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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Empezó la Liga y Gimnasia ya pasó el primer examen: 92-74 a Lanús en el Rotili

El campeón arrancó la defensa del título con una victoria sólida en el regreso del Granate a la elite, después de diez años. Lo bueno y lo que cada uno tiene que ajustar de cara a lo que viene.

Por Maximiliano PintoDeportes · · hace 17 d
Empezó la Liga y Gimnasia ya pasó el primer examen: 92-74 a Lanús en el Rotili

Frío en Comodoro y la pelota que quema. Así arrancó la Liga Nacional 2026/27, con Gimnasia pisando fuerte en el Antonio Rotili y dejando a Lanús con las manos vacías en su vuelta a la máxima categoría después de una década. El campeón avisó que no vino a defender el título regalando nada: 92-74 y a otra cosa.

El equipo de Pablo Favarel construyó el triunfo desde el primer cuarto, ese momento del partido en el que se definen las noches tranquilas y las noches de pesadilla. Lo ganó 26-12, un parcial que funcionó como una declaración de intenciones: defensa firme, pelota circulando y a Lanús sin aire. El segundo capítulo fue un calco del primero en el goleo visitante (otra vez 26), con un Granate que apenas pudo anotar 15 y se fue al descanso abajo por 25. Para mí, esa primera mitad fue lo más parecido a ver llover en seco en Buenos Aires: no lo esperaba nadie y pasó.

Los nombres propios de la noche

  • Marcos Chacón, la mano caliente: 28 puntos y se llevó el cartel de goleador del partido. Un jugador que parece entender el reloj mejor que el despertador de mi abuela.
  • Gino Balbo, el socio silencioso: 15 tantos para acompañar al N°1 sin pedir ruido.
  • Carlos Rivero, el inoxidable: 13 puntos y la voz de mando en la pintura.
  • Emiliano Toretta y Martiniano Dato, los de ocho: dos doblés cortos pero útiles para sostener el ritmo cuando los titulares descansaron.
  • Martín Franchino, el capitán que no se baja: 23 puntos y la cara de un tipo que volvió a la elite después de diez años y no se va a esconder.
  • Christian James, Melvin Johnson y Junior Merchant: 17, 11 y 10. El trío importado del Granete cumplió, pero el Roili los castigó.

Lo de Lanús, mirá, tiene una explicación que no es consuelo pero ayuda: vuelven a Primera después de diez años, y el cuerpo todavía se está acomodando. Lo bueno es que el último cuarto lo ganaron 29-19, que es la manera en que un equipo te dice «no nos dimos por vencidos». Lo malo es que sirve de poco cuando ya perdiste el partido en los primeros veinte minutos. El conjunto de la provincia de Buenos Aires tiene que entender que la Liga no espera a nadie, ni siquiera a los que vuelven con honores y plaqueta de campeón del ascenso.

Qué debería sostener y qué debería mejorar cada uno

  • Gimnasia: sostener esa defensa del primer tiempo, que es un queso duro de pasar. Las 26 asistencias y el 55% de campo son números de campeón, pero no pueden dormirse en los segundos partidos de la gira. La rotación con Toretta y Dato rindió: hay que darles más minutos sin que se quemen.
  • Lanús: mejorar la entrada en partido. Empezar 12-26 abajo es empezar a remar contra la corriente. El último cuarto mostró carácter y pergamino del que sabe: sostener ese nivel durante cuarenta minutos y no solo en los últimos diez.
  • Ambos: los dos dependen de la mano caliente de uno o dos jugadores. Gimnasia de Chacón, Lanús de Franchino. La Liga es larga y los planteles cortos lo pagan caro: hay que encontrar una segunda vía de gol estable.

La noche también tuvo su costado emotivo. Antes del salto inicial se entregaron plaquetas al campeón y a los protagonistas del ascenso del Granate, y hubo un pasillo de homenaje para Gimnasia. Esas cosas que no salen en el tanteador pero quedan en la retina del que fue a la cancha un martes de octubre a alentar al equipo de toda la vida.

Lo que viene, para anotarlo en la agenda: Lanús recibe a Oberá Tenis Club el 9 de octubre, otra vez en el Rotili. Gimnasia sigue de gira y va a Mar del Plata para cruzar con Peñarol, que es el clásico de la Patagonia y siempre tiene condimento extra.

El campeón pasó el primer examen con nota. Regresó a su casa con el bolso lleno y la sonrisa ancha. Veremos si el finde que viene en La Feliz la cosa sigue igual o si el Milrayitas le complica la vida. En la Liga, ganar el primero no te asegura nada, pero perderlo te deja una marca que cuesta sacarse.

MP

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