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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Se perdieron más de 354 mil puestos formales desde noviembre de 2023 y la sangría no se detiene

El empleo asalariado registrado volvió a caer en junio, acumula una contracción del 1,5% interanual y la industria lleva 20 meses seguidos en rojo. Los datos de julio muestran una pausa engañosa: no se destruye menos empleo, simplemente se contrata menos.

Por Alejandro SubiabreMinería y carbón · · hace 34 d
Se perdieron más de 354 mil puestos formales desde noviembre de 2023 y la sangría no se detiene

El socavón del trabajo formal sigue ampliándose y nadie parece dispuesto a ponerle un techo. Las cifras que publicó la Secretaría de Trabajo, elaboradas a partir del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), no dejan lugar a lecturas optimistas: en junio se perdieron 12.260 puestos asalariados registrados respecto de mayo, una caída mensual del 0,1%, y la comparación interanual muestra un retroceso del 1,5%. Desde noviembre de 2023, cuando terminó la gestión anterior y arrancó esta, el balance acumulado es de 354.128 trabajadores formales menos. No es un ajuste técnico: es una herida abierta en el corazón del mercado laboral argentino.

Quién paga la cuenta y quién escapa

El desangre se repartió entre todos los sectores que dependen de un empleador en blanco. En junio, el sector privado perdió 6.261 puestos (0,10%), el sector público recortó 5.127 (0,15%) y el personal de casas particulares cayó en 872 posiciones (0,20%). El único que zafó fue el monotributo, que incorporó 4.360 inscriptos en el mes, un alza del 0,20%. La foto completa, de todos modos, es todavía más elocuente cuando se mira desde noviembre de 2023: el sector privado acumula una merma de 246.312 puestos (3,9%), el público de 87.629 (2,5%) y las casas particulares de 20.187 (4,3%). En la vereda de enfrente, el monotributo sumó 169.026 personas en ese lapso, un incremento del 8,3%.

Para dimensionarlo en términos absolutos: el empleo asalariado privado es hoy 121.000 puestos más bajo que en junio de 2025, una contracción del 1,9%; el empleo público retrocedió 0,9%, con 30.500 trabajadores menos; y el personal doméstico, la única excepción interanual, creció 0,8%, con 3.500 adicionales.

La industria no levanta cabeza y el comercio lleva 13 meses en rojo

El mapa sectorial es un muestrario de pérdidas que ya parecen estructurales. La industria manufacturera acumula 20 meses consecutivos de desempeño negativo, y el comercio, 13. En junio, los mayores descensos mensuales se registraron en servicios comunitarios, sociales y personales (0,5%), intermediación financiera (0,4%) y hoteles y restaurantes (0,3%). En el otro extremo, pesca, minería y actividades inmobiliarias mostraron leves avances, demasiado chicos como para compensar el deterioro general.

“El sector privado encadena 13 meses consecutivos de retracción y los niveles actuales equivalen a los de fines de 2014. No estamos ante una meseta, estamos ante un piso que se sigue hundiendo.”Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA-Autónoma

La pausa de julio: menos despidos, sí, pero también menos contratos

Los datos de julio que difundió la Secretaría de Trabajo adelantan una cierta estabilización del empleo en los principales aglomerados urbanos. Sin embargo, la propia cartera advierte que ese freno no responde a una disminución de las desvinculaciones, sino a una reducción de las nuevas contrataciones por parte de las empresas. Es decir, no se destruye menos empleo: simplemente se deja de crear. En un país que necesita desesperadamente que la rueda vuelva a girar, esa diferencia no es un consuelo, es una señal de alarma adicional.

  • 354.128 puestos formales perdidos entre noviembre de 2023 y junio de 2025.
  • 246.312 corresponden al sector privado, 87.629 al público y 20.187 al personal de casas particulares.
  • El monotributo fue el único rubro en positivo: sumó 169.026 inscriptos en ese período.
  • La industria manufacturera acumula 20 meses seguidos de caída y el comercio, 13.
  • El sector privado registra 13 meses consecutivos de retracción, con niveles similares a los de fines de 2014.
  • En julio se observa una estabilización aparente, explicada por una menor contratación y no por una menor destrucción de empleo.

Recuerdo, porque no hay que olvidarlo, la promesa de noviembre de 2023: el nuevo Gobierno llegó al poder asegurando que el ajuste iba a pegar una sola vez y que después vendría el crecimiento sostenido y la recuperación del empleo. No pasó ni una cosa ni la otra. Más de dos años después, los números del SIPA siguen contando una historia de caída libre, con un monotributo que crece no por convicción productiva sino por expulsión del mercado formal. Mientras la Secretaría de Trabajo presenta estos datos como una mera estadística coyuntural, en los barrios, en las fábricas y en las oficinas del interior del país hay miles de familias que están viviendo, en primera persona, las consecuencias de esa promesa que nunca llegó. Gobierno, los números son los números: dejen de mirar para otro lado y pónganse a trabajar de una vez por la gente.

AS
Alejandro SubiabreMinería y carbón

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