, como se pulen las cosas cuando pasan de boca en boca, y terminó convertido en Leo Suar.

“Cuando él iba a la radio le decían Leo Suárez, no les salía Leibele Schwartz ni en pedo. Entonces, era todo Leo Suárez y terminó siendo Leo Suar.”Toto Kirzner

Lo que había nacido como un parche fonético terminó siendo, sin que nadie lo planeara del todo, una marca, un nombre artístico, una identidad nueva. El propio Toto lo cuenta con una cuota de humor familiar: su padre, ya con el Suar instalado, lo había tomado casi como un juego. Le causó gracia y dijo, más o menos, bueno, si es más sencillo, va. Y así, de esa decisión tomada entre risas, se construyó uno de los apellidos más repetidos en la pantalla chica argentina.

El padre ofrece, el hijo dice que no

Hasta acá, la historia tiene su poética: un nombre que se inventa solo, empujado por la urgencia de un micrófono abierto. Pero lo más interesante, lo que a mí me parece lo jugoso de esta charla, es lo que pasó cuando le tocó decidir al propio Toto. Cuando el actor empezó a abrirse paso en la televisión y en el teatro, su padre, ya con el Suar hecho una institución, le tiró la idea de sumarlo a la saga. Le dijo que probara, aunque con una duda genuina sobre cómo sonaría el conjunto.

Mi viejo en un momento me decía: "Toto Suar nos queda mal", recordó el actor, como subrayando que ni siquiera quien había inventado el apellido estaba del todo convencido de que la herencia siguiera funcionando en la siguiente generación. Y entonces Toto, sin demasiadas vueltas, tomó una decisión que, si uno lo piensa, dice bastante de cómo se paró frente al oficio y frente a la propia familia.

“No me siento cómodo. Usemos nuestro apellido. ¿Para qué carajo lo tengo, si no?”Toto Kirzner
  • Leibele Schwartz fue un cantante lírico con más de 30 álbumes grabados y trayectoria junto a orquestas de Estados Unidos, Israel y Argentina.
  • Trabajó además como actor y como jazan, lo que muestra una carrera mucho más amplia que el simple hecho de cantar.
  • Murió el 11 de julio de 1992, a los 59 años, dejando un legado que su nuera y su nieto se encargaron de mantener vivo en la memoria pública.
  • Lilian Keller, actriz y esposa de Leo, falleció el 30 de septiembre de 2020, a los 74 años, tras un accidente cerebrovascular.

Me quedo pensando, mientras escribo esto, en la cantidad de veces que uno escucha el apellido Suar asociado a ficciones, a éxitos de rating, a proyectos enormes, y en cómo detrás de ese sonido tan argentino hay, en realidad, un Schwartz que nunca terminó de sonar en la radio. También me quedo pensando en Toto, que podría haberse subido a la marca fácil, el atajo conocido, y prefirió ir con lo suyo, con Kirzner, el apellido que figura en su documento y que, según sus propias palabras, está bueno tenerlo para usarlo. Hay algo de coherencia ahí, algo de respeto por una decisión que alguien tomó muchos años antes, en un estudio donde nadie le podía decir el nombre.

Esta historia se puede leer como una anécdota simpática, y de hecho lo es, pero también como una pequeña radiografía de cómo se construyen los nombres en el mundo del espectáculo: a veces con estrategia, a veces con ocurrencia, y muchas veces, como en este caso, con un locutor que se da por vencido y empieza a inventar. La pregunta que me queda dando vueltas, y que les dejo a ustedes, es la de siempre: si pudieran elegir entre un apellido que les abra puertas o un apellido que les cuente de dónde vienen, ¿con cuál se quedarían? Por lo pronto, la respuesta de Toto ya la sabemos, y nos sirve, al menos a mí, para recordarlo cada vez que escuchemos Suar en una pantalla.

RV
Ramón VeraCultura y espectáculos

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