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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La jubilación mínima no alcanza ni para los remedios: la canasta del adulto mayor ya roza los 2,1 millones de pesos

Medicamentos, alimentos y vivienda concentran dos tercios del gasto que estima la Defensoría de la Tercera Edad. Un jubilado que cobra el haber mínimo con bono debe volcarlos enteros solo a la farmacia para no quedar debiendo.

Por Alejandro SubiabreMinería y carbón · · hace 14 d
La jubilación mínima no alcanza ni para los remedios: la canasta del adulto mayor ya roza los 2,1 millones de pesos

Vuelvo a revisar el número y me sigue pareciendo el mismo cachetazo. Una persona mayor necesita hoy 2.090.646 pesos para llegar a fin de mes, según la medición conjunta que acaban de difundir la Defensoría de la Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología. En el otro plato de la balanza, la jubilación mínima de octubre de 2026, con el bono extraordinario incluido, queda en 505.748 pesos. Es decir, el ingreso oficial cubre menos de una cuarta parte de la canasta relevada en Capital Federal, conurbano bonaerense, Córdoba, Rosario y Mendoza.

La cifra se repite cada mes con la misma mecánica: los medicamentos y la atención de la salud se llevan 518.708 pesos del presupuesto. A ese rubro, que ya de por sí supera los 505.748 que cobra el jubilado con la mínima, se suman otros 457.742 pesos de alimentos y 364.969 pesos de vivienda. Entre los tres concentran 1.341.419 pesos, alrededor de dos tercios del total, y muestran hacia dónde se va la plata antes de pagar la luz, el gas o el colectivo.

El peso de cada rubro

  • Medicamentos y salud: 518.708 pesos mensuales.
  • Alimentos: 457.742 pesos mensuales.
  • Vivienda: 364.969 pesos mensuales (incluye propietarios, inquilinos y residentes en pensión).
  • Resto de la canasta (transporte, servicios, indumentaria, esparcimiento y otros gastos habituales): 749.227 pesos para completar los 2.090.646 pesos totales.

El resto del presupuesto se completa con transporte, servicios del hogar, indumentaria, esparcimiento y otros consumos habituales, hasta redondear los 2.090.646 pesos. La metodología replica las pautas de la canasta familiar del INDEC, con ajustes para reflejar el peso específico de los gastos en la población adulta mayor. En salud, por ejemplo, se contemplan los descuentos vigentes en farmacias según la obra social; en vivienda, se promedian las situaciones de quienes son dueños, alquilan o viven en una pensión.

La comparación con los haberes duele. La Pensión No Contributiva por Invalidez y Vejez llega a 375.023 pesos, y la Pensión Universal para el Adulto Mayor, con bono, a 418.598 pesos. Los dos montos quedan por debajo, incluso, de lo que la Defensoría y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología estiman solo para medicamentos y atención médica. En otras palabras: un pensionado que no llega a fin de mes tampoco llega a pagar la farmacia.

La variación interanual tampoco es una buena noticia. En octubre de 2025, la misma canasta se ubicaba en 1.514.074 pesos, lo que marca un aumento del 38% en doce meses. Frente al relevamiento de marzo, la suba alcanza el 14,58%, en línea con una dinámica que ya venía mostrando los informes anteriores.

Soy el mismo que hace un año, en octubre de 2025, escribía con la canasta en 1.514.074 pesos y el mismo tono: se podía vivir con la mínima. Doce meses después, con la cifra saltando a 2.090.646, la promesa oficial de recomponer el poder adquisitivo de los jubilados sigue sin aparecer. Alcanza con mirar los números. Alcanza con mirar la farmacia.

Señor Gobierno: la jubilación mínima, con bono, no llega a cubrir el rubro de medicamentos. El resto de la mesa es un arreglo de palabras.

AS
Alejandro SubiabreMinería y carbón

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