El hombre que se negó a dejar morir a su niño interior y terminó cambiando la historia de la tele
Jim Henson, el titiritero que se plantó frente a las convenciones y construyó un universo que todavía late en cada personaje que parpadea en la pantalla
Hay una frase de Calle 13 que me gusta repetir cada vez que me topo con alguien que dice que eso de jugar, de reírse sin culpa y de mirar el mundo con los ojos bien abiertos es cosa de chicos y que los grandes ya tenemos que ponernos serios, y la frase dice más o menos así: que no se apague el fuego, que no se apague la vida, que no secan las ganas de volver a empezar, y esa es exactamente, palabra más palabra menos, la filosofía que Jim Henson se pasó la vida entera predicando desde una mano metida dentro de un calcetín verde, porque así, con un calcetín y un par de ojos de plástico, terminó reinventando la televisión para chicos y para grandes y dejando una huella que todavía hoy, tres décadas y monedas después de su muerte, sigue tan fresca como el primer día.
Para entenderlo hay que retroceder a una época en la que los títeres eran cosa de ferias vecinales y de actos escolares, una época donde nadie - pero literalmente nadie - se hubiera imaginado que un muñeco de trapo podía codearse con la realeza británica en un set de televisión, y sin embargo eso fue exactamente lo que pasó cuando este pibe que arrancó haciendo apariciones televisivas con apenas diecisiete años, en un programa que encima le cancelaron al mes de salir al aire, fue construyendo paso a paso, sin prisa pero sin pausa, una de las obras más sólidas y queridas que dio la pantalla chica en todo el siglo veinte.
Sam and friends
El primer paso serio fue un programa chico, de bajo presupuesto, que se llamó Sam and Friends, y que Henson armó codo a codo con Jane Nebel, la que después terminó siendo su esposa, en un estudio que hoy nos haría reír por lo rudimentario, pero que en aquel entonces era su pequeño universo creativo y desde donde empezó a experimentar con todo lo que después lo haría grande.
“La gente más sofisticada que conozco son todos niños por dentro”Jim Henson
Desde ese primer ensayo en miniatura, y a lo largo de las décadas siguientes, Henson fue armando un catálogo que terminó incluyendo los Muppets, Barrio Sésamo, Fraggle Rock y una cantidad de producciones que mezclaban la marioneta con el humor más delirante y una sensibilidad tan fina que funcionaba, y funciona, tanto para los pibes que están aprendiendo a hablar como para los padres que se quedan pegados al sillón sin animarse a confesar lo mucho que se están riendo.
- A los diecisiete años hizo su primera aparición televisiva como titiritero, en un programa que duró apenas tres semanas en pantalla.
- Junto a Jane Nebel creó Sam and Friends, la base experimental sobre la que después levantó todo su imperio creativo.
- Su principio creativo era directo: exagerar un rasgo humano hasta volverlo gracioso para que el espectador se reconociera en él.
- Para Henson, el absurdo no era un chiste vacío sino una forma de llevar la vida real a una abstracción reconocible.
- Murió en mayo de 1990, a los 53 años, a causa de un choque tóxico originado por una infección bacteriana, en pleno apogeo de su carrera.
