Felipe Fort se anima a cantar frente a cámara y le pregunta al público cómo seguir afinando la voz
A sus 22 años, el hijo de Ricardo Fort mostró en sus historias de Instagram una interpretación con guitarra y abrió la puerta a los comentarios de sus seguidores; ya había practicado con una eléctrica y en marzo debutó como modelo en el subte porteño.
Yo lo vi aparecer en la pantalla y me quedé mirando, porque Felipe Fort, el pibe que uno conoce más de portadas y de happenings familiares, decidió mostrarse en otra faceta: la de alguien que se sienta frente a una cámara, se planta con la guitarra y se anima a cantar. Tiene 22 años y, por lo que se ve en la grabación que él mismo subió a sus historias de Instagram, todavía le cuesta, y él lo dice sin vueltas. Esa honestidad es lo que vuelve interesante al asunto, porque no estamos ante un cantante consagrado mostrando un tema nuevo, sino ante un joven que da un paso, lo registra y le pregunta a su audiencia qué le sugiere para mejorar.
Primer ensayo con cámara
La publicación es bien sencilla: un video casero, él con la guitarra, una canción romántica que habla de la cercanía y del cariño en una pareja, y un texto escrito a mano que funciona como carta de presentación. "Primera vez cantando en cámara, todavía me cuesta pero quiero mejorar. ¿Alguna recomendación, gente?", escribió junto al clip. Es una manera de empezar que tiene algo de valiente, porque pone la propia vulnerabilidad en escena y, al mismo tiempo, abre la puerta a que los demás opinen. En criollo: se banca el ridijo inicial con tal de aprender.
La herencia de la eléctrica
Para entender el paso hay que mirar un poco hacia atrás. En febrero de este mismo año, Felipe ya había compartido otra historia en la que se lo veía practicando con una guitarra eléctrica. Primero hacía un punteo y después se animaba con algunos acordes. "¿Algún consejo?", preguntaba entonces, con el mismo tono de buscar complicidad en su comunidad. Lo que hay entre aquel video y el actual es una continuidad lógica: primero el instrumento solo, después el instrumento con la voz. Es el recorrido clásico de alguien que se prueba en silencio y, cuando se siente un poco más firme, decide agregar la parte más expuesta, la garganta.
La cita que abre el camino
“Primera vez cantando en cámara, todavía me cuesta pero quiero mejorar. ¿Alguna recomendación, gente?”Felipe Fort, en sus historias de Instagram
La pasarela del subte y la música de la pantalla
No es la primera vez que Felipe se prueba en un terreno artístico distinto al que lo vio crecer. En marzo de 2025, cuando todavía resonaba la edición de BAFWEEK, debutó como modelo en una propuesta de la marca Bulbenny que llevó la pasarela a los vagones de la línea H del subte porteño. Eran prendas combinadas con performance, una idea que mezcló moda y transporte público. Aquello le dio exposición en el mundo del diseño; ahora, con la guitarra y la voz, se asoma al mundo de la música. Son dos puertas que se abren casi en paralelo, y las dos las transita con la misma actitud: mostrarse, preguntar y dejarse ayudar.
¿Qué se puede aconsejar desde el otro lado de la pantalla?
- Respirar antes de empezar a cantar y no arrancar con el aire en cero, porque la primera nota sale siempre más tensa de lo que uno cree.
- Grabar muchas veces el mismo fragmento y escucharse después, porque el oído detecta cosas que en el momento del canto se escapan.
- Elegir de a ratos canciones que queden a mitad de camino entre lo que a uno le gusta y lo que la voz puede dar, para no forzar el registro ni aburrirse.
- Aprovechar los comentarios que llegan por redes como devoluciones de un público amigable, sin tomarse todo como una sentencia ni como un cheque en blanco.
- Tomarse el proceso con paciencia, porque la diferencia entre el primer video y el décimo suele ser enorme, aunque uno no lo perciba día a día.
Lo que deja esta movida, más allá de cómo le salga la próxima toma, es una manera de aprender en público. Felipe Fort no esperó a estar listo para subirse a una cámara y cantar; se subió igual, dijo que le cuesta y pidió una mano. Hay algo de eso que a mí, como espectador grande, me resulta entrañable: la idea de que a los 22, con una guitarra y una historia de Instagram, todavía se puede estar empezando. Si te interesa seguir el tema, basta con seguir sus historias de Instagram, donde él mismo va mostrando cada paso nuevo de este aprendizaje musical que arrancó con una eléctrica y que ahora, con la voz como invitada, suma un capítulo distinto.
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