Un Niño fuera de serie: el Pacífico se recalienta a un ritmo que asusta a los modelos y promete lluvias históricas en el Litoral
La NOAA subió al 75% la probabilidad de que el episodio 2026-2027 supere los 2,5 °C de anomalía oceánica, un umbral que ningún evento anterior logró cruzar desde 1950. Hidrólogos y meteorólogos argentinos ya hablan de un fenómeno "recién empezando" que se extendería hasta el otoño del año próximo.
Acá en la cuenca del Paraná, donde doña Irma Villalba, 58 años, todavía guarda en una caja de zapatos las fotos amarillentas de la crecida del 83, el runrún de la gente es el mismo de cada vez que el río empieza a tirar para arriba: "Esto va a ser bravo, mijita, mire que el cielo viene cargado". Y no es solo la intuición de una vecina que vio pasar la inundación más grande de su vida siendo casi una niña. Esta vez hay un número concreto, frío, que la respaldo. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, esa sigla que nosotros llamamos NOAA como si fuera un meteorólogo de confianza, acaba de recalcular el riesgo de que el fenómeno El Niño que ya estamos viviendo se convierta en el más intenso desde que existen registros sistemáticos, allá por 1950.
El dato no es menor ni es de gabinete cerrado: en agosto la probabilidad de que este episodio batiera todos los récords históricos era del 69%, y cuatro semanas después trepó al 75%. Seis puntos en un mes parecen pocos sobre el papel, pero en el lenguaje de los climatólogos equivalen a una señal de alerta encendida en rojo intermitente, porque muestran que el Pacífico ecuatorial se está calentando más rápido de lo que los propios modelos del Centro de Predicción Climática de la NOAA habían previsto.
El termómetro que se rompió
El instrumento que miran con lupa los científicos se llama Índice Oceánico Relativo de El Niño, o RONI por sus siglas en inglés, y tiene una particularidad que lo vuelve más exigente que los índices clásicos: no solo mide la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico central, sino que le descuenta el calentamiento general que vienen arrastrando todos los océanos tropicales. Es, si se quiere, el termómetro que corrige por el calentamiento global para no inflar las alarmas. Y aun con esa corrección, la NOAA le asigna un 75% de chances de superar los 2,5 grados de anomalía entre octubre y diciembre próximos.
Para dimensionar lo que eso significa alcanza con repasar la historia. Desde 1950, los organismos internacionales reconocen apenas cuatro episodios de El Niño catalogados como "muy fuertes", y ninguno pasó de los 2,4 grados. El más célebre, el de 1982-1983, aquel que arrastró doña Irma en su memoria, marcó 2,4 grados y dejó en Argentina una de las crecidas más devastadoras del Paraná. El que está en marcha, según las proyecciones, no solo igualaría esa marca: la superaría con holgura.
Qué viene para Argentina
Las anomalías que ya se midieron en agosto dan una idea de la magnitud del desajuste. La región conocida como Niño 3.4, la zona caliente por excelencia del Pacífico ecuatorial, registraba 1,8 grado por encima del promedio; la región Niño 3, más al oeste, trepaba a 2,5 grados; y frente a las costas de América del Sur, la columna de agua mostraba 3,4 grados de desvío. Para el otoño y el invierno del hemisferio norte, las chances de un evento catalogado como "muy fuerte" superan el 90% según los modelos revisados.
“El Niño es un fenómeno natural y global que nos está afectando y recién está empezando. Se intensificará de octubre a febrero. Es un Niño muy fuerte.”María Alejandra Cristanchi, jefa de Hidrología de la Central Hidroeléctrica Yacyretá
En el Aeropuerto de Córdoba, el pronosticador Marcelo Madelón, un veterano de los mapas isobáricos, arriesgó un horizonte que a esta altura suena casi una certeza: el fenómeno "posiblemente perdure hasta el otoño de 2027". Es decir, no estamos hablando de una ráfaga de mal tiempo sino de casi un año y medio con el Pacífico echando leña al fuego.
Lluvias que no dan respiro
Las proyecciones estacionales que maneja el Servicio Meteorológico Nacional pintan un escenario que en el Litoral se traducirá en palabras simples: agua, y mucha. En noviembre, el noreste del país y el este de Entre Ríos quedarían bajo un exceso de más de 30 milímetros por encima de lo habitual. En diciembre, las anomalías superarían los 50 milímetros en Santa Fe, Entre Ríos y el este de Córdoba, mientras que el noroeste argentino cargaría entre 20 y 50 milímetros por de
- La probabilidad de un El Niño récord pasó del 69% en agosto al 75% en septiembre, según la NOAA.
- El índice RONI podría superar los 2,5 °C entre octubre y diciembre: ningún evento desde 1950 cruzó ese umbral.
- Las anomalías de agosto llegaron a 1,8 °C en Niño 3.4, 2,5 °C en Niño 3 y 3,4 °C frente a Sudamérica.
- Noviembre traería más de 30 mm extra en el noreste y este de Entre Ríos; diciembre, más de 50 mm en Santa Fe, Entre Ríos y este de Córdoba.
- Los especialistas consultados estiman que el fenómeno se extenderá hasta el otoño de 2027.
Vuelvo a doña Irma, que a esta altura ya está preparando el bolso con las cosas importantes, los documentos, las fotos, la medicación del marido, porque aprendió que cuando el río suena no hay pronóstico que lo detenga. Tiene razón, y esta vez la ciencia le da la espalda a quien quiera mirar para otro lado. La pregunta que nosotros, los que vivimos en la cuenca, ya empezamos a hacernos no es si va a llover más de lo normal: eso parece cantado. La pregunta es si las defensas, los planes de evacuación y la solidaridad barrial van a estar a la altura de un Pacífico que, por primera vez en más de siete décadas, promete romper todos los registros que la humanidad tiene guardados.
