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Viernes, 16 de octubre de 2026
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"Podría destruirte": la herida propia que Michaela Coel convirtió en doce capítulos y se negó a entregar a Netflix

Arabella escribe su segundo libro y sale con amigos. La noche se le borra y, cuando vuelve, no la reconoce. La creadora, guionista y protagonista pone en juego su propia experiencia para sostener cada escena.

Por Ramón VeraCultura y espectáculos · · hace 17 d
"Podría destruirte": la herida propia que Michaela Coel convirtió en doce capítulos y se negó a entregar a Netflix

Soy de los que se sientan en el sillón con la certeza de que van a ver una serie y terminan recibiendo otra cosa, algo que se mete en un terreno más íntimo de lo que uno esperaba, y la miniserie que Michaela Coel estrenó en junio de 2020, titulada "Podría destruirte", entra de lleno en ese tipo de propuesta, porque no es un thriller ni un drama judicial ni un panfleto, sino un trabajo muy paciente y muy cuidadoso que empieza por la vida cotidiana de una escritora joven que viene de festejar el éxito de su primer libro, que se llama Arabella, y que está dando vueltas con el segundo, y que una noche sale con amigos, se divierte, toma de más, vuelve a su departamento y, a la mañana siguiente, abre los ojos con la sensación de que algo no encaja, con la memoria fragmentada, con pedazos sueltos que no le permiten armar la película de lo que pasó, y a partir de ahí, durante doce episodios, vamos a acompañar a esa mujer en el esfuerzo por reconstruir lo que le hicieron y, sobre todo, por decidir qué hacer con esa reconstrucción, porque la serie no se queda en el hecho en sí sino que avanza hacia las conversaciones con amigos, con la familia, con la pareja, con un terapeuta, con el sistema judicial cuando aparece, y con la industria editorial que le pide fechas de entrega mientras ella todavía está tratando de entender quién es después de lo que le pasó.

"I May Destroy You"

Lo primero que conviene tener claro es que la historia que estamos viendo no es un ejercicio de imaginación distante, sino que arranca en la experiencia real de Coel, y eso se nota en el tono, porque la directora y protagonista nunca apela al golpe bajo ni al morbo ni al flashback manipulado para generar impacto, y esa decisión estética y ética es la que sostiene el relato entero y lo vuelve tan particular dentro del catálogo de series que abordan la violencia sexual, porque acá no hay un villano caricaturesco ni una denuncia convertida en eslogan, sino una mujer que tiene que seguir yendo a trabajar, que tiene que seguir contestando mensajes, que tiene que seguir eligiendo qué ponerse, y que en medio de esa rutina choca una y otra vez con el hueco que le dejó esa noche.

A la hora de producirla, la autora se sentó a negociar con varias plataformas, y entre ellas apareció Netflix, que estaba interesada en el proyecto pero pretendía quedarse con la totalidad de los derechos sobre la obra, una condición habitual en la industria del streaming que en este caso no prosperó, porque Coel decidió rechazar esa propuesta para conservar la propiedad de una serie basada en una agresión que ella misma había sufrido, y esa pulseada con la plataforma terminó definiendo no solo dónde se iba a hacer la serie sino también cómo se iba a hacer, con qué libertad y con qué grado de control creativo, algo que se refleja en cada escena de los doce capítulos.

"Untitled"

La propuesta tiene una rareza que a mí, como espectador, me resulta valiosa: Coel no se limita a actuar, sino que también escribe el guion y codirige la serie junto a Sam Miller, de modo que la misma persona está del otro lado de la cámara y de este lado, y eso produce un efecto muy concreto en Arabella, que nunca parece un personaje fabricado por afuera sino alguien a quien la autora conoce de memoria, con sus contradicciones, sus torpezas, sus momentos de lucidez y sus momentos de ciega desesperación, y esa cercanía es la que vuelve tan difícil mirar la serie de manera distraída, porque cada plano parece estar preguntándole al espectador cuánto está dispuesto a tolerar la incomodidad que produce el tema.

"That’s a Lie"

En lo que hace a la recepción, conviene separar dos planos: el de la crítica y el del público masivo, porque la serie fue ampliamente celebrada por la prensa especializada, que la destacó como una de las apuestas más arriesgadas y más necesarias de 2020, mientras que sus audiencias televisivas en el momento del estreno fueron más bien acotadas, algo habitual en las propuestas que se emiten en horarios poco amigables y que piden del espectador una entrega sostenida, y con el correr de los meses y la llegada del streaming la producción fue sumando público de manera progresiva y ampliando su reconocimiento, hasta convertirse en un título de referencia cada vez que se discute cómo se cuentan las historias de violencia sexual en la ficción contemporánea.

En la temporada de premios, el Emmy a la mejor miniserie quedó en manos de "Gambito de dama", de modo que "Podría destruirte" se fue con el reconocimiento del público especializado y de los votantes de otras categorías, entre ellas mejor actriz para Coel, pero sin la estatuilla más codiciada, un detalle que no le quita ni un centímetro de valor a una obra que, como tantas series de autor, terminó encontrando su público con el tiempo y no en la noche de los premios.

"Snakes"

Si les interesa la pregunta que cierra el material de base, acerca de qué miramos primero al elegir una miniserie, les dejo mi propia respuesta después de haber recorrido estos doce capítulos: yo miro quién la firma, quién la escribe, quién la dirige y, sobre todo, quién se hace cargo del dolor cuando la historia lo pide, porque en "Podría destruirte" esa responsabilidad recae entera sobre Michaela Coel, que tomó una experiencia que hubiera preferido no vivir y la convirtió en una obra que le pertenece, y eso, para mí, es el corazón de la serie y la razón por la que sigue mereciendo ser vista con tiempo, con silencio y con la voluntad de quedarse hasta el último capítulo.

Dónde y cuándo verla

La serie completa está disponible en la plataforma Flow, en Telecentro Play y en DirecTV GO para los usuarios de Argentina, y se puede ver en cualquier momento del día, aunque les recomiendo buscarla un domingo a la noche, con la casa en silencio, porque es de esas propuestas a las que conviene entregarse sin apuro, dejar que cada escena respire y volver, si hace falta, a los capítulos donde Arabella duda, porque ahí, justamente ahí, es donde la serie muestra su mayor hallazgo.

RV
Ramón VeraCultura y espectáculos

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