El principito vuelve al cine: una promesa que mezcla acción real y un protagonista que no será del todo humano
La novela de Saint-Exupéry regresará a la pantalla con dirección del noruego Morten Tyldum y guion del oscarizado Simon Beaufoy. Todavía no hay fecha de estreno, pero el proyecto ya empezó a tomar forma.
Hay libros que se niegan a envejecer y, de tanto en tanto, aparecen con ropa nueva para recordárnoslo. El principito, esa joyita breve y enorme que Antoine de Saint-Exupéry publicó por primera vez en 1943, acaba de confirmar que volverá al cine y, esta vez, con una apuesta que mezcla acción real y efectos visuales para devolverle vida a su protagonista, ese niño rubio que viaja de planeta en planeta preguntando cosas que los grandes ya no nos animamos a formular. Lo que sigue es, básicamente, la crónica de un regreso que todavía está en pañales pero que ya despierta la conversación que cualquier regreso de esta naturaleza merece.
La nueva adaptación se encuentra en preproducción y tiene, como me gusta decir cuando un proyecto empieza a caminar, a dos nombres pesados a la cabeza: el director Morten Tyldum, responsable de The Imitation Game y Passengers, y el guionista Simon Beaufoy, ganador del Óscar por Slumdog Millionaire. La idea, según se anunció oficialmente, es que la acción real ocupe la mayor parte del metraje y que los efectos visuales se reserven, ni más ni menos, para darle forma al Principito, lo que ya anticipa una película en la que convivan actores de carne y hueso con un personaje central que vivirá en una zona intermedia entre lo digital y lo simbólico.
Lo esencial es invisible a los ojos
Lo más interesante de este anuncio, al menos para mí, no es tanto la técnica como la decisión de tomar como base dos fuentes a la vez: por un lado, la novela corta original; por el otro, la adaptación al cómic que firmó el ilustrador y cineasta Joann Sfar, una versión que le puso imágenes contemporáneas y un poco más desgarbadas a la historia. Sfar, de hecho, no se quedó en el molde: va a participar en el desarrollo del concepto de la película y, al celebrar el arranque de la preproducción, se tomó un momento para agradecer a la familia Saint-Exupéry por volver a confiar en él después de aquel trabajo en la historieta. También expresó su entusiasmo por la llegada de Beaufoy y Tyldum al equipo, una dupla que, en sus propias palabras, tiene todo lo que el universo del Principito necesita para cruzar la pantalla.
El desarrollo del guion se hará junto a Le Petit Prince Groupe, la entidad que administra el legado del escritor francés, lo que de entrada funciona como un sello de cuidado: no se está haciendo cualquier cosa con un libro que, según Beaufoy se encargó de remarcar, sigue conectando con lectores de todas las edades porque apela a esa zona de la infancia en la que todavía estamos dispuestos a aceptar ciertas verdades que el Principito encarna. Esa es, en definitiva, la hipoteca más grande que carga la película: traducir a imagen y movimiento una poética que, durante décadas, funcionó mejor en la intimidad de la lectura que en la sala oscura.
Tyldum, que ya demostró que sabe mover el cuerpo entre el drama y la blockbusterada, hizo su propia lectura del material y la contó en términos muy concretos. Para él, la historia abre un abanico enorme de posibilidades cinematográficas por su escala, sí, pero sobre todo por las preguntas que plantea, que son las preguntas que a mí, personalmente, me siguen resonando cada vez que lo releo. El director noruego puso el foco en el amor, las pérdidas y el duelo, y sumó la esperanza, los deseos personales y la aventura como los otros ejes con los que piensa trabajar. Si eso se traduce bien a la pantalla, vamos a estar frente a una película que no le hablará solamente a los chicos ni solamente a los adultos, sino a esa zona intermedia en la que viven los que todavía se dejan asombrar.
Una saga de adaptaciones que se estira
- 1974: Stanley Donen dirige una versión con actores que se convirtió en un clásico de culto, con música de Lerner y Loewe y un Gene Wilder inolvidable como la Serpiente.
- 2015: Mark Osborne estrena la película animada que combinó distintos recursos visuales para contar la historia, incluyendo una tierna secuencia en stop motion.
- Próximo estreno: la nueva versión con Tyldum en la dirección y Beaufoy en el guion, todavía sin fecha confirmada y con el Principito como personaje generado por computadora.
Todavía no hay fecha de estreno ni se confirmó un elenco, así que por ahora lo que tenemos son intenciones, un director con oficio, un guionista con pedigree, y un libro que lleva más de ochenta años demostrando que no necesita presentaciones. La película, cuando llegue, deberá vérselas con dos antecedentes pesados: la versión con actores de 1974, que tiene el ADN del musical clásico, y la animada de 2015, que fue un fenómeno de público en buena parte del mundo. A mí, que El principito me sigue agarrando desprevenido cada vez que lo abro, me alcanza con saber que hay gente seria trabajando en no traicionarlo. El resto lo iremos a ver cuando se pueda, que es, justamente, lo que el Principito siempre nos invita a hacer: dejar la prisa y asomarnos con tiempo.
