El oro, las Minis y el tráfico: a más de veinte años, Paramount resucita el plan perfecto y quiere a Paul Feig como nuevo cerebro del operativo
La productora retomó las conversaciones para hacer una secuela de la película de acción que en 2003 reversionó un clásico con Michael Caine y puso a ladrones al volante de autos ingleses por las calles de Los Ángeles. El director de comedias aparece como la principal carta para ponerse al frente de un proyecto que todavía no tiene elenco confirmado, ni fecha de rodaje, ni fecha de estreno.
Les voy a confesar algo antes de arrancar: cuando escuché la noticia me acordé de esa escena en la que los semáforos de Los Ángeles se ponen a parpadear como si la ciudad entera estuviera ayudando a un grupo de ladrones, y se me dibujaron en la cabeza los tres colores del Cooper S bajando por las colinas con el motor revolucionado. Eso es lo que vuelve a poner sobre la mesa Paramount, nada menos que una secuela de The Italian Job, la película de 2003 que en su momento funcionó como un relojito de caja fuerte bien aceitado: seis millones en las salas de Estados Unidos el primer fin de semana, ciento setenta y seis millones de recaudación global sobre un presupuesto de sesenta, y una legión de fans que durante más de dos décadas siguió repitiendo la frase del personaje de Mark Wahlberg como si fuera un mantra.
La información que llegó desde Hollywood indica que la productora reactivó el desarrollo del proyecto y que ya está manteniendo conversaciones con Paul Feig para que se haga cargo de la dirección. Feig, conocido por comedias de acción como las entregas de Mi villano favorito y por la serie Freaks and Geeks en sus inicios, todavía no cerró términos con el estudio, pero aparece como el nombre con más peso en la mesa de negociaciones. Es decir, todavía no hay contrato firmado, pero la voluntad existe y eso, en la industria, ya es muchísimo más que un rumor de pasillo.
Elenco en suspenso y regreso de los originales todavía en veremos
Hasta acá no hay ningún anuncio oficial sobre el reparto, lo que deja abiertas todas las puertas. Nadie confirmó si Mark Wahlberg, Charlize Theron, Jason Statham, Edward Norton, Seth Green, Mos Def o Donald Sutherland, según el caso, van a tener algún tipo de participación en esta nueva entrega. Lo concreto es que el estudio todavía no dijo nada al respecto, y eso en Hollywood puede significar dos cosas: que están negociando en silencio o que todavía no comenzaron a hacerlo. La diferencia, para el bolsillo del espectador, es enorme.
Mientras tanto, vale la pena recordar de dónde viene esta historia. La película de 2003 fue, en sí misma, una versión moderna de un clásico británico de 1969 que encabezara Michael Caine, un film ochentoso en el mejor sentido de la palabra, con persecuciones por Turín y un plan tan elegante como imposible. La remake que dirigió F. Gary Gray tomó esa estructura, la transportó a Los Ángeles, la condimentó con humor de buddy movie y la coronó con un sistema de hackeo de semáforos que se volvió ícono instantáneo. El resultado fue un film que supo mezclar acción, comedia y personajes bien delineados, y que por eso se ganó una base de fans que nunca se terminó de ir del todo.
El tono de la secuela: la gran pregunta que deja la elección de Feig
- Feig viene de un registro marcado por la comedia de acción, con títulos como Spy, Un espía y medio, Las novias de mis amigos y la saga Mi villano favorito.
- La película original combinó acción y humor en dosis equilibradas, con un grupo de ladrones con química de elenco.
- Un giro más cómico podría modificar la identidad del film original y abrir un debate entre los seguidores más fieles.
- También podría renovar la propuesta y atraer a una audiencia nueva que no vio la entrega de 2003.
El proyecto está en una etapa temprana del desarrollo y por ahora no hay fecha estimada de rodaje ni de estreno, así que cualquier cálculo de calendario es, por el momento, tirar los dados en una mesa de casino. Lo que sí se puede decir es que la decisión de ir a buscar a Feig no parece casual: en un mercado que viene apostando fuerte por las franquicias nostálgicas y por las comedias de acción con elenco coral, la combinación tiene una lógica interna que a los ejecutivos de Paramount debe haberles gustado.
Mientras tanto, a uno le queda la sensación de estar parado otra vez en esa cochera donde los Cooper esperan la orden de salida, con el motor en punto muerto y las luces apagadas. Falta que alguien gire la llave. Y cuando eso pase, con Feig o sin Feig, la pregunta que va a sobrevolar cada nota de los próximos meses va a ser la misma: veintitrés años después del robo original, ¿queremos que la secuela respete hasta la última línea del libreto del primer golpe, o preferimos que se anime a cambiar el plan a mitad de camino? Por ahora, la respuesta la tiene el guion. Y el guion, todavía, está en blanco.
