Hasta la mina que los vecinos llaman Virginia II: una travesía 4x4 por la Precordillera sanjuanina
Desde la ciudad de San Juan, la propuesta combina la Ruta 40, caminos de ripio y el cauce seco del río La Laja hasta un antiguo campamento minero sin señalización turística, al que se llega caminando entre montañas. El regreso sumó una parada en la Ramada de Carrascosa.
A unos mil cuatrocientos kilómetros al norte de El Calafate, en el corazón de la Precordillera sanjuanina, el paisaje cambia de golpe. La ruta deja atrás el asfalto de la Ruta 40 y se entrega al ripio, al polvo y, sobre todo, al silencio de una zona donde la minería del plomo y otros metales dejó huellas que hoy pocos se animan a visitar. Les quiero contar cómo es llegar hasta la mina que los lugareños conocen como Virginia II, una travesía 4x4 exigente, sin señalización turística y con un tramo final a pie que obliga a mirar el terreno con respeto.
El punto de partida es la ciudad de San Juan. Desde allí, la caravana toma la Ruta 40 hacia el norte y luego se desvía por la antigua traza de ripio que llevaba a Mogna, un pueblo con historia en la llanura sanjuanina. Después de varios kilómetros, los vehículos doblan hacia el oeste y se internan en un lugar que a mí siempre me impresionó: el cauce seco del río La Laja, en el tramo comprendido entre Talacasto y Mogna. El viaje relatado fue guiado por Verónica Romaña, al frente de Mainumby4x4, una empresa local que organiza salidas de este tipo.
Cuando el río se vuelve camino
Caminar por el lecho de un río seco es una experiencia muy particular. El piso es una mezcla de arena, piedras sueltas y sedimento que las crecientes arrastran desde las sierras. Las huellas se multiplican y se cruzan, y cada tanto hay que detenerse para decidir por dónde seguir. Seguir un track de GPS ayuda, pero no alcanza: las lluvias pueden borrar pasos que estaban transitados la semana anterior. Por eso, en este tipo de travesías, la experiencia del guía y la lectura del terreno pesan tanto como la tecnología.
En pleno invierno cordillerano las temperaturas pueden caer varios grados bajo cero durante la madrugada, aunque de día el sol de la Precordillera templa el ambiente. El clima, aquí, es seco y ventoso, con amplitudes térmicas marcadas y heladas frecuentes entre junio y agosto. Conviene llevar abrigo en capas, sombrero, protector solar y agua en abundancia.
- Desde San Juan, tomar la Ruta 40 hacia el norte.
- Doblar por el ripio de la antigua ruta a Mogna.
- Ingresar al cauce seco del río La Laja, entre Talacasto y Mogna.
- Avanzar con vehículos 4x4 siguiendo un track y evaluando el terreno.
- Estacionar en una quebrada y caminar hasta los restos del campamento minero.
- Volver por la ruta a Mogna y frenar en la Ramada de Carrascosa.
Lo que dejó la mina
Las camionetas quedan estacionadas en una quebrada, al resguardo del viento. Desde allí arranca un sendero en zigzag que trepa entre los cerros hasta lo que fue el campamento. Lo primero que aparece son chapas dobladas, hierros oxidados, tambores metálicos y hasta prendas de trabajo abandonadas: cascos, guantes, botas. Son objetos que quedaron como testigos mudos de una época en la que este rincón albergó a familias enteras vinculadas con la explotación.
En las galerías, a las que se ingresa apenas unos metros por seguridad, todavía se ven rieles por donde circulaban las vagonetas, recipientes para trasladar el mineral, utensilios de cocina y hasta bolsas que habían contenido explosivos, con los cables usados para las detonaciones. No hay un centro de interpretación ni un cartel que explique qué se extraía allí: el sitio se presenta tal cual lo dejó la actividad, con paredes derrumbadas, piques y labores parcialmente cubiertas por el derrumbe natural de las laderas.
Sobre el nombre hay un margen de duda que vale la pena aclarar: los vecinos lo llaman Virginia II, pero la documentación pública disponible no permite confirmarlo de manera definitiva. Tampoco están precisados con exactitud cuándo empezó y terminó la explotación, cuántos trabajadores pasaron por el lugar ni qué mineral se extraía en esos piques. Es, en definitiva, un capítulo abierto de la historia minera sanjuanina que todavía espera investigación.
La Ramada de Carrascosa y la devoción por Santa Bárbara
El regreso no termina en la ciudad de San Juan, sino en la Ramada de Carrascosa, un paraje cargado de sentido para los sanjuaninos. Allí funciona una posta tradicional vinculada con la devoción por Santa Bárbara, patrona de los mineros y de quienes trabajan bajo tierra. Quienes hacen la travesía suelen hacer una pausa para conocer la historia del lugar y, de paso, sumarse a una costumbre muy arraigada en la zona.
Si están pensando en sumarse a una salida de este tipo, mi recomendación es ir entre abril y octubre, cuando el calor afloja y las crecientes del río La Laja son menos habituales. Lleven ropa de abrigo en capas, calzado de trekking con buen agarre, protector solar, sombrero, agua y comida para todo el día. Y, sobre todo, contraten siempre un guía habilitado que conozca el track y las variantes del cauce: en estos paisajes, la diferencia entre una aventura inolvidable y un mal momento la marca la experiencia de quien conduce la caravana.
