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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Podoroska llegó, lució y se fue sin el trofeo: final con sabor a expectativa en San Pablo

La rosarina perdió la definición del WTA 250 ante la española Kaitlin Quevedo por 4-6, 6-4 y 6-2. Antes de caer, dejó una victoria resonante ante Paula Badosa en semifinales y escaló 117 puestos en el ranking, del 317 al 200. Ninguna argentina jugaba una final de esta categoría desde 2013.

Por Maximiliano PintoDeportes · · hace 24 d
Podoroska llegó, lució y se fue sin el trofeo: final con sabor a expectativa en San Pablo

Dicen que en San Pablo el calor te pega en la cara como si el verano no hubiera terminado. Bueno, a Nadia Podoroska le pasó algo parecido: arrancó con todo, le metió presión a la española Kaitlin Quevedo y se llevó el primer set por 6-4 con dos quiebres seguidos que ilusionaron a más de un argentino. Pero después el partido se dio vuelta, la cancha se inclinó para el otro lado y la rosarina terminó masticando bronca con un 6-4 y un 6-2 en contra.

Una semana que cambió el ranking

Antes de este WTA 250, Podoroska estaba en el puesto 317 del mundo. Después de la final, saltó al 200. Son 117 escalones que duelen menos cuando uno mira lo que hizo en el camino, porque no se trata solo de haber perdido la última bola: se trata de recordar que hace una semana nadie la tenía en el radar y ahora todo el tenis femenino argentino vuelve a mirarla con otra cara.

  • Cayó en la final ante Kaitlin Quevedo por 4-6, 6-4 y 6-2.
  • Arrancó en el puesto 317 y terminó en el 200, con un salto de 117 lugares.
  • Venció en semifinales a Paula Badosa, número 57 del mundo.
  • Es la primera argentina en una final de WTA desde Paula Ormaechea en Bogotá 2013.
  • Quevedo arrancó el torneo en el 105 y quedó en el 75 tras consagrarse campeona.

Una espera de 13 años

Trece años es una barbaridad. En 2013, Paula Ormaechea había sido la última argentina en una final de WTA, en Bogotá, frente a Jelena Jankovic. El reloj corrió tanto que entre una finalista y otra cambió la televisión, cambió el teléfono, cambió el clima y cambió hasta la forma de mirar el tenis. Podoroska cortó esa sequía y, aunque se quedó con las manos vacías, le devolvió al circuito femenino una presencia que el país necesitaba.

La remontada de Quevedo

La española de 20 años reaccionó con la calma de las que ya saben ganar finales. Se llevó un segundo set parejo por 6-4, quebró tres veces en el tercero y lo cerró por 6-2. Después, ya con el trofeo en la mano, habló con el tono de alguien que todavía no terminó de caer en lo que acaba de pasar.

“Estoy sin palabras. Me voy muy contenta con cada partido que hice esta semana.”Kaitlin Quevedo, campeona del WTA 250 de San Pablo

Para Podoroska el balance queda en plata: una final, un salto enorme en el ranking y, sobre todo, la sensación de que la máquina empieza a rodar otra vez. Falta aceitar piezas, claro, pero ya no está en el taller: está otra vez en la ruta. Y eso, mirá, no es poca cosa. Veremos.

MP

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