Racing de Chivilcoy madrugó a Oberá en Misiones y lo dejó con la pelota pinchada en el arranque de la Liga
El equipo bonaerense se impuso 84-78 como visitante y profundizó el mal momento del conjunto misionero, que acumula tres caídas en fila. Pablo Barral, con 16 puntos, se erigió como la gran figura en el tramo decisivo.
Dicen que en Misiones llueve distinto, pero esta vez lo que cayó sobre Oberá Tenis Club fue un temporal de Baskonia trasnochado: Racing de Chivilcoy se llevó el partido por 84-78 y dejó al local con el termómetro bajo cero en lo anímico. Tres fechas, tres derrotas. Para un equipo que soñaba con otro arranque, la postal es de manual: las señales llegan y el termómetro marca otra cosa.
Lo de Pablo Barral fue de esos encuentros en los que un jugador decide que la noche le pertenece. El base cerró con 16 puntos y, sobre todo, se adueñó del cierre cuando el partido estaba para cualquiera: 63 iguales al empezar el último cuarto y la mandíbula tensa de los dos lados. Fue él quien tomó la lapicera y firmó los últimos trazos de la obra.
Cómo se cocinó el 84-78
Oberá arrancó mejor y se llevó el primer chico 23-17, con la lógica habitual: Brocal afinado, Vorhees haciendo el trabajo sucio y Juan Cruz Oberto castigando desde la pintura. Parecía una noche controlada, de esas en las que el local maneja los tiempos sin despeinarse.
En el segundo período Racing se acercó con los triples de Mateo Chiarini y Santiago Assum, dos nombres que por momentos parecen sacados de un álbum de figuritas repetidas. Oberá respondió con el interno Oberto y se fue al descanso arriba 45-44, una diferencia tan chica que entraba en el bolsillo del short.
- Tercer cuarto: Racing rompió el partido con un parcial 12-4 liderado por Barral, que pasó de director técnico a director de orquesta.
- El base cerró con 16 puntos y se cargó al equipo al hombro en los minutos calientes.
- Oberá no encontró gol en el momento justo y se quedó mirando la pelota como quien mira la lluvia por la ventana.
Después del empate en 63, el local sintió el golpe. Racing, dirigido por Diego D'Ambrosio, administró la ventaja con la tranquilidad de un equipo que sabe qué tiene y qué le falta. Oberá, con Fabio Demti en el banco, sigue sin encontrar la llave: 0-3 y la sensación de que cada partido se le escurre entre los dedos como agua en un balde roto.
Mirando el calendario, la cosa no se simplifica. Este miércoles aparece Lanús recibiendo a Peñarol de Mar del Plata, y al día siguiente Racing de Chivilcoy visita a La Unión de Formosa. Para Oberá todavía no hay respiro claro en el horizonte inmediato, y eso, en el arranque de una Liga larga, pesa como una mochila cargada de piedras.
“Oberá necesita resetearse antes de que el torneo le pase por encima como un tren de carga. Tiene plantel para reaccionar, pero las próximas fechas no perdonan a los que llegan tarde a la estación.”Maximiliano Pinto
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