Tres horas de polvo, oscuridad y humanidad en una sola noche turca
Nuri Bilge Ceylan convierte la búsqueda de un cadáver en las estepas de Anatolia en una experiencia cinematográfica que rechaza el vértigo y apuesta por la contemplación más cruda. Un policial lento, filosófico y devastador que se puede ver por streaming y que deja pensando mucho más que cualquier giro de guion.
Les confieso algo antes de arrancar: yo entré a esta película esperando un thriller al uso, de esos que te aceleran el pulso y te dejan enganchado a la butaca. Lo que encontré fue otra cosa, algo mucho más inquietante en el fondo, aunque por fuera parezca casi quieto. La última vez que me sentí así frente a una pantalla fue hace años, en una sala del cine Gaumont de la calle Rivadavia, cuando descubrí un cine que no necesitaba explosiones para sacudirte. 'Érase una vez en Anatolia', del director turco Nuri Bilge Ceylan, es de esas películas que te toman el tiempo y te lo devuelven cambiado.
El galpón antes que el espectáculo
Antes de hablar del filme hay que hablar del paisaje, porque en esta historia el escenario es casi un protagonista. Imaginen una estepa turca de noche, sin luna, con caminos de tierra que se pierden entre colinas bajas y arbustos secos. Una comitiva policial avanza por ese terreno en camionetas, con las luces largas cortando la oscuridad. Buscan un cadáver. El asesino y su cómplice están borrachos desde el día anterior y no recuerdan exactamente dónde lo enterraron. Del otro lado, un fiscal, un médico forense, varios oficiales y el propio comandante de la gendarmería, que más adelante se revela como una de las almas más atormentadas de la película. Es la premisa, y es casi toda la trama. No hay vueltas de tuerca, no hay persecuciones, no hay un tercer acto que reviente. Hay una noche larga, polvorienta y frustrada, y un puñado de personas cansadas que van perdiendo las ganas de mirarse a los ojos.
A eso se le podría llamar muchas cosas: cine lento, contemplativo, europeo en el peor sentido para el público que pide acción. Pero a mí, que llevo décadas viendo películas de todo tipo, me parece más honesto llamarlo por su nombre verdadero: cine de observación rigurosa, de esos que ya casi no se hacen porque las plataformas quieren métrica y retención inmediata. Ceylan, que tiene en su haber películas como 'Lejano' o 'El invierno pasado', pertenece a esa raza de directores que filma como si tuviera todo el tiempo del mundo, y 'Érase una vez en Anatolia' es probablemente su experimento más radical en esa dirección. La duración, que ronda las dos horas y media, no se justifica por unamadeja de subtramas ni por un guion enrevesado. Se justifica porque el director eligió detenerse en lo que otros filmes cortan: la pausa antes de hablar, el cigarrillo que se enciende en silencio, la luz lejana de una aldea que aparece entre las lomas, la cara de un hombre que lleva demasiadas horas sin dormir.
La angustia que no viene del suspenso
Y acá viene lo que a mí me parece lo más interesante de la película, lo que la separa del resto. La tensión que se acumula a lo largo de la búsqueda no es la del thriller clásico, esa que te hace agarrar el apoyabrazos. Es una tensión más silenciosa, más parecida al cansancio de vivir. Los personajes van contando historias que parecen menores en la superficie: un recuerdo de la infancia del médico forense, una broma sobre el té en el destacamento, la mención de un hijo enfermo. Nada de eso parece tener peso dramático al principio, pero a medida que pasan los minutos y la noche se estira, esas conversaciones triviales empiezan a revelar las costuras de gente que convive a diario con la muerte y que, justamente por eso, fue perdiendo la capacidad de hablar en serio con el otro. El médico que mira el cuerpo como un trámite, el policía que se ríe de todo para no quebrarse, el fiscal que aparece distante y termina siendo el más humano de todos. Son personajes que se van desnudando sin querer, casi a pesar de ellos mismos, y ese movimiento es lo que termina resultando incómodo.
“La oscuridad del campo turco funciona acá menos como decorado y más como un estado de ánimo, como una extensión de la fatiga que cargan los personajes y que el director se niega a editar.”
Un premio en Cannes y un lugar en la historia
Conviene recordar, para los que no la tengan en el radar, que 'Érase una vez en Anatolia' no es un capricho de festival ni una rareza para iniciados. La película se llevó el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 2011, y está considerada de manera bastante unánime como una de las obras centrales del cine turco contemporáneo, ese que viene produciendo desde hace años directores enormes como el propio Ceylan, Semih Kaplanoğlu o Fatih Akin. Es decir: no estamos ante un título de culto escondido, sino ante una película con pergaminos que, sin embargo, circula poco en la conversación mainstream porque su propuesta exige una disposición que el público de hoy, acostumbrado a los cortes rápidos y a los tiempos del streaming, cada vez tolera menos. A mí, personalmente, esa exigencia me parece uno de sus mayores valores.
Dónde y cuándo se puede ver
Si les dio curiosidad, la buena noticia es que la película está disponible en la plataforma de streaming Filmin, que viene siendo en los últimos años un refugio bastante serio para el cine de autor en lengua castellana. Se puede ver por suscripción, desde cualquier dispositivo, y vale la pena hacerlo de noche, solos si es posible, con auriculares si la pantalla no es grande. No es una película para mirar mientras contestan mensajes: pide atención entera, silencio y, sobre todo, paciencia. Después de los créditos, si les pasa como a mí, van a quedarse un rato largo mirando el techo, pensando en esas caras que se cruzaron en la oscuridad turca y en la cantidad de cosas que se dicen las personas cuando dejan de fingir que tienen todo bajo control. Si son de los que prefieren el thriller que los mantiene al borde del asiento, probablemente esta no sea su película. Pero si son de los que disfrutan quedarse pensando días después de la sala, denle una oportunidad: los va a devolver distintas las próximas películas que vean.
