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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Tomar el colectivo en Pinamar sale cuatro veces más caro que en el AMBA: el mapa de una Argentina partida al medio

Un relevamiento de tarifas urbanas muestra una brecha de más de 2.400 pesos entre el boleto más caro y el más barato del país. En paralelo, el área metropolitana perdió más de 900 mil pasajeros por día y el costo real que paga cada usuario se multiplicó por más de tres desde 2022.

Por Alejandro SubiabreMinería y carbón · · hace 4 d
Tomar el colectivo en Pinamar sale cuatro veces más caro que en el AMBA: el mapa de una Argentina partida al medio

Subirse a un colectivo en Pinamar y subirse a uno en el Área Metropolitana de Buenos Aires ya no es, ni de cerca, la misma decisión económica. El boleto mínimo en esa ciudad balnearia cuesta 3.176 pesos, contra los 743 que se abonan en los servicios de jurisdicción nacional que cruzan la Ciudad y el conurbano. La diferencia supera los 2.400 pesos por pasaje y deja al descubierto una fractura que el Gobierno nacional todavía no resolvió: la del transporte público, que se encareció en todas las jurisdicciones pero golpea muy distinto según el código postal del usuario.

Los números surgen del último relevamiento de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA) sobre tarifas urbanas al usuario, que releva los valores del boleto mínimo en cada ciudad. Pinamar no aparece sola en lo alto de la tabla: la escoltan San Martín de los Andes, con 2.900 pesos; Pergamino, con 2.784; Eldorado, con 2.500; y Centenario, con 2.478. Algo más abajo se ubican Partido de la Costa (2.410, con una suba del 20 por ciento respecto de septiembre), Bariloche (2.333), Orán (2.200) y, ya en los grandes centros del interior, Rosario y Córdoba, ambas con 2.150. Rosario aplicó en el último mes un incremento del 25 por ciento.

El otro extremo: dónde sale más barato

En la vereda de enfrente aparecen los servicios nacionales del AMBA, con el boleto mínimo más barato del país: 743 pesos. La Ciudad de Buenos Aires cobra 920 (3,66 por ciento más que en septiembre) y el AMBA bonaerense, 1.215 (4,39 por ciento más). El podio de los más accesibles lo completan Ramallo (950) y La Rioja, Villa Mercedes y General Pico, las tres con 1.000 pesos. La traducción es directa: un viaje en Pinamar sale 4,27 veces más caro que un viaje en un colectivo nacional del AMBA.

  • Pinamar: 3.176 pesos
  • San Martín de los Andes: 2.900 pesos
  • Pergamino: 2.784 pesos
  • Eldorado: 2.500 pesos
  • Centenario: 2.478 pesos
  • Rosario y Córdoba: 2.150 pesos
  • AMBA bonaerense: 1.215 pesos
  • La Rioja, Villa Mercedes y General Pico: 1.000 pesos
  • Ciudad de Buenos Aires: 920 pesos
  • AMBA (jurisdicción nacional): 743 pesos

Menos pasajeros, más boleto: el AMBA se vacía

El precio, sin embargo, es solo una cara del problema. En el AMBA los colectivos cada vez llevan a menos gente. En septiembre de 2026, el promedio diario de pasajeros en días hábiles fue de 8.232.858, contra 9.158.089 del mismo mes del año anterior: una caída del 10,1 por ciento, equivalente a 925.231 viajes menos por jornada. Los sábados la baja fue del 12,1 por ciento y los domingos, del 9,8 por ciento.

La tendencia no es nueva. Entre agosto de 2022 y agosto de 2026, los viajes mensuales en el AMBA pasaron de 241 millones a 200 millones: 41 millones de viajes menos por mes. En ese mismo período, medido en pesos constantes de agosto de 2026, el costo real por pasajero trepó 225 por ciento: de 244 a 794 pesos. El subsidio real, mientras tanto, se redujo 37 por ciento. El resultado fue un cambio de fondo en la estructura de financiamiento del sistema: en 2022 el pasajero cubría el 15 por ciento del costo total; hoy cubre el 43 por ciento. La promesa oficial de mantener tarifas accesibles mientras se reorganizaba el esquema de subsidios corre, otra vez, detrás de los números.

El mapa que dejó la última promesa incumplida

La foto es la de un sistema que se aleja del usuario a dos puntas: por el lado del precio, cada jurisdicción ajusta a su ritmo y a su bolsillo; por el lado de la demanda, el AMBA pierde pasajeros mes a mes y les transfiere el costo a quienes todavía eligen esperar el bondi. En Pinamar, Daniel y sus compañeros del sector turístico ya hablan de tarifas de temporada alta que dejarán afuera a medio público que depende del colectivo para trabajar. En el conurbano, Marta, María y Gustavo —los nombres que repiten los usuarios en las paradas de Morón, Lanús y San Justo— compran cada vez menos boletos con cada suba. La pregunta que sobrevuela la próxima audiencia por la tarifa nacional queda flotando en el aire: ¿cuánto pesa el precio del boleto a la hora de decidir si subirse al colectivo o buscar otra alternativa? La respuesta, por ahora, la están dando los pasajeros que se bajan.

Señores del Gobierno nacional: la fractura tarifaria ya tiene nombres, ciudades y cifras. Lo que falta es una respuesta a la altura.

AS
Alejandro SubiabreMinería y carbón

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