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Punch Curry Bar: la cocina tailandesa con sello oficial que se ancla en las calles de Palermo

Un local pequeño del barrio porteño combina preparaciones caseras con el reconocimiento del gobierno de Tailandia. Marcelo Morí lleva adelante un proyecto donde las pastas de curry, la leche de coco y los aderezos se elaboran en el propio restaurante.

Por Bruno YutronichTurismo y glaciares · 4 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Lejos queda el espejo de agua del glaciar Perito Moreno y, sin embargo, la misma lógica de oficio que aplica Marcelo Morí cuando desgrana un glaciar en sus notas me aparece al cruzar la puerta de Punch Curry Bar, en el corazón de Palermo, a unos mil setecientos kilómetros de El Calafate, en línea recta hacia el norte del país. Aquí no hay hielo milenario, pero sí una arquitectura de sabores que se construye con paciencia, capas y precisión, casi como si cada curry fuese una masa helada a la que hay que leerle las vetas para entender de qué está hecha.

Una cocina de autor con sello oficial

El restaurante abrió sus puertas en 2018 con una propuesta que cruza la cocina tailandesa con curries de la India, en un espacio pequeño donde la cocina funciona como taller. Buena parte de los insumos se elaboran en el propio local: las pastas de curry rojo y verde, la leche de coco, el garam masala y varias salsas y aderezos salen de la producción diaria, lo que permite controlar aromas y texturas sin depender de paquetes industriales.

Ese trabajo minucioso fue lo que le valió al local el sello Thai Select Casual, una distinción que entrega el gobierno tailandés a restaurantes en el exterior que funcionan como referentes de esa gastronomía. El reconocimiento exige cumplir estándares de autenticidad en ingredientes y preparaciones, una vara que, según se contó, el equipo sostiene con recambio de cartas y viajes de actualización.

Platos que concentran la lógica del contraste

  • Cazuelita de chipirones con jengibre, lemongrass, ajo, lima, cilantro y kaffir, donde el mar se cruza con hierbas frescas y cítricos.
  • Tom yum gung: sopa clara de langostinos con galanga, echalote, hongos, salsa de pescado y cilantro, un caldo que concentra aromas sin perder transparencia.
  • Curry verde de frutos de mar con leche de coco, pasta de curry, berenjenas, brotes de bambú y lemongrass, cremoso y aromático a la vez.

Morí es cocinero con recorrido en Nueva York y pasó por uno de los primeros restaurantes tailandeses de la Argentina, además de un viaje de formación por Tailandia que le permitió incorporar el manejo de especias y técnicas que hoy se ven reflejadas en la carta. Quienes visitaron el lugar en las últimas semanas coinciden en describir el servicio como atento y cordial, y destacan una coctelería que acompaña el recorrido sin robarle protagonismo al fuego.

La cocina tailandesa, vale recordarlo, construyó su identidad absorbiendo influencias de China, India, Persia, Malasia, Portugal y América, entre otros orígenes. De cada uno tomó algo concreto: los fideos y el wok chinos, las especias indias, los ajíes y el maní americanos, el pescado fermentado laosiano. Esa síntesis se traduce hoy en platos donde el picante convive con lo dulce, lo fresco con lo fermentado, lo crocante con lo cremoso, lo ácido con lo amargo, un equilibrio deliberado que Punch Curry Bar busca respetar en cada preparación.

Si la nota les dio ganas de sentarse a la mesa, mi recomendación de temporada es la de siempre: ir bien abrigado porque Palermo, sobre todo en los meses fríos, baja varios grados respecto del termómetro del glaciar, y conviene llegar con algo de hambre para pedir de a poco y compartir. La carta cambia, los curries se reescriben, y el sello Thai Select Casual queda en la puerta como una pequeña garantía de que, del otro lado, la cocina se toma en serio.

BY
Bruno YutronichTurismo y glaciares

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