Neuquén extiende su costanera hasta los 35 kilómetros y se piensa como puerta de entrada a la Patagonia norte
La capital neuquina sumó un nuevo tramo sobre los ríos Limay y Neuquén que ya supera en extensión a la costa atlántica de Mar del Plata. Además, en octubre se anunciará un proyecto para articular vuelos, tren y colectivos en el aeropuerto local.
A unos mil seiscientos kilómetros de El Calafate, viajando hacia el norte por la Ruta 40 y después por la Ruta 237, aparece Neuquén como una ciudad que se viene repensando a sí misma. La capital homónima de la provincia acaba de inaugurar un nuevo tramo de 3,5 kilómetros en su Paseo Costero, en el sector de la calle Figueroa, y con esa obra la red de senderos y espacios verdes sobre los ríos Limay y Neuquén alcanza los 35 kilómetros continuos, una cifra que, mirándola desde el mapa, deja chica a la referencia clásica del turismo de sol y playa en la Argentina.
Para tomar dimensión de lo que significa ese número alcanza con una comparación que a los argentinos les sale sola: Mar del Plata, el destino balneario por excelencia, dispone de unos 20 kilómetros de costa aprovechable sobre el Atlántico. Neuquén ya la supera en longitud de orilla intervenida, aunque con una diferencia clave: sus playas son de río, con aguas frías del Limay y del Neuquén, y no de mar abierto. Es, en todo caso, otro tipo de costa: pensada para caminar, andar en bicicleta y hacer actividad física al aire libre más que para meterse al agua en enero.
De 1,8 a 35 kilómetros en una década
El Paseo Costero neuquino no nació como un proyecto monumental. Arrancó con apenas 1,8 kilómetros de sendero y fue creciendo de manera sostenida durante los últimos años hasta convertirse en una traza que recorre la ciudad de manera paralela a los ríos, conecta barrios y suma infraestructura para el deporte, la recreación y el esparcimiento. El nuevo tramo inaugurado aporta más espacio verde, áreas de ejercicio y puntos de encuentro sobre el agua, en una ciudad que, según datos que manejan las autoridades locales, recibe en promedio unas 90 personas por día que buscan radicarse en forma permanente, lo que equivale a más de 26.000 nuevos vecinos por año.
Ese crecimiento demográfico explica en parte por qué la obra se aceleró: la demanda de infraestructura urbana va detrás del crecimiento poblacional, y al mismo tiempo se amplía la oferta de servicios para quienes llegan como turistas. Neuquén, durante décadas asociada casi exclusivamente a la industria del petróleo y el gas, empezó a mostrarse también como un destino con río, con cercanía a la cordillera y con una posición estratégica en el mapa patagónico.
Un hub de transporte para octubre
En esa misma línea se inscribe el anuncio que las autoridades provinciales preparan para octubre: un proyecto de hub de transporte integrado en el aeropuerto local, pensado para articular los vuelos que llegan a la capital con servicios de tren y colectivos hacia distintas localidades del valle neuquino y el resto de la provincia. La idea de fondo es que Neuquén deje de ser únicamente una ciudad de paso para el Vaca Muerta y se consolide como punto de entrada y distribución para el turismo regional.
- Articular vuelos con servicios de tren y colectivos desde el aeropuerto.
- Conectar la capital con localidades del valle neuquino y el interior provincial.
- Reducir la dependencia del automóvil particular para moverse por la región.
- Posicionar a Neuquén como ciudad de escala para el turismo patagónico.
El planteo es ambicioso y, si llega a concretarse, cambiaría la manera en que se recorre el norte de la Patagonia. Hoy, moverse entre Neuquén, San Martín de los Andes, Junín de los Andes o Villa La Angostura suele implicar sí o sí manejar por rutas largas y, en invierno, expuestas al clima. Un sistema integrado que combine avión, tren y ómnibus permitiría llegar a la capital, dejar el auto guardado y combinar distintos modos de transporte para seguir viaje.
Río, viento patagónico y un abrigo a mano
Quien tenga en mente conocer la costanera neuquina tiene que tener presente una cosa: el clima en esa zona del país es continental y seco, con veranos calurosos durante el día pero con noches frescas, e inviernos fríos donde el viento patagónico se hace sentir con fuerza sobre los ríos. La temperatura media en enero ronda los 23 grados, pero las mínimas pueden bajar a los 10, así que siempre conviene llevar un abrigo liviano para la tardecita, sobre todo si la idea es quedarse hasta el atardecer sobre la costa. En invierno, en cambio, las máximas rondan los 10 grados y las mínimas se acercan a cero, por lo que el equipamiento tiene que ser el de pleno frío patagónico.
“Neuquén ya tiene más costanera aprovechable que Mar del Plata. Ahora quiere ser la puerta de entrada al norte de la Patagonia.”Bruno Yutronich, Turismo y glaciares
Mi recomendación, después de seguir este tipo de obras durante años, es ir en primavera o en otoño: en octubre y noviembre, cuando empieza a anunciarse el calor pero los árboles del paseo todavía muestran algo de amarillo, o en marzo, cuando el verano se va pero el agua del río todavía sirve para una caminata larga por la orilla. Son las dos ventanas en las que se disfruta la costanera sin el rigor del calor del mediodía ni la crudeza del frío invernal, y en las que uno puede imaginar, mirando el Limay, cómo se va a transformar esta ciudad cuando el hub aeroportuario empiece a funcionar.
