La última función de Lali en el Monumental tuvo aroma a despedida compartida con amigas y colegas
El tercer show de la popstar en River Plate reunió a Tini Stoessel, Marilina Bertoldi y Miranda, en una velada cargada de emociones, himnos cantados a coro y guiños al público que ya extrañaba este ciclo.
Les confieso que arranqué esta nota con la imagen del Monumental todavía resonando en la cabeza, como cuando uno sale de un estadio y los oídos siguen zumbando con la música que dejó adentro. Y es que la tercera noche de Lali Espósito en la casa de River Plate no fue un recital más: fue la despedida de una etapa, la de No vayas a atender cuando el demonio llama, y se notó desde el primer acorde, con la cancha llena y una tribuna que llegó dos horas antes para no perderse ni un ensayo de sonido.
Antes de que arrancara formalmente el show, ya se palpaba en las filas de la platea un murmillo especial: ¿quién iba a subir hoy al escenario? La rumorología venía creciendo desde hacía semanas, con apuestas de todo tipo entre los seguidores más devotos, esos que se saben de memoria la letra de cada single y que viajan desde el conurbano profundo sólo para verla pisar el campo. Lo cierto es que, cuando las luces bajaron y la primera imagen de Lali apareció sobre el escenario, quedó claro que la noche tenía condimentos que iban a quedar en la memoria colectiva del pop argentino.
Tres voces amigas para un cierre a la altura
El primer gran momento de la noche llegó con la entrada de Tini Stoessel, que salió con el pelo teñido de rosa shocking y un velo blanco que la hacía parecer una novia pop llegada directo de un videoclip ochentoso. Juntas cantaron un cover de Like a Virgin que hizo explotar el Monumental, y después se metieron de lleno en 1Amor, con Marilina Bertoldi sentada a un costado, deslizando los dedos por su guitarra con esa sobriedad rockera que la caracteriza, vestida entera de negro y con cadenas plateadas que le colgaban de la cintura. La postal de las tres recorriendo la pasarela, abrazándose y dándose un beso frente a miles de celulares encendidos, fue de esas que dan ganas de enmarcar y mandar al grupo de la familia.
Entre tema y tema hubo un ida y vuelta de palabras que vale la pena recuperar, porque dice mucho del clima que se respiraba en el campo. Lali le dio la bienvenida a Tini con una sonrisa enorme y le agradeció por haber aceptado la invitación, mientras que Stoessel contó, casi sin aire, que la seguía desde chica y que antes de subirse al escenario le había mandado una catarata de audios de WhatsApp para ponerse de acuerdo en los arreglos. Esa confesión tan terrenal, tan de amigas de toda la vida, rompió un poco el aura de estrellas y dejó ver que detrás de las coreografías hay dos pibas que se quieren de verdad y que se bancan mutuamente en una industria que suele ser bastante solitaria.
Miranda y la aparición inesperada de Pedro Rosemblat en el campo
La segunda parte de la noche trajo otra sorpresa esperada por muchos: la presencia del grupo Miranda, que se sumó para interpretar Mejor que vos, el tema que Lali le escribió y dedicó a Pedro Rosemblat. Lo curioso fue que el propio Rosemblat estaba ahí, parado entre el público del campo, con la misma actitud de fan cualquiera, cantando y bailando con los brazos bien arriba mientras la pasarela lo iluminaba a lo lejos. Alguien cerca suyo sacó el celular y subió un video a TikTok que en pocas horas se llenó de comentarios emocionados, porque ver al destinatario de una canción tan personal viviendo el show desde abajo, mezclado entre desconocidos, tiene algo de poética callejera que a esta altura del partido ya es marca registrada de la artista.
Lo de Rosemblat no fue una aparición aislada: a lo largo de las distintas fechas de esta etapa en River se lo vio varias veces en distintas ubicaciones, siempre con perfil bajo, siempre dejándose llevar por la música como uno más. Esa decisión de no subir al palco, de no buscar el de las cámaras principales, deambula por el campo y se codea con seguidores que probablemente ni saben quién es, le dio a todo el ciclo un tono más cercano, más de barrio, más de esos recitales que se cuentan en la mesa familiar los domingos.
Un final de etapa que ya empieza a extrañar el público
Lo que queda flotando, una vez que se apagan las luces del Monumental y la gente empieza a desconcentrarse por las distintas bocas de acceso, es la sensación de que se cerró un capítulo que había cambiado la vara de lo que se puede hacer en un estadio en la Argentina. Lali no sólo llenó tres veces River: lo hizo convocando colegas de distintas generaciones y géneros, tejiendo una red de complicidades que se vio tanto en los arreglos como en los abrazos, y dejando en el aire la pregunta que ya se hacen muchos seguidores: ¿cuál de los momentos compartidos de esta noche te gustaría volver a revivir en vivo? Esa interpelación, lanzada al aire en plena despedida, es casi una promesa de que el ciclo que viene va a tener el listón muy alto.
Si te quedó la ganas de sumarte a alguna de las próximas movidas pop que se vienen en Buenos Aires, andá rastreando la programación de los estadios Movistar Arena y Obras Sanitarias, porque lo más probable es que varias de las artistas que participaron de esta noche sigan girando por distintos escenarios del país durante los próximos meses, siempre con la música como mejor excusa para encontrarnos cara a cara y volver a cantar a todo pulmón.
