Gran Hermano Generación Dorada definió a sus cuatro finalistas: el sueño de la copa queda en manos de Caniggia, Yipio Pintos, Luana Fernández y Solange Abraham
Yanina Zilli se despidió del reality después de 196 días de encierro y con apenas el 2,1% de los votos positivos. La exvedette perdió el versus decisivo frente a Charlotte Caniggia y abandonó la casa en quinto lugar, con la emoción a flor de piel y un grito de aliento para su compañera.
Les cuento, che, lo que pasó en la gala del lunes 7 de septiembre fue de esos momentos que a uno, mirándolo desde afuera, lo dejan con el pecho apretado. Imagínense la escena: el living de la casa, las luces bajas, el sobre todavía cerrado sobre la mesa y cuatro mujeres que saben que una de ellas se va a tener que parar y cruzar esa puerta que tantas veces soñaron con no atravesar nunca. Esa es la foto que se me quedó grabada mientras seguía la transmisión, porque Gran Hermano Generación Dorada ya entró en su recta final y lo hizo, como corresponde, con el corazón en la boca y las lágrimas a punto de caer.
Porque uno puede hablar de porcentajes y de placas, y está bien, pero lo que se vivió adentro fue otra cosa. Yanina Zilli se despidió después de 196 días de encierro, una enormidad, un tiempo que da vértigo solo de pensarlo. Se quedó con apenas el 2,1% de los votos positivos, sí, un número chico, frío, pero que no termina de medir lo que fue su paso por la casa. Ella misma lo dijo al salir, con la voz todavía temblorosa: "Me siento ganadora, llegué lejos, di lo mejor de mí. Fue un honor compartir esta casa con todas ustedes. Voy a extrañar este lugar." Y antes de cruzar la puerta, se abrazó con Solange Abraham y le gritó, con esa energía que la caracterizó desde el primer día, un "ganalo, Sol" que retumbó en el living y que a mí, particularmente, me dio una punzada en el alma.
Cuatro quedan, una se va
Antes de que el sobre se abriera, la noche había reservado sus propios condimentos. Tres nombres se salvaron en orden, y cada uno tuvo su color. La primera fue Yisel "Yipio" Pintos, la jugadora uruguaya que festejó con su baile característico y le habló directo al público que la bancó: "Gracias, muchas gracias, yo sé que cada voto es plata", dijo, y la frase, en boca de ella, sonó a agradecimiento verdadero, de esos que uno le cree. Después fue el turno de Luana Fernández, la participante que está desde el primer día del ciclo y que, como la propia Zilli, llegó a los 196 días sin haber pisado la calle ni una sola vez. Tercero se salvó Solange Abraham, y acá hay algo que a mí me parece que vale la pena subrayar: en su paso por el programa en 2011, Solange había quedado también en quinto puesto tras perder un versus. Esta vez, según contó ella misma, la intención es quedarse con el premio mayor. Como para no creer en las revanchas.
“Si me voy voy a llorar un par de días, porque me va a dar bronca haber estado tan cerca de la copa y que se lleve otra.”Charlotte Caniggia, antes de conocer el resultado del versus
Porque el mano a mano final fue, justamente, entre Caniggia y Zilli, y las dos lo vivieron a su manera. Charlotte reconoció el nerviosismo sin filtro: "Es mi primer versus, qué miedo, estoy muy nerviosa", dijo, y la verdad es que se le notaba. Yanina, en cambio, eligió otra estrategia: se retiró a la habitación antes de que se abriera el sobre, como quien prefiere no mirar cómo cae la moneda. Cuando el conductor leyó su nombre, la cosa fue rápida: abrazo con Solange, el grito desde la puerta y a la calle, después de casi siete meses adentro.
Lo que viene, para quien siga el programa, ya tiene fecha y tiene Agenda. El martes se va a conocer qué visitante se lleva un viaje a Bariloche, un premio que siempre le cambia el aire a la semana. El miércoles habrá una nueva eliminación que dejará a tres finalistas, o sea que la cosa se va a poner más fina todavía. El jueves las participantes podrán ver sus propios castings de ingreso, y eso, se lo digo de corazón, es material de archivo valiosísimo: verse en la puerta de la casa, antes de todo, tiene que ser una experiencia fuerte. Y el domingo, el conductor va a entrar a la casa para una cena con las jugadoras que sigan en carrera, un clásico de cierre de etapa que a mí siempre me gusta mirar con palomitas en la mano.
¿Y quién tiene más chances de quedarse con el título? Le voy a ser honesto, como siempre intento ser en estas notas: la veo peleada hasta el final. Caniggia tiene el apellido, tiene presencia y tiene esa cosa de saber estar en cámara que a veces inclina la balanza. Yipio Pintos se ganó el cariño del público con una autenticidad que pesa. Luana Fernández tiene la fortaleza silenciosa de quien nunca se fue. Y Solange Abraham carga con una historia que pide revancha. Cualquiera de las cuatro puede dar el batacazo. Lo que sí le digo, querido lector, es que no se pierda lo que viene: el domingo, después de las diez de la noche, en la pantalla de Telefe, con la cena del conductor y las galas de eliminación que se vienen. Porque esta Generación Dorada ya entró en su capítulo final, y a mí, particularmente, me tiene pegado al sillón.
