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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Huella Mayor: la apuesta neuquina para que los jubilados que nunca vieron la provincia terminen conociéndola

Más de 1.200 personas colmaron el Ruca Che en el primer sorteo. Son alrededor de 2.000 cupos previstos, con contingentes semanales a la cordillera, el norte petrolero y la costa atlántica. La inscripción es colectiva y exige cinco años de residencia.

Por Griselda MuñozSociedad y vida · · hace 20 h
Huella Mayor: la apuesta neuquina para que los jubilados que nunca vieron la provincia terminen conociéndola

A mí siempre me gusta arrancar las notas en una cocina o en una esquina, porque ahí se entiende mejor de qué se habla. Esta vez me imagino parado en la puerta del club de barrio El Progreso, en pleno barrio San Lorenzo de la capital neuquina, donde Elvira, de 71 años, me sirve un mate y me cuenta que en su vida entera nunca llegó a conocer Caviahue ni Las Ovejas. Tiene el documento de la provincia desde que se casó, en 1974, y sin embargo me dice, con esa media sonrisa que ponemos los mayores cuando confesamos una vergüenza: "Yo nací acá, en la cuenca, y no conozco ni la mitad de Neuquén". Es el tipo de frase que el Gobierno provincial escuchó muchas veces antes de armar lo que presentó este jueves en el estadio Ruca Che: el programa Huella Mayor, una salida de turismo social pensada para jubilados y adultos mayores que, como Elvira, llevan décadas viviendo en la provincia sin haber recorrido todavía sus paisajes.

Cómo funciona y a quiénes está dirigido

La propuesta, impulsada por el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano, está destinada a personas mayores de 60 años con domicilio acreditado en Neuquén de al menos cinco años. El lanzamiento fue a lo grande: más de 1.200 adultos mayores coparon el Ruca Che, junto con representantes de centros de jubilados, municipios y organizaciones sociales, y en ese marco se sortearon los dos primeros contingentes que viajarán en los próximos días. La idea es atender a más de 2.000 personas durante el año, con salidas semanales que contemplan traslado, alojamiento cuando corresponde, alimentación completa, asistencia durante el recorrido y un calendario de actividades programadas. La organización se hace en conjunto con municipios, comisiones de fomento y asociaciones locales, para que ningún pueblo del interior quede afuera de la rueda.

  • Requisitos para inscribirse: tener 60 años o más, acreditar cinco años de residencia en la provincia, presentar ficha de salud con valoración de autonomía y declarar los apoyos que la persona pueda necesitar durante el viaje.
  • Modalidad de inscripción: exclusivamente grupal, a través de un centro de jubilados, un municipio, una comisión de fomento o una asociación civil. No se aceptan inscripciones individuales.
  • Destinos confirmados: Copahue, Caviahue, Villa Pehuenia, San Martín de los Andes, Huinganco, Las Ovejas, Manzano Amargo, Varvarco, Villa El Chocón y Las Grutas, en la costa rionegrina.
  • Qué cubre cada salida: traslado, alojamiento cuando corresponde, alimentación, asistencia durante el recorrido y actividades recreativas y culturales.
  • Organismos involucrados: Ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano, ISSN, NeuquenTur, Eproten, IJAN y la cadena de alojamientos Melewe, con acuerdos con prestadores turísticos locales.
“El objetivo es acompañar y llevar de la mano a cada persona mayor que no haya conocido la provincia.”Lucas Castelli, ministro de Trabajo y Desarrollo Humano de Neuquén

Lo que más me gusta del programa, y se lo comenté a Elvira mientras le cebaba otro mate, es que está pensado en formato colectivo, no individual. Nadie va a tener que ingeniárselas solo para anotarse: el trámite lo hace el centro de jubilados del barrio, el municipio del pueblo o la asociación civil a la que pertenezca. Eso, que parece un detalle administrativo, en la práctica es un cambio enorme para los adultos mayores que se manejan con lo justo, o que directamente no están familiarizados con los formularios digitales. Y también habla de una decisión política: poner el Estado provincial como garante de que cada contingente llegue entero, acompañado y atendido, en lugar de dejar a la buena de Dios a miles de jubilados que, de otro modo, tal vez nunca habrían subido a un micro para conocer el norte de la cordillera.

Cuando termino la nota y me despido en la puerta del club, Elvira me pregunta si le puedo conseguir el nombre del centro de jubilados más cercano para anotarse con sus amigas del taller de tejido. Le prometo que sí. Me quedo pensando que, en el fondo, Huella Mayor no es sólo una cuestión de turismo: es, sobre todo, una manera de devolverle a gente como ella algo que durante mucho tiempo le estuvo faltando. La posibilidad de decir, sin ruborizarse, que conoce su propia provincia. Acá en la cuenca, donde muchas veces uno vive apurado por las obligaciones del trabajo y la familia, escuchar a una vecina de 71 años decir que quiere conocer Las Ovejas me reconcilia con la idea de que todavía hay políticas públicas que se piensan desde la ternura. Y nosotros, los que tenemos la obligación de contarlas, no podíamos menos que empezar por ahí.

GM
Griselda MuñozSociedad y vida

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