Mikey Madison vuelve al cine con la sombra de Facebook: arranca el rodaje de la secuela más esperada
La ganadora del Óscar por Anora encarna a Frances Haugen en El precio de la red, la continuación del clásico de David Fincher que llega a las salas en octubre de 2026. Jeremy Strong y Jeremy Allen White completan un elenco que ya genera ruido antes de mostrar una sola imagen.
Les confieso que cuando me enteré de esta noticia lo primero que sentí fue esa clase de cosquilla en el estómago que solo provocan los regresos muy comentados, de esos que uno viene masticando desde hace rato sin saber bien cuándo se iban a hacer carne. Mikey Madison, la pibe que se llevó el Óscar a principios del año pasado por Anora, vuelve a ponerse delante de una cámara después de un silencio que a esta altura ya empezaba a parecer una declaración de principios, y lo hace nada menos que para meterse en la piel de Frances Haugen, la ex analista de Facebook que en 2021 sacudió al mundo con la filtración de los papeles internos que dejaron a la empresa de Mark Zuckerberg con el traste a la intemperie. La película se llama El precio de la red y tiene previsto su desembarco en las salas argentinas en octubre de 2026, aunque todavía no se conoce la fecha exacta, algo que en mi oficio siempre genera esa incertidumbre mezcla de ansiedad y expectativa que a mí, particularmente, me encanta.
Lo que más me gusta contarles, antes de meternos de lleno en el reparto y en lo que se viene, es el contexto que envuelve a este proyecto, porque no estamos hablando de una secuela cualquiera sino de la continuación de La red social, aquella película de 2010 dirigida por David Fincher sobre el nacimiento de Facebook y el conflicto entre sus fundadores, una pieza que a esta altura ya forma parte de la cultura general de cualquiera que haya pisado un cine en los últimos quince años. En esta oportunidad la historia cambia de protagonista y de época, abandona los primeros años de la red social y se corre hacia una crisis de reputación más reciente, la que se abrió precisamente con la decisión de Haugen de hacer públicos los documentos que tenía guardados bajo siete llaves.
Como un pájaro en la jaula
Madison, que tiene 27 años y ya acumula nueve largometrajes en su currículum, se convierte así en la primera actriz de su generación que, tras haberse consagrado con la estatuilla dorada, se anima a encabezar un proyecto de esta magnitud y de esta carga simbólica, algo que no es menor y que a mí, como espectador de a pie, me genera una mezcla de admiración y de genuina intriga. La dirección quedó en manos de Aaron Sorkin, que es ni más ni menos que el mismo que escribió el guion de la primera entrega, de manera que el vínculo con el material original está más que garantizado, aunque todavía no se sepa qué tono va a imprimirle a esta segunda parte ni cuánto se va a alejar del registro pulcro y filoso que Fincher le supo dar en su momento.
- Jeremy Strong, conocido por sus trabajos en producciones de largo aliento, reemplaza a Jesse Eisenberg en el papel de Mark Zuckerberg, un cambio que durante la preproducción fue uno de los puntos más comentados por la prensa especializada.
- Jeremy Allen White completa el reparto y se suma a un elenco que ya venía generando expectativa antes de que se conociera una sola imagen oficial del rodaje.
- Frances Haugen se incorporó a Facebook en 2019 con el objetivo declarado de trabajar en la reducción de contenidos dañinos dentro de la plataforma, y poco después de ingresar concluyó que las políticas internas de la empresa no acompañaban ese propósito, lo que la llevó a tomar la decisión de filtrar los documentos en 2021.
Yo, que vengo siguiendo la carrera de Madison desde sus papeles más chicos en el cine independiente estadounidense, no puedo evitar pensar que esta película le llega en un momento justo, cuando todavía tiene la frescura de quien no se dejó atrapar por el sistema de los grandes estudios y, al mismo tiempo, ya cuenta con el peso específico de una estatuilla dorada en la repisa. Para mí, que soy de los que todavía se emocionan con los regresos bien planificados, lo de El precio de la red tiene todo lo que uno le pide a una secuela de esta envergadura: un personaje central potente, un conflicto real que interpela a cualquiera que tenga un teléfono en la mano, un elenco renovado pero con el ADN del original y un director que conoce la historia como si la hubiera parido. Habrá que sentarse a esperar, pero mientras tanto uno se permite el lujo de ilusionarse, que en esta época no es poco.
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