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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El Monu se quedó frío pero a Otamendi le bastó una siesta para definir el destino

Con el Monumental detenido por los fuegos artificiales y la emoción a flor de piel, el gol del defensor le dio a Argentina la ventaja parcial en la despedida de Messi. La primera mitad dejó más empuje que claridad y un Dandjinou que se llevó los aplausos de los más críticos.

Por Maximiliano PintoDeportes · · hace 9 d
El Monu se quedó frío pero a Otamendi le bastó una siesta para definir el destino

La noche empezó con un Monumental que prometía nieve emocional y terminó entregando apenas un suspiro tibio. Mucho humo, muchas bengalas y un gol que llegó cuando ya parecía que el frío se llevaba el partido. Argentina le gana parcialmente 1 a 0 a Benín, un equipo que vino a defenderse con la vida y a esperar la suya. Pegó primero el local, como se dice en la tribuna, pero más por insistencia que por brillantez.

Otamendi, el nueve que no fue

Porque el gol lo hizo Otamendi, el patrón del fondo, el central que tiene más oficio que vértigo. Un centro de Messi desde la izquierda, esa pelota que parece venir con pero termina en el lugar justo, y el defensor la empujo con la derecha como quien firma un trámite antes de irse a dormir. Primer gol en mucho tiempo, festejo con alma y un Monumental que, por un rato, dejó de mirar la hora.

Antes del gol, la Argentina había sido un equipo con más ganas que ideas. Messi se movió por todos lados, siempre cerca de la pelota, siempre a un paso de la jugada. Julián Álvarez tuvo la más clara: gambeta dentro del área, definición cruzada y Dandjinou, el arquero visitante, que se lució como si supiera que la noche era suya. Un rato antes, el mismo guardameta le había sacado un tiro libre al diez con una estirada que arrancó el único murmullo serio de la noche.

  • Argentina dominó la posesión y la geografía del partido, pero recién pudo romper el cero a los pocos minutos del segundo tiempo.
  • Dandjinou fue la figura visitante: contuvo a Messi de tiro libre y le ganó un mano a mano a Julián Álvarez.
  • Otamendi cumplió en la última línea y, de yapa, abrió el marcador con un derechazo que vale un amistoso entero.
  • Benín apostó al contraataque y casi lo empareja: Emiliano Martínez respondió cuando lo llamaron, con la sobriedad de siempre.

A los diez minutos, el árbitro detuvo la pelota. Hubo aplausos, hubo fuegos artificiales, hubo Messi levantando los brazos como quien agradece sin hablar. La imagen del diez entrando al campo con sus hijos, con una camiseta gigante de fondo, ya forma parte de las fotos que la gente va a guardar mucho tiempo. Lo demás, por ahora, es un partido que sigue en deuda con el gol y con el entretenimiento.

“Uno entra a la cancha esperando una noche emotiva y termina peleando con el viento y con un arquero que no se quiso dar por vencido. El Monumental se quedó con la garganta seca y el corazón abierto.”Maximiliano Pinto, Deportes

Lo que viene, ahora que se gana

Argentina se lleva la ventaja parcial al tramo decisivo, con Messi todavía en cancha y la tribuna pidiendo algo más. El equipo de Scaloni necesita meter el segundo para que la despedida termine en fiesta y no en un partidito tibio. Veremos si aparece el gol o si la noche se queda en una foto emotiva y un resultado corto. Veremos, como siempre, hasta que el juez diga basta.

MP

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