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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La Peque de Rosario vuelve a poner a la Argentina en una final WTA después de trece inviernos

Nadia Podoroska dejó en el camino a Paula Badosa en sets corridos y este domingo, desde las 14.30, irá por el título del WTA 250 de San Pablo frente a la española Kaitlin Quevedo. La última argentina en una definición del circuito mayor había sido Paula Ormaechea, allá lejos en Bogotá 2013.

Por Maximiliano PintoDeportes · · hace 26 d
La Peque de Rosario vuelve a poner a la Argentina en una final WTA después de trece inviernos

En San Pablo no nieva, pero a esta altura del año el viento ya empieza a ser un personaje. Y así, entre ráfagas y polvo de ladrillo, la rosarina Nadia Podoroska construyó la noticia que el tenis argentino femenino esperaba desde hacía trece años: una final del circuito WTA. Ganó, gustó y se dio el gusto de dejar por el camino a Paula Badosa, ex número dos del mundo, por 6-3 y 6-4, en una semifinal que se jugó como se juegan las grandes: sin pedirle permiso a nadie.

Cómo se cocinó el triunfo

La Peque arrancó con todo, como cuando uno se levanta un lunes con el café recién hecho y decide que hoy no se queja nadie. Se puso dos quiebres arriba en el primer set y le alcanzó para cerrarlo por 6-3, pese a la reacción tibia de una Badosa que nunca encontró el ritmo. En el segundo parcial el trámite se emparejó, hubo intercambio de quiebres y el electrónico se mantuvo abierto hasta el 4-4. Ahí, en el momento justo, cuando el partido empezaba a pedir, Podoroska rompió en el décimo game y selló el 6-4 con la frialdad de quien ya sabe lo que es pisar semifinales de Grand Slam.

El rival del domingo

Del otro lado de la red la espera Kaitlin Quevedo, española ubicada en el puesto 105 del ranking, que viene de sacar del torneo a la francesa Anna Blinkova, número 94, en tres sets. Será el primer cruce profesional entre la argentina y la europea. La final está programada para este domingo a las 14.30 hora local y la diferencia de 94 puestos en el ranking no asusta a una tenista acostumbrada a trabajar en silencio, con la térmica baja y las expectativas a cuestas como si fueran una mochila.

  • Podoroska ascendió desde el puesto 317 hasta una ubicación cercana al 199, un salto aproximado de 118 lugares.
  • Quevedo disputa su primera final WTA, después de haber ganado cuatro partidos sin ceder ante rivales de mayor ranking.
  • Badosa llegaba como favorita: ex número 2 del mundo en abril de 2022, dueña de dos cruces previos favorables contra la argentina.
  • La última argentina en una final WTA había sido Paula Ormaechea, en Bogotá 2013, ante Jelena Jankovic.

El dato que duele y emociona a la vez

Porque trece años es lo que tarda un ferroviario en jubilarse, lo que tarda un chico en terminar el secundario, lo que tarda una herida mal curada en dejar de molestar cuando llueve. Trece años sin una finalista argentina en el circuito mayor, hasta que apareció esta rosarina que en Roland Garros 2020 ya nos había mostrado de qué estaba hecha. Su mejor ranking había sido el 36, allá por julio de 2021, y después vinieron meses bravos, lesiones, el silencio. Volver desde el 317 hasta el 199 en un solo torneo es el tipo de historia que uno no se anima a escribir porque parece mentira.

Y entonces uno mira el cuadro, mira elfixture, mira el reloj, y se pregunta qué puede pasar este domingo en San Pablo. ¿Puede la Peque terminar la semana con el trofeo bajo el brazo? ¿Puede Quevedo dar el golpe y arruinarle la fiesta? ¿Puede el viento brasileño soplar a favor o en contra? No tengo la bola de cristal, ni la quiero. Lo que tengo claro es que ver a Podoroska en una final, después de tanto, ya es un regalo que no esperaba. Veremos.

MP

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