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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Entre la nieve austríaca y un micrófono con más coraje que el racket: Brunold, campeón y bandera

El suizo venció en la final del Tulln Challenger y, sobre todo, convirtió la premiación en un mensaje que dio la vuelta al mundo. Historia de dos tipos que se animaron a más.

Por Maximiliano PintoDeportes · · hace 32 d
Entre la nieve austríaca y un micrófono con más coraje que el racket: Brunold, campeón y bandera

En Tulln, una ciudad austríaca donde el frío te muerde la cara apenas cruzás la puerta, Mika Brunold jugó la final de su vida. Y la ganó, claro. 6-4 y 6-3 contra el brasileño Joao Lucas Reis da Silva, en sets que parecieron más peleados de lo que dice el marcador. Pero eso, siendo sincero, es lo de menos. Lo importante pasó después, cuando el termómetro ya marcaba bajo cero y el micrófono estaba más caliente que la cancha.

Porque el suizo, ubicado en el puesto 257 del ranking, levantó el primer trofeo ATP Challenger de su carrera y, en vez de hablar de dropshots o de su próximo torneo, se paró frente a la tribuna y le habló a su rival como si fueran dos viejos amigos cerrando una jornada larga. El mensaje fue simple, directo, y por eso mismo demoledor: le agradeció haber sido ejemplo para él a la hora de asumir su propia sexualidad.

Un discurso que viajó más rápido que la pelota

Lo que dijo Brunold, textualmente en el idioma de Cervantes, fue esto: Quiero agradecerte. Un año después de tu salida, hice la mía. Eres una gran inspiración para mí y estoy muy orgulloso de nosotros. Podemos ser modelos para tantas personas que luchan por su sexualidad. Muchas gracias y buena suerte para tu futuro. Una declaración de ese calibre, en un circuito donde todavía hay jugadores que esquivan el tema como si fuera una pelota a la red, no es un detalle: es un hecho político y deportivo al mismo tiempo.

“Es increíble. Fue una pelea dura, me lo puso muy difícil. Estoy muy contento con cómo encontré soluciones y cómo luché. Es indescriptible.”Mika Brunold, en la ceremonia de premiación

Reis da Silva, el brasileño que milita en el puesto 341 del escalafón mundial, se bancó la derrota con hidalguía. No siempre he podido alcanzar este nivel en los últimos meses, así que estoy muy contento de haber llegado a la final, dijo el carioca, que además le tiró flores al campeón: Mika jugó un tenis increíble. Gajes de un deporte que, a veces, también forma personas decentes.

Dos maneras de entender el deporte

  • El resultado deportivo: Brunold obtuvo su primer título Challenger y sumará puntos clave para escalar en el ranking, en una temporada donde lo más importante, según sus propias palabras, es mantenerse libre de lesiones y disfrutar.
  • El resultado humano: tanto él como Reis da Silva se convirtieron en referentes visibles de la comunidad LGBTQ+ en un circuito donde ese tipo de exposición suele ser la excepción y no la regla.
  • El contexto: el circuito ATP Challenger es la trastienda del tenis profesional, el lugar donde se curran los puntos que después te permiten pisar los grandes escenarios. Que el mensaje más potente haya salido desde ahí, y no desde un Masters 1000, le da todavía más valor.

Lo que hicieron estos dos tipos en Austria va más allá del tenis. Es un recordatorio de que un micrófono en la mano correcta puede cambiarle la tarde a alguien que está del otro lado de una pantalla, en un pueblo chico, peleando con sus propios fantasmas. Si el deporte sirve para algo más que para ganar trofeos, es exactamente para esto. Veremos si el circuito toma nota o si, como tantas veces, mira para otro lado.

MP

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