Simeone se hizo el piola y le tiró el manto de Maradona a Messi: lo más grande de los dos, la insistencia
El entrenador del Atlético de Madrid esquivó la comparación directa en una conferencia de prensa y valoró a ambos como los mejores de la historia. Lo que más le importa a Cholo no son los números del diez, sino algo mucho más de calle.
Esto de comparar a Maradona con Messi es como discutir en una mesa de bar si el truco o el fútbol son el invento más grande del ser humano. No tiene fin. Pero esta semana, el que se paró en la línea de cal y tiró su opinión fue Diego Simeone, que suele ser parco cuando le meten la lupa en conferencia de prensa. Esta vez se abrió, y vaya si se abrió.
Le preguntaron a qué técnico le gustaría dirigir en una final: si al Diego o a la Pulga. Y Cholo, que no es ningún tonto, esquivó la encerrona con la elegancia de un zaguero veterano. Dijo que tuvo la suerte de jugar con Maradona y, claro, eso ya lo pinta solo: uno lo tuvo adentro de la cancha, el otro lo admira desde el banco. Por eso, en vez de elegir, agradeció. En nombre propio y como argentino, según sus palabras, por haber tenido a los dos mejores de la historia. Bonito movimiento, porque deja conformes a todos, y eso, en este tema, es casi un milagro.
Lo que de verdad le importa al técnico
Para Simeone, lo de Messi no termina en los números. Y vaya si el muchacho tiene números. Ahí están, a la vista de cualquiera, inapelables, aburridos de repetir. Pero el entrenador fue más allá. Habló del crecimiento como persona y como futbolista durante veinte o veinticinco años. Lo sostuvo en una sola idea: respeto y buen comportamiento. Y tiró una frase que vale para este deporte y para la vida entera: sostener eso durante tanto tiempo es muy difícil. Parece fácil visto desde afuera. No lo es.
“Nos enseñó que cuando las cosas vienen mal, hay que seguir insistiendo. Esa persistencia es el legado más grande para los argentinos.”Diego Simeone
Yo lo escuché por TV y, lejos de cualquier solemnidad, me pareció a Simeone un tipo de barrio, como esos vecinos que uno se cruza en el almacén y le quieren enseñar a vivir. Y en el fondo es lo que hace un buen director técnico: vive intentando explicar cómo se camina en la vida, aunque la cancha sea otra cosa.
¿Coincido? Sí, pero con un agregado
Coincido, claro que coincido, pero con un agregado. La insistencia de Messi es admirable, pero a mí lo que más me llama la atención es la discreción. Un tipo al que todo el mundo señala desde los diecisiete años, en el peor club del universo para la presión, y nunca, nunca, apareció en una tapa por un quilombo que no sea deportivo. Eso, en estos tiempos, sí que es difícil. Sostenerse callado cuando el mundo te grita en la cara, en Barcelona, en París, en cualquier lado. No es el baile ni la gambeta. Es algo más parecido a caminar en puntas de pie por una cocina con piso de porcelana.
Simeone, mientras tanto, se dio el gusto de hablar bonito, emocionarse un poco y quedar bien con todo el mundo en redes. Un crack en su laburo como siempre. Veremos cuánto tarda en aparecer alguien que diga que esto es una operación marketinera. En esta profesión ya nada nos sorprende.
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