Mate o soda: qué tomar cuando el termómetro no da tregua y por qué la humedad cambia todo
Una explicación simple sobre el efecto de las bebidas calientes en el cuerpo durante el verano, el rol del sudor y por qué la hidratación pesa más que la temperatura del vaso.
Acá en la cuenca, cuando el enero empieza a pegar fuerte, la discusión de cada mediodía se repite en la cocina de cualquier casa: ¿nos tomamos un mate bien caliente o abrimos la soda y la dejamos hasta que pierda el frío? Marta Piñeyro, 52, vecina del barrio San Cayetano, lo resume mientras revuelve el puchero: "Yo soy del mate cocido a las tres de la tarde, llueva o truene, pero mi marido jura que con el calor lo mejor es la limonada bien helada". La ciencia dice que los dos pueden tener razón, y que el detalle decisivo no está en la taza sino en el aire que nos rodea.
De acuerdo con lo que explica el profesor John Tregoning, especialista en bienestar, tomar una infusión caliente no es un acto tan contradictorio como parece en plena ola de calor. La bebida incorpora calor al organismo y, como respuesta, el cuerpo reacciona sudando más. Ese sudor es la llave de todo: cuando se evapora sobre la piel, se lleva consigo energía térmica y nos refresca. Si la evaporación se concreta, el balance final puede ser una pérdida neta de calor, incluso después de haber bebido algo caliente.
Por qué el ambiente manda más que el termo
El mecanismo funciona bien cuando el aire está seco y en movimiento. Una brisa, una ventana abierta o el ventilador cumplen un papel central: arrastran el vapor que sale de la piel y permiten que el sudor cumpla su función. En cambio, en un living con las cortinas corridas y el aire pesado, el sudor se queda encima, empapa la ropa y termina siendo líquido perdido sin el efecto refrescante. La humedad alta, justamente, es la que vuelve al mate caliente un problema en vez de una solución.
- Una bebida caliente eleva la temperatura corporal y dispara la transpiración.
- El sudor enfría solo si se evapora: necesita aire seco o en circulación.
- En ambientes húmedos y sin ventilación, el calor ganado supera al que se libera.
- Tomar líquido en forma constante es más importante que la temperatura elegida.
- La sensación de frescor inmediata de las bebidas frías no reemplaza la hidratación sostenida.
“La temperatura de la taza o del vaso tiene un papel secundario frente a la hidratación y las condiciones del ambiente.”John Tregoning, profesor especializado en bienestar
Nosotros, que solemos discutir estas cosas en la vereda mientras bajan las persianas, terminamos llegando a la misma conclusión que el especialista: la prioridad pasa por reponer líquidos con frecuencia, mirar el reloj y no esperar a tener sed, y prestar atención a si el lugar donde estamos permite que el sudor cumpla su trabajo. Lo demás, mate o soda, queda en el gusto de cada uno. Como me dijo Marta antes de cortar la cebolla: "Mientras tomes algo, todo bien; lo que mata es quedarse seco". Tiene razón, y la ciencia, esta vez, también se la da.
