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Domingo, 18 de octubre de 2026
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La pastilla que promete años de más y la costumbre de los argentinos de buscar atajos en la mesita de luz

Cápsulas de NAD+, selenio, vitamina D y omega-3 inundan las góndolas con la promesa de una vida más larga, pero la evidencia clínica en personas sanas es mucho más magra de lo que sugiere el marketing. Una recorrida por lo que dice la ciencia y por lo que, según los especialistas, sí funciona.

Por Griselda MuñozSociedad y vida · · hace 1 h
La pastilla que promete años de más y la costumbre de los argentinos de buscar atajos en la mesita de luz

Acá en la cuenca, en cualquier farmacia de barrio, uno ve cada vez más frascos con etiquetas que prometen cosas enormes: longevidad, energía celular, juventud que se estira como chicle. Mi vecina Gladys, de 52 años, me confesaba el otro día mientras tomábamos mate en la cocina que ya gastaba casi lo mismo en suplementos que en la verdura del mes. 'Es que uno escucha que si no toma NAD+ se le acorta la vida', me decía, mientras revolvía el azúcar con una cuchara que parecía heredada de la abuela. La escena se repite en miles de hogares argentinos, y por eso vale la pena mirar de cerca qué dice la ciencia sobre esas promesas que llegaron para quedarse.

El NAD+ es una coenzima que está en todas las células del cuerpo, es clave para producir energía y para que la maquinaria que repara el ADN funcione. Con los años sus niveles bajan, y en experimentos con células y con animales restaurar esa disponibilidad mejoró ciertos indicadores metabólicos. De ahí, casi sin solución de continuidad, nació un mercado enorme de suplementos con NMN y con nicotinamida ribósido, que se venden como si fueran una inversión a plazo fijo en años de vida.

El salto que todavía no se demostró

El problema, como tantas veces pasa con la salud, es el trecho entre lo que muestra el laboratorio y lo que promete la publicidad. Los ensayos en humanos confirman que estos precursores efectivamente elevan el NAD+ en un análisis de sangre, lo cual suena tranquilizador. Pero no hay evidencia clínica suficiente de que ese aumento se traduzca en menos enfermedades, en un corazón que funciona mejor o en más cumpleaños festejados. Que suba un valor en un estudio no equivale a vivir más, por más que el prospecto lo sugiera con tipografía grande.

La misma lógica se repite con vitaminas y minerales que muchos dan por sentado. El estudio SELECT, con más de 35.000 participantes, demostró que el selenio no previno el cáncer de próstata; peor aún, quienes recibieron vitamina E tuvieron mayor riesgo de desarrollarla durante el seguimiento. El ensayo VITAL, con cerca de 25.000 personas, no encontró que la vitamina D ni el omega-3 redujeran el cáncer ni los eventos cardiovasculares en gente que no tenía déficit previo. Dos estudios enormes, con resultados poco glamorosos.

  • NAD+ y sus precursores (NMN, nicotinamida ribósido): suben el marcador en sangre, pero no hay pruebas clínicas de que extiendan la vida en personas sanas.
  • Selenio y vitamina E: el estudio SELECT no mostró protección frente al cáncer de próstata e incluso señaló un riesgo aumentado con la vitamina E.
  • Vitamina D y omega-3: el ensayo VITAL no halló beneficios claros en prevención cardiovascular ni oncológica en adultos sin carencia.
  • Vitamina B12 y vitamina D: cuando hay déficit real, sobre todo en personas mayores, corregirlas mejora de manera concreta la calidad de vida.

Todo esto no quiere decir que estos nutrientes no sirvan para nada. Cuando existe una carencia concreta, corregirla tiene impacto real y medible. Las deficiencias de B12 y de vitamina D son frecuentes en edades avanzadas, y tratarlas cambia el día a día de quien las padecía. La diferencia, coinciden los especialistas, está en medir primero y suplementar después si hay un déficit comprobado, no en tirar cápsulas al cuerpo a ciegas hoping for the best.

Lo que la ciencia sí avala, y que no viene en frasco

La medicina trabaja en tres escalones bien definidos: lo que pasa dentro de una célula, lo que se ve en animales de laboratorio y lo que demuestran los ensayos clínicos con miles de personas. Casi toda la oferta comercial de suplementos se apoya en los dos primeros y se presenta como si ya hubiera pasado el tercero. Un hallazgo real pero acotado termina convertido en una promesa que nadie demostró en la clínica, y el consumidor paga los platos rotos de esa inflación de expectativas.

Lo que sí cuenta con respaldo sólido es, justamente, lo menos novedoso y lo que menos se vende en góndola. Actividad física regular que incluya ejercicios de fuerza, alimentación equilibrada con proteínas suficientes, buen descanso, no fumar, vínculos sociales vivos. Volviendo a la cocina de Gladys, me quedo pensando que mientras ella me mostraba los frascos de NMN y de omega-3, su marido estaba por salir a caminar 40 minutos como cada noche. Quizás, sin saberlo, estaba haciendo más por su longevidad que toda la mesita de luz junta. Nosotros, como sociedad, tendemos a buscar atajos; la ciencia, en cambio, nos recuerda casi con ternura que los caminos largos suelen ser los más seguros.

GM
Griselda MuñozSociedad y vida

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