El debut opaco de Sorkin: "El precio de la red" arrancó lejos de la sombra de "La red social"
La nueva película del guionista y director de "La red social" debutó con apenas nueve millones de dólares en todo el mundo y quedó quinta del envío en la taquilla estadounidense, en un arranque que parece la contracara exacta del fenómeno que había conseguido hace quince años.
Le digo de entrada que la comparación es casi obligatoria, porque a esta altura de la conversación uno ya no puede nombrar a Aaron Sorkin sin que aparezca flotando, como un fantasma amable, el recuerdo de "La red social", aquella película del año 2010 que le cambió la vida a medio Hollywood y que, sobre todo, le cambió el currículum a su director, que de guionista de lujo pasó a convertirse en una marca registrada del cine de diálogos filosos y vidas adentro de habitaciones con aire acondicionado. Ahora, quince años después, Sorkin volvió a sentarse en la silla de director y escribió una película que la propia industria presentó como una suerte de heredera temática de aquella obra, aunque ya les adelanto que el parecido termina más en la voluntad que en los números, porque los números, justamente, son los que ahora nos convocan y son los que cuentan una historia bastante menos gloriosa.
"El precio de la red" llegó a las salas norteamericanas el pasado fin de semana y, para sorpresa de nadie y disgusto de muchos, no terminó de cuajar en la pantalla grande. La película juntó apenas cinco millones y medio de dólares entre el viernes y el domingo en el mercado estadounidense, una cifra que le alcanzó por muy poco para colgarse el quinto puesto del ránking de recaudación, esa ubicación que en la jerga de los estudios se llama con elegancia "quintuple empate del que nadie quiere acordarse". Si le sumamos los tres millones y medio que consiguió en el resto del mundo, el debut global quedó en unos nueve millones de dólares, una apertura que en Hollywood se describe con la palabra "blanda" y que en la calle se comenta, directamente, con cara larga.
La herencia pesada de "La red social"
Pongamos la vara donde hay que ponerla para que la dimensión del asunto quede clara. Hace quince años, "La red social" había abierto su carrera con veintidós millones cuatrocientos cuarenta mil dólares solamente en los Estados Unidos y, como si eso fuera poco, se había trepado al primer puesto de la recaudación en su primer fin de semana, algo que muy pocas películas con diálogos de tres páginas por escena consiguen. La diferencia entre un debut y otro es de una magnitud tal que uno se permite, sin exagerar, la comparación con esos boxeadores que alguna vez fueron campeones y vuelven al ring ya en otra categoría, peleando contra el reloj más que contra el rival. En este caso, Sorkin pelea contra su propio pasado, y su pasado le pega más fuerte de lo previsto.
La protagonista de esta nueva película es nada menos que Mikey Madison, la actriz que en 2025 se llevó el Oscar a mejor actriz por su trabajo en "Anora" y que, después de casi dos años sin estrenar otro film, vuelve a ponerse frente a una cámara grande con la mochila cargada de expectativas y con la mirada del público muy pendiente de cada paso que da. En su carpeta inmediata figura, entre otros proyectos, una nueva adaptación de "La máscara de la muerte roja" que dirigirá Charlie Polinger, y será justamente el resultado de esas próximas cintas el que terminará de dibujar el rumbo de una carrera que, después del reconocimiento de la academia, necesita otro golpe de efecto para no quedar a la sombra de un único papel.
¿Puede remontar o ya está escrito el techo?
Ahora bien, vale la pena que nos preguntemos juntos lo que la propia nota de origen deja picando: si este debut puede remontar en las próximas semanas o si el primer número, como tantas veces sucede en el negocio cinematográfico, termina marcando el techo de lo que la película podrá conseguir. Mi lectura, que es una lectura opinativa y la hago con todas las letras, es que todavía no está todo dicho y que todavía hay margen para una recuperación gradual, aunque para que esa recuperación se concrete deberían empezar a aparecer tres cosas a la vez: buenas críticas sostenidas en el tiempo, un boca a boca que invite a la gente a volver o a ir por primera vez, y algún tipo de fenómeno de conversación pública que devuelva a la película al centro de la escena. Si eso no sucede, y si la curva sigue como hasta ahora, "El precio de la red" quedará como un título correcto del que se hablará más por su arranque que por su recorrido, algo que en la industria se conoce, con esa crueldad de la que a veces hacen gala los estudios, como "un estreno que ya cuenta toda la película".
Mientras tanto, "El precio de la red" sigue en cartelera y su desempeño en las próximas semanas terminará de confirmar o de desmentir el veredicto del primer fin de semana. Para quien quiera ir a verla y formar su propio juicio, la cita es en cualquier sala comercial de las cadenas habituales, en los horarios que cada complejo informe en su página oficial, porque en el negocio del cine, como en casi todo, el boca a boca se construye pero también se compra boleto a boleto.
