Por qué "Casablanca" se quedó sin herederos: cuatro intentos que el estudio nunca pudo levantar
Una secuela de posguerra, un remake que rechazó Truffaut, un libreto del guionista original y una cruzada familiar. Warner Bros. chocó una y otra vez contra el mismo muro: el clásico de 1942 parece imposible de continuar.
Cada tanto uno vuelve a escuchar el rumor de siempre: que alguien, en algún despacho de Warner Bros., está revisando los archivos de "Casablanca" para tentar una secuela, un remake o, directamente, una vuelta de tuerca que recupere a Rick Blaine e Ilsa Lund. Lo cierto es que el estudio lleva décadas probando y fallando, una y otra vez, con la misma película. Yo diría que el dato no es menor: cuatro proyectos formales, al menos, y todos terminaron en la misma carpeta de los proyectos que nunca se rodaron. Y cuando uno repasa la historia entiende por qué.
Aquella vez que quisieron continuar la historia desde la pista del aeropuerto
La primera tentativa fue una secuela directa que iba a llamarse "Brazzaville", pensada como continuación inmediata del clásico. El guion se le encargó a Frederick Stephani y la idea era devolver a Humphrey Bogart como Rick, a Claude Rains como el capitán Renault y a Sydney Greenstreet como Ferrari. La historia retomaba, según el material disponible, la conversación final entre Rick y Renault y se internaba en el futuro del protagonista sin Ilsa en el horizonte. Lo que terminó de matar al proyecto fue un giro central: se pretendía revelar que Rick y Renault habían sido agentes aliados desde el principio, y los propios responsables del estudio entendieron que eso desmentía la evolución del personaje que Bogart había construido en el film original. Con ese diagnóstico encima de la mesa, el guión se archivó.
Cuando Truffaut dijo que no, con razones
Treinta años después, en 1973, el estudio cambió de estrategia y pensó en un remake. El nombre que sonó con más fuerza para dirigirlo fue el de François Truffaut, un cineasta que, además de ser un autor enorme, tenía una relación muy especial con Hollywood. Truffaut rechazó la propuesta, y lo hizo con un argumento que, a mi entender, define el problema de fondo: encontrar actores capaces de reemplazar a Bogart y Bergman era prácticamente imposible, y el afecto del público estadounidense por la película volvía cualquier nueva versión aún más difícil de justificar. La negativa del francés enfrió la iniciativa y dejó al estudio sin un director willing a poner el cuerpo.
"Return to Casablanca", el libreto que el guionista Koch escribió con dolor
El intento más elaborado llegó ya en los años ochenta, cuando Howard Koch, uno de los guionistas del film original, se sentó a escribir el tratamiento de una secuela titulada "Return to Casablanca". La propuesta tenía una pata romántica y otra aventurera: la historia se ambientaba dos décadas después de los hechos de la película original y seguía a Richard, el hijo de Rick e Ilsa, que descubría su origen y viajaba a Oriente Próximo en busca de su padre biológico. Koch contaba, además, con Ingrid Bergman para volver a interpretar a Ilsa ya entrada en años. La muerte de la actriz, en 1982, obligó a modificar ese planteo de raíz. Warner Bros. rechazó el tratamiento original y también una versión revisada que llegó en 1989, así que el sueño de Koch se quedó en el camino.
La cruzada familiar que tampoco prosperó
Años después, Cass Warner, nieta de uno de los cofundadores del estudio, tomó la posta y volvió a empujar el proyecto. La respuesta volvió a ser negativa, aunque desde Warner deslizaron un resquicio que a uno le suena conocido: el estudio reconsideraría la idea si aparecía un director dispuesto a llevarla adelante. Lo que en el fondo significa que, otra vez, no apareció.
- "Brazzaville" (década del 40): secuela inmediata escrita por encargo, con Rick, Renault y Ferrari. Se cayó porque contradecía a los personajes.
- Remake ofrecido a Truffaut (1973): rechazado por el francés, que marcó el problema de no poder reemplazar a Bogart y Bergman.
- "Return to Casablanca" (años 80): tratamiento de Howard Koch sobre el hijo de Rick e Ilsa. La muerte de Bergman lo cambió y el estudio lo rechazó dos veces.
- Intento de Cass Warner (familiar del estudio): nueva negativa, condicionada a que apareciera un director dispuesto.
A mí, que llevo años mirando de cerca cómo se cocina la industria, lo que más me interesa de esta saga de intentos fallidos no es la lista en sí, sino la conclusión de fondo. La resistencia de "Casablanca" a cualquier continuación no responde a la falta de ideas ni de voluntad: responde a un problema estructural. El impacto del film descansa, sobre todo, en un final que no pide ser reabierto, y eso es algo que, probado y probado, el estudio todavía no pudo resolver. Mientras tanto, "Casablanca" se proyecta, se cita, se versiona en y se sigue mirando como se mira una de esas pocas películas a las que uno no se anima a tocarles nada.
