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Domingo, 18 de octubre de 2026
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El Paraná fuera de control y la carne que viene: otra vez, el bolsillo paga los platos rotos del clima

El río ya pasó los 26.300 metros cúbicos por segundo y obligó a abrir Yacyretá; el mercado anticipa hasta 10% de suba en los cortes antes de las Fiestas, mientras la energía barata por la hidraulicidad podría amortiguar en parte la factura eléctrica.

Por Alejandro SubiabreMinería y carbón · · hace 2 h
El Paraná fuera de control y la carne que viene: otra vez, el bolsillo paga los platos rotos del clima

El Paraná se comió las barrancas de Corrientes y todavía no terminó de subir. En los últimos días el río superó los 26.300 metros cúbicos por segundo, un caudal equivalente a llenar diez piletas olímpicas cada segundo, lo que obligó a la Entidad Binacional Yacyretá a abrir el vertedero principal. En la capital correntina se contabilizan alrededor de 500 evacuados y el nivel del agua está proyectado a pasar los siete metros. Los especialistas coinciden en un dato que da escalofríos: el torrente principal tardará unos veinte días en llegar al Delta. Es decir, lo peor todavía no pasó.

El golpe directo al bolsillo: la carne

Para quien hace las compras en el supermercado, el efecto más concreto del Niño está en la carne. El mercado anticipa subas de hasta 10% en los cortes vacunos antes de las Fiestas, en una oferta que ya venía ajustada desde hace meses. En el último relevamiento del INDEC, los cortes de vaca habían subido alrededor de 1% en un solo mes, una cifra que parece chica pero pesa: alimentos y bebidas representan el 23,4% del índice de precios al consumidor, y la carne sola explica entre el 7% y el 13% de ese rubro según la región. Con el consumo en niveles bajos, los márgenes para trasladar aumentos son acotados, pero la presión existe.

En la tranquera, en cambio, la película puede ser distinta. En las 15 campañas con El Niño registradas desde 1980/81, la soja rindió en promedio 6,1% por encima de su tendencia y el maíz, 6,4%. Sobre una cosecha proyectada para 2026/27 de 155,8 millones de toneladas según la Bolsa de Comercio de Rosario, el desvío positivo típico de los años Niño podría sumar unas siete millones de toneladas. Más producción agrícola suele traducirse, con rezago, en mayor oferta de alimentos y menor presión sobre los precios. Es la vieja paradoja del campo argentino: bendecido por el agua, ahogado por la logística cuando el agua sobra.

Energía: la única nota positiva

  • El exceso hídrico obliga a las represas a turbinar más agua y la hidroelectricidad es la fuente más barata del sistema eléctrico.
  • Más generación hidro implica menos uso de centrales térmicas que queman combustibles más caros, lo que debería bajar el costo de generación.
  • La contrapartida técnica es que con el río crecido aguas abajo cada metro cúbico rinde menos en las turbinas, según datos de la propia Entidad Binacional Yacyretá.
  • El cuadro completo termina mezclando un alivio tarifario parcial con un golpe directo sobre los alimentos frescos justo en diciembre.

Mientras la carne prepara su salto pre-Fiestas, el fantasma que recorre las góndolas se llama inundación: logística interrumpida, caminos rurales cortados, ganado que no sale y costos que se trasladan. La cadena ya viene resentida y la meteorología no ayuda. Es la misma historia de siempre: el productor recibe el agua como bendición y la termina pagando como castigo en el mostrador.

Gobierno nacional: la mesa de diciembre ya está servida. O se gestiona el freno, o se vuelve a explicar en enero por qué la carne se fue por las nubes.

AS
Alejandro SubiabreMinería y carbón

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