Mastantuono hizo frío en Venecia: tres goles, cara de póker y la primera sonrisa de la Fiorentina
El delantero argentino, cedido por Real Madrid, firmó su primer hat-trick profesional en el 4-2 ante el Venezia por la Serie A. El equipo florentino rompió la racha de tres caídas iniciales y el técnico Paolo Vanoli respiró.
A veces el viento en la laguna trae cosas raras. Esta vez le sopló bien a la Fiorentina, que viajó a Venecia con tres derrotas encima y la espalda contra el río, y se volvió a casa con un 4-2 debajo del brazo y la sonrisa de un pibe que todavía parece un cadete de inferiores.
El pibe es Franco Mastantuono. Cedido por el Real Madrid hasta junio de 2027, el delantero argentino firmó su primer hat-trick como profesional en la noche más necesitada de la Viola en lo que va de la Serie A. Sí, el primer hat-trick. Y sí, ni él se lo esperaba.
Cómo se cocinó la goleada
- A los 22 minutos, Akor Adams agarró un pase de Gianluca Busio dentro del área y la clavó al ángulo superior izquierdo de David De Gea. Venecia ganaba y la cosa pintaba brava.
- Mastantuono lo dio vuelta en seis minutos: dos bombazos desde afuera del área, uno al primer palo y otro al segundo palo. DeGea, el arquero con más películas en el currículum que cualquier guionista de Hollywood, miró pasar las dos.
- En el complemento, otro gol con el sello del destino: el arquero le tapó el remate con la zurda y la pelota le rebotó en la cara al propio Mastantuono. Gol en contra de la mala suerte. La cara, esa nueva superficie de tiro.
- Mateo Pellegrino, también argentino, metió el 3-1 tras un córner mal rechazado: quedó mano a mano y la puso con un zurdazo que el arquero ni olió.
- Antoine Hainaut descontó para el Venezia, pero el 4-2 ya estaba escrito.
El tercer gol de Mastantuono resume la noche entera. Uno lo hace el jugador, otro lo hace la suerte, y el tercero lo hace la cara. Como cuando limpiás la cocina y la esponja termina haciendo más que vos. Algo así fue el partido para la Fiorentina.
Vanoli respiró y la tabla cambió de color
Paolo Vanoli se sentó en el banco después de la salida de Fabio Grosso y todavía no había podido festejar nada serio. Esta noche se sacó ese peso de encima con una victoria que le cambia la semana al club entero. La Viola miró la tabla con otro ánimo y ya piensa en el cruce ante el Pisa por la Coppa Italia, una buena excusa para no pensar en la nieve que todavía queda en la herida del arranque.
¿Puede Mastantuono sostener este nivel y meterse como titular indiscutido en la Fiorentina? El pibe mostró temple, jerarquía y una cuota de fortuna que en el fútbol nunca viene mal. Después de tres fechas en silencio, habló con los pies y con la cara, literal. Veremos si el próximo partido sigue hablando el mismo idioma o si la lengua se le traba otra vez. Veremos.
