Los cosecheros temporarios del agro conservan por un año más el piso de las asignaciones familiares
El Gobierno prorrogó hasta septiembre de 2027 el régimen que iguala las asignaciones de los trabajadores rurales de temporada con la AUH. La medida, publicada en el Boletín Oficial, no toca aportes patronales ni escalas salariales y deja abierta la compatibilidad con planes sociales.
Antes de que la cosechadora arranque a toda máquina en el sur bonaerense o en el cinturón hortícola del norte, en el Boletín Oficial ya quedó estampada una prórroga que muchos productores y peones rurales esperaban con calculadora en mano. El decreto 1204/2026, firmado el miércoles, estira por otros doce meses la vigencia del piso que garantiza que los trabajadores temporarios y permanentes discontinuos del campo reciban asignaciones familiares al mismo nivel que la Asignación Universal por Hijo. El nuevo período corre desde el 1° de septiembre de 2026 y se sostendrá hasta agosto de 2027, inclusive.
Lo que en los papeles parece un tecnicismo es, en el barro, la diferencia entre llegar a fin de mes o pedir un adelanto en la proveeduría del pueblo. Para el cosechero que se levanta a las cuatro de la mañana en Río Negro, para la embaladora de peras en Mendoza, para el temporario de la vendimia cuyana, la medida significa que el plus por hijo no caerá cuando entren y salgan del mercado laboral formal a lo largo de la temporada. Esa es la discusión que desde 2021 había quedado en el reglamento y que el Gobierno volvió a convalidar, otra vez, a último momento.
Quiénes quedan cubiertos y qué cambia para el bolsillo
- Trabajadores temporarios y permanentes discontinuos del Régimen de Trabajo Agrario (Ley 26.727).
- Personal bajo contrato de temporada de actividades agropecuarias según la Ley de Contrato de Trabajo (Ley 20.744).
- Titulares de ciertos planes sociales que consiguen un empleo registrado en el sector: pueden mantenerse dentro del beneficio social, sin ser dados de baja automáticamente, según las normas de cada programa.
- No quedan comprendidos los trabajadores rurales permanentes ni el personal fuera de convenio: el piso aplica solo a las modalidades estacionales o discontinuas.
Lo que el decreto no toca
La prórroga no introduce variantes en las escalas salariales del CCT 40/89 ni en los aportes y contribuciones patronales, que siguen siendo los vigentes para el Régimen de Trabajo Agrario. Tampoco fija un nuevo valor en pesos para la AUH: la asignación se mantiene en el monto que resulte de los parámetros de actualización que se aplican en cada período. Es decir, el piso se mueve, pero al ritmo de la fórmula general, no por decisión específica de esta norma. En criollo: no hay plata nueva, se reacomodó la misma regla que ya estaba a punto de caerse.
La prórroga vuelve a quedar pegada al calendario agrícola y otra vez termina publicándose sobre la fecha de vencimiento. La anterior disposición regía hasta fines de agosto pasado: gremios del agro, entidades de productores y representantes de economías regionales habían reclamado la continuidad antes del cierre. Una vez más, el Ejecutivo llegó a tiempo con la lapicera, pero sin la discusión presupuestaria de fondo que el sector pide hace años para ordenar de manera estable la cobertura social del cosechero. Hasta que eso pase, los peones rurales seguirán negociando su cobertura por contrato y por cosecha. No se puede pedir previsibilidad bajo la promesa de que la prórroga llegue el último día.
“No vamos a tener previsibilidad mientras el piso de las asignaciones de los cosecheros dependa de un decreto que se publica cuando ya está por vencer.”Alejandro Subiabre
