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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Neuquén lleva una semana bajo el agua: el operativo que mantiene a flote a la ciudad

Siete días seguidos de lluvias pusieron en marcha un esquema de emergencia que involucra a cinco áreas municipales. Los vecinos pueden llamar al 103 o al 147 ante cualquier anegamiento y las cuadrillas trabajan en toda la capital, con foco en la Meseta y Valentina Norte.

Por Griselda MuñozSociedad y vida · · hace 4 d
Neuquén lleva una semana bajo el agua: el operativo que mantiene a flote a la ciudad

Acá en la cuenca del Limay, cuando empieza a llover y no para, uno sabe que la cocina de la casa empieza a llenarse de un ruido particular: el de la gárgota del barrio tragando agua como puede. En Neuquén capital llevan ya siete días consecutivos con el cielo encapotado, y la ciudad se transformó en una especie de taller a cielo abierto donde Defensa Civil, Limpieza Urbana, Espacios Verdes, Mantenimiento Vial e Infraestructura trabajan en conjunto desde el primer día de alerta. A mí, que vengo siguiendo estas contingencias hace años, me llama la atención lo aceitado que está hoy el dispositivo, y por eso vale la pena contar cómo funciona y qué puede hacer el vecino cuando el agua se le mete en la vereda.

Una infraestructura puesta a prueba

El subsecretario de Medio Ambiente y Protección Ciudadana, Francisco Baggio, me explicó que el sistema de drenaje neuquino está calculado para aguantar entre 15 y 20 milímetros acumulados por día sin que se produzcan anegamientos serios en las zonas más pobladas. Esa capacidad técnica se puso a prueba esta semana y, según la lectura que hacen en el municipio, respondió bien en el casco céntrico, que es donde más se nota cuando algo falla. La avenida Mosconi, por ejemplo, donde se hicieron obras recientes para renovar el sistema pluvial, aguantó el embate: las colectoras nuevas derivaron el agua hacia los ductos principales con bastante velocidad y eso evitó la acumulación histórica que solía cortar el tránsito en el Bajo y arruinar los locales comerciales de la zona.

Marta, una vecina de 58 años que atiende un kiosco a metros de Mosconi, me dijo mientras secaba el piso con un trapo que estas lluvias la agarraron con miedo, pero que la vez pasada se le había inundado el mostrador. Esta vez, agregó entre risas, apenas le quedó una pequeña laguna en la vereda que pudo barrer antes de abrir. Para mí, esa imagen vale más que cualquier parte técnico: es la prueba cotidiana de que una obra bien hecha cambia la vida de la gente de a pie.

Las tareas de las cuadrillas y los equipos pesados

Cuando uno recorre la ciudad ve a las cuadrillas trabajando en lo urgente: desobstrucción de rejillas, limpieza de bocas de tormenta y mantenimiento de los ductos principales. En el cruce de Chubut y Santa Cruz, por ejemplo, usaron equipos Vactor, que son esas máquinas que succionan sedimentos y residuos de obra que se fueron acumulando con los años y que terminan tapando la captación del pluvial. Esa zona venía con problemas y la intervención fue casi quirúrgica, según me confiaron operarios que no quisieron dar el nombre pero que trabajaron toda la madrugada del martes.

Cómo sale el agua de la ciudad

El sistema de desagüe neuquino tiene dos finales, dos colectores principales por donde se va el agua que junten las calles: el arroyo Durán y el canal Villa María. Los dos descargan, después de atravesar barrios enteros, en el río Limay. Ahora, cuando el Limay sube mucho y amenaza con devolver el agua hacia adentro, el municipio activa las lagunas de atenuación del barrio 127 Hectáreas, que es un predio enorme, de más de nueve hectáreas, pensado justamente para absorber el excedente, bajar el nivel del arroyo y acelerar el drenaje en todos los barrios del sur. Es una especie de pulmão de la ciudad que, cuando funciona, casi no se nota, pero que estas semanas se está luciendo.

Los barrios donde el agua pega más fuerte

Nosotros, los que caminamos por Neuquén, sabemos que hay zonas donde la lluvia pega distinto. En la Meseta y en Valentina Norte hay calles de tierra, sin cordón cuneta y sin asfalto, y ahí el problema no es tanto que se inunde el centro sino que el barro se vuelve intransitable. La maquinaria pesada no puede entrar cuando el piso está así de blando, así que las cuadrillas recurren a motobombas para sacar el agua estancada y garantizar al menos el paso de los vecinos y del transporte público. La nivelación y la reparación definitiva de esas calles, me aclararon en el municipio, se reanudará cuando el suelo esté firme, porque sino se rompe todo de nuevo.

Qué puede hacer uno si se le anega la casa o la cuadra

“Cualquier vecino que tenga un anegamiento, una calle cortada o una boca de tormenta tapada puede llamar al 103, que es la línea de Defensa Civil, o al 147, que es la línea municipal de atención al vecino. Las dos funcionan las 24 horas y son gratuitas. Si la emergencia es por riesgo eléctrico o una persona en peligro, hay que cortar el suministro y llamar también al 107, que es el SAME.”Recomendación del municipio de Neuquén

El pronóstico para los próximos días no trae buenas noticias del todo: se esperan lluvias variables hasta el viernes, con posibilidad de tormentas puntuales, así que el operativo seguirá en la calle. Cuando me fui de la recorrida y volví a pasar por el kiosco de Marta, la encontré sirviendo un café a un inspector de Tránsito que se había refugiado de la garúa. Ella me gritó desde la puerta que tuviera cuidado al volver, que el tiempo iba a seguir complicado. Y uno entiende, viviendo en Neuquén, que esa advertencia de vecina vale tanto como cualquier alerta meteorológica: es la red que sostiene a la ciudad cuando el cielo se pone bravo.

GM
Griselda MuñozSociedad y vida

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