Portugal pasó el frío de Copenhague y se acomodó arriba, mientras CR7 se pasea por Madrid
El 4-2 sobre Dinamarca dejó al equipo luso con puntaje ideal en la Nations League. Gonçalo Ramos reemplazó a un Ronaldo que se fue de la concentración en avión privado y en medio de ruido con el DT.
Dicen que en Copenhague el viento corta la cara como cuchillo de verdulería un lunes a las ocho de la mañana. Portugal se bancó ese clima, se sacó de encima a los nórdicos y se trajo un 4-2 que lo deja arriba en el Grupo D, con nueve puntos sobre nueve, como el alumno que no se sacó nunca menos de diez y encima se sienta en el fondo para molestar.
El partido, paso a paso
- João Cancelo abrió la cuenta para la visita con un gol que sonaba a declaración de principios.
- Gonçalo Ramos, que tomó el lugar de un Ronaldo que ni estaba, estiró la ventaja para el 2-0 parcial.
- Mikkel Damsgaard descontó para Dinamarca y le puso suspenso a la historia.
- Rasmus Højlund igualó el marcador y festejó imitando el salto y el grito de CR7, el capitán ausente al que admira.
- Vitinha y João Félix, en el segundo tiempo, firmaron el 4-2 definitivo y apagaron cualquier ilusión danesa.
Para entender la novela hay que mirar al sillón de al lado, el que estaba vacío. Ronaldo, de 41, dejó la concentración antes del partido, se subió a su avión privado y se fue a Madrid. La salida se cocinó en medio de diferencias con Jorge Jesús, el flamante entrenador que agarró el seleccionado después del Mundial 2026 y que ya lo había tenido en el Al-Nassr. En el cruce previo contra Noruega, CR7 se quedó en el banco y no entró ni a calentar la cancha.
En la conferencia previa al partido con Dinamarca, el técnico fue clarito como agua de canilla: ningún jugador del plantel tiene privilegios por su trayectoria ni por su cartel. Y se quedó tranquilo, porque los goles los metió el recambio, no el de siempre.
Lo que se viene y lo que se va
Portugal se volvió con el bolso lleno y con la sensación de que tiene plantel largo para discutir la Nations League. Gonçalo Ramos se puso el traje de nueve, João Félix volvió a mojar y Vitinha se ganó un lugar en la conversación. Mientras tanto, el verdadero nueve de toda la vida se pasea por Madrid con el teléfono en la mano y la concentración ya de vacaciones.
Queda la imagen de Højlund festejando como si fuera Ronaldo, un espejo que copia al original cuando el original mira desde otro continente. Habrá que preguntarse qué pesa más: si los puntos en la tabla o las idas y vueltas del capitán. Veremos.
