Independiente cerró el grupo con la calculadora en la mano y la mira torcida
Cayó ante Mogi en Oliva, pero ya tenía el pasaje a cuartos en el bolsillo. El tiro exterior no acompañó y ahora se viene Ferro por la Liga.
Acá uno piensa en eso que te dice tu viejo cuando arregla un trámite antes de tiempo: resuelto, no me jodan más. Independiente de Oliva ya tenía el sello de clasificado a cuartos de la Liga Sudamericana antes de saltar a la cancha del Gigante de la Ruta 9. La derrota frente al brasileño Mogi Basquete fue casi un trámite administrativo, de esos que firmás sin mirar demasiado.
Una noche sin pulso desde afuera
El equipo de Martín González cerró el Grupo A con dos victorias y esta caída. La planilla, más allá del resultado, dejó un número que duele: uno de veinte en triples. Un porcentaje de espanto, de esos que te hacen pensar si la pelota estaba pinchada o si directamente no les entraba por el ojo. El 36% en dobles tampoco fue para tirar cohetes.
La defensa de Mogi apretó desde el salto. Independiente pasó casi siete minutos del primer cuarto sin anotar, hasta que Agustín Pautasso cortó la sequía. Para entonces, los brasileños ya se habían escapado 19 a 8. Al entretiempo la diferencia era de 42 a 24, y el segundo tiempo fue más de lo mismo: control visitante, intentos incómodos para el local y un marcador que no se movió del lado que pretendía el equipo de Oliva.
Lo que viene: el debut en la Liga Nacional
- Fecha: jueves 8 de octubre.
- Rival: Ferro, en el Gigante de la Ruta 9.
- Competencia: debut en la Liga Nacional.
- Contexto: Independiente llega con el pase a cuartos de la Sudamericana y la necesidad de encontrar gol de tres.
El desafío para los próximos partidos pasa por recuperar el tiro exterior y encontrar variantes ofensivas que no dependan de tanto uno contra uno. Si el triple no entra y los dobles no caen con regularidad, este Independiente se parece bastante a un asado sin carbón: está la carne, está la onda, falta lo que prende el fuego. Veremos si en el arranque de la Liga se prende esa chispa, o si seguimos viendo la misma noche fría que dejó Mogi en Oliva.
