Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Turismo ›
Turismo /

Siete opciones sin harina para resolver almuerzos y cenas con lo que hay en la heladera

Recetas que combinan huevos, carnes, pescados y verduras, con tiempos que van de los siete minutos a las preparaciones que se pueden dejar listas con anticipación y comer frías o calientes.

Por Bruno YutronichTurismo y glaciares · · hace 22 d
Siete opciones sin harina para resolver almuerzos y cenas con lo que hay en la heladera

Hace tiempo que vengo cocinando sin harina en casa, primero por necesidad y después por costumbre, y cada vez confirmo que la cocina diaria se resuelve mejor cuando uno entiende qué le pide el cuerpo antes de prender el fuego. En estos días de calor en Buenos Aires, donde el termómetro se acerca a los treinta grados y uno termina buscando algo fresco para la mesa, organizar almuerzos y cenas sin harina abre un abanico enorme de combinaciones con huevos, carnes, pescados y verduras. La propuesta es concreta: pensar el tiempo disponible como punto de partida y, a partir de ahí, elegir qué cocinar.

Cuando hay pocos minutos en la cocina

Un omelette de espinaca y mozzarella lleva apenas dos huevos y está listo en unos siete minutos. Se baten, se llevan a la sartén y, cuando empiezan a cuajar, se agregan las hojas frescas; al doblarlo, el queso queda dentro y se derrite. Es de esas preparaciones que salvan una noche de cualquier semana y, si se le suma una ensalada verde, resuelven la mesa sin encender más que una hornalla.

Con veinte minutos y sin cocción larga

Si se cuenta con algo más de tiempo, la ensalada de atún, huevo y palta, acompañada por tomate y hojas verdes, es una alternativa que solo exige hervir los huevos. El aderezo que la termina lleva aceite de oliva, limón y mostaza de grano, una mezcla que completa el plato sin sumar pasos de cocción y que, además, se puede preparar con lo que ya suele haber en cualquier cocina. Personalmente, es la que más repito cuando el reloj apura y la cabeza pide algo liviano.

Para dejar comida lista y comer a cualquier hora

A mí me gusta tener siempre algo preparado en la heladera, porque más de una vez la jornada se estira y volver a cocinar se vuelve una odisea. En ese terreno aparecen dos aliados firmes: los muffins de huevo, que reúnen choclo, tomate, verdeo, queso blanco y perejil, se cocinan en moldes individuales y pueden comerse tibios o a temperatura ambiente; y el budín de pescado blanco, que combina medio kilo de pescado con huevos, cebolla, morrón, mostaza y orégano, se cocina en budinera y admite servirse tanto caliente como frío, siempre bien acompañado por una ensalada.

El horno como aliado de una sola cocción

Cuando uno prende el horno, conviene aprovecharlo al máximo y meter todo lo que se pueda en una sola tanda. Los patamuslos marinados con ajo, limón, hierbas y pimentón se acomodan con la piel hacia arriba junto con rodajas de zucchini, y al salir se coronan con albahaca fresca y unas gotas de limón. Para los que gustan de platos más contundentes, la moussaka que reemplaza la salsa blanca por una mezcla de yogur griego, huevo y queso rallado, y se gratina en el horno, resuelve cuatro porciones con medio kilo de carne picada, intercalando capas de berenjena asada con el relleno de tomate.

El truco que une casi todos los rellenos

En los platos con relleno, ya sea una tarta de atún sin masa o unos zapallitos rellenos de carne, el secreto para conseguir una consistencia firme está en controlar el líquido. Hay que escurrir bien el pescado y saltear la cebolla y el morrón hasta que no acumulen humedad; los huevos y el queso crema se encargan de unir los ingredientes, mientras el queso rallado se lleva el protagonismo de la superficie. En los zapallitos, además, la pulpa que se retira al ahuecarlos se aprovecha junto con las verduras del relleno y, tras una breve precocción, se terminan con queso gratinado. Son dos técnicas que, una vez incorporadas, cambian para siempre la cocina sin harina de cualquier hogar.

Mi recomendación, después de probar todas estas variantes a lo largo de los meses, es empezar la semana con los muffins de huevo y el budín de pescado ya listos en la heladera, porque son los que mejor soportan el paso de las horas. Para los días de calor intenso, la ensalada de atún con palta y el omelette de espinaca son los grandes aliados: se resuelven en pocos minutos y dejan la cocina con la hornalla apenas encendida, algo que, cuando el verano aprieta, se agradece mucho.

BY
Bruno YutronichTurismo y glaciares

Te puede interesar