La consulta que muchos varones postergan: cuándo empezar a controlar la próstata y por qué el riesgo no se mide igual para todos
Casi 1,5 millones de diagnósticos en el mundo durante 2022 lo ubican como el segundo tumor más frecuente entre los hombres. La particularidad es que suele avanzar sin dar síntomas, por eso los especialistas insisten en hablar del tema antes de que aparezca cualquier señal.
Empiezo esta nota en una cocina, la de Marta, acá en la cuenca, donde hace tres tardes se sirvió un mate bien cargado y la conversación se fue a un terreno que muchas familias evitan. Marta tiene 63 años y me cuenta que a su marido le detectaron un tumor de próstata en un control de rutina, cuando todavía no tenía ninguna molestia. "Yo le decía que fuera al médico y él me contestaba que se sentía bárbaro, hasta que un día el análisis de sangre le cambió la cabeza", me dice, mientras revuelve el azúcar con la cuchara. La historia de Marta no es una excepción: según las estimaciones de GLOBOCAN, durante 2022 se registraron 1.467.854 nuevos diagnósticos de cáncer de próstata en el mundo y 397.430 muertes. Representó el 7,3% de todos los casos oncológicos y fue el segundo tumor más frecuente entre los hombres, con diferencias marcadas según la región. Nosotros, los que transitamos los años, solemos hablar poco de esto, y justamente ahí está el problema.
La característica más engañosa de este tumor es que los tumores localizados suelen crecer sin producir síntomas. Recién cuando aparecen molestias urinarias, dolor o alguna otra señal, la enfermedad puede estar en una etapa avanzada. Por eso la evaluación se centra en identificar a quiénes les conviene iniciar controles antes de que el cuerpo avise. En otras palabras: la consulta médica tiene que correr con ventaja, no detrás de la enfermedad.
Los factores que cambian la ecuación
La edad es el primer factor a considerar: a mayor edad, mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad. Pero no es el único. Tener un padre, un hermano o un abuelo con este diagnóstico eleva el riesgo, y a eso se suman variables genéticas: las mutaciones en el gen BRCA2, conocidas sobre todo por su vínculo con ciertos cánceres de mama, también pueden relacionarse con tumores prostáticos de comportamiento más agresivo. Acá en la cuenca, cuando lo explico en la mesa familiar, siempre surge la misma pregunta: entonces, ¿cuándo me toca hacerme los estudios?
- Riesgo elevado (antecedentes familiares, mutaciones genéticas como BRCA2): la conversación con el equipo de salud sobre los controles puede comenzar entre los 40 y los 45 años, según la recomendación de Mayo Clinic.
- Población general de entre 55 y 69 años: el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos sugiere una decisión individual, evaluando junto con un profesional los beneficios y las limitaciones del análisis de PSA.
- A partir de los 70 años: ese organismo no recomienda el tamizaje sistemático, aunque la decisión final siempre debe conversarse con el médico de cabecera.
El PSA mide una proteína presente tanto en células normales como en células malignas. Un valor elevado no confirma cáncer, pero puede justificar estudios adicionales. Hay que tener en cuenta que el ejercicio intenso, una inflamación, una biopsia reciente o la toma de ciertos medicamentos como finasterida o dutasterida pueden alterar el resultado. Por eso, ante un valor anormal, lo habitual es repetir la prueba antes de avanzar con otros estudios. Si el PSA sigue elevado, la evaluación puede incluir un examen físico, biomarcadores en sangre u orina y una resonancia magnética de próstata para identificar zonas sospechosas. Cada paso se construye sobre el anterior, sin apuros pero sin demoras.
Vuelvo a la cocina de Marta, donde el mate ya se entibió y ella me mira con esa mezcla de alivio y aprendizaje que tienen las mujeres que acompañaron a alguien desde el principio. "Si a vos te sirve lo que te digo, contalo", me pide mientras acomoda el repasador sobre la mesa. Y uno, acá en la cuenca, entiende que la mejor noticia que podemos dar es la que llega antes de que el cuerpo empiece a avisar.
