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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Un pintor de Laferrere murió de tres balazos en la cabeza frente a un lavadero de Villa Dorrego y el dueño desapareció

Juan Manuel Oviedo, de 36 años y padre de un adolescente, fue atacado por dos hombres que pasaron en un auto. La fiscalía sospecha que el local funcionaba como punto de venta de drogas y que el propietario huyó durante la inspección judicial.

Por Osvaldo GarayPoliciales y judiciales · · hace 32 d
Un pintor de Laferrere murió de tres balazos en la cabeza frente a un lavadero de Villa Dorrego y el dueño desapareció

Según consta en la causa, el hecho se produjo el viernes pasado por la tarde en el cruce de las calles Saturnino Saraza y Donizetti, en el barrio Villa Dorrego del partido de La Matanza. En ese lugar, dos hombres que viajaban a bordo de un Ford verde frenaron frente a un lavadero y abrieron fuego contra Juan Manuel Oviedo, un pintor de obra de 36 años, oriundo de Laferrere y padre de un chico de 13 años, que en ese momento comía en la vereda, de acuerdo con lo reconstruido por los investigadores.

La víctima recibió tres impactos en la cabeza y fue trasladada de urgencia al Hospital Simplemente Evita, donde falleció poco después. Su hermana Daiana describió el ataque con una frase que quedó incorporada al expediente: «Lo balearon por atrás. Lo mataron de tres tiros en la cabeza». Un segundo hombre, de alrededor de 40 años, resultó herido de un tiro en la garganta y permanece internado en el mismo centro asistencial, en condición estable.

La versión del dueño y lo que encontró la Policía Científica

El propietario del lavadero, identificado como José, declaró ante la Comisaría 4ª de Villa Dorrego y sostuvo que el ataque había sido una represalia por el robo de una bicicleta que él mismo había ido a reclamar a otro sector del barrio. No mencionó negocios ilegales ni conflictos previos. El fiscal Diego Rulli, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Homicidios del Departamento Judicial La Matanza, no convalidó esa explicación y ordenó una inspección en el local con personal de Policía Científica.

  • Dentro del lavadero se encontraron vainas servidas calibre 9 milímetros, lo que indica que alguien respondió el fuego desde el interior.
  • Los grabadores de las cámaras de seguridad no estaban en el lugar: habían sido retirados antes del procedimiento.
  • Durante la inspección, el dueño se retiró del local y nunca regresó pese a haber prometido volver con un abogado.
  • Su teléfono celular dejó de recibir mensajes y los vecinos del lavadero se negaron a declarar en la causa.

José les manifestó a los agentes que debía atender a su madre, que estaba internada, y pidió autorización para ausentarse. No volvió a ser ubicado. La carátula que orienta la pesquisa, según fuentes del caso, es la de homicidio agravado y encubrimiento, con una hipótesis fuerte: para el fiscal Rulli, el lavadero no operaba solo como tal, sino también como un punto de venta de drogas. En esa línea cobra relevancia otro dato aportado por Daiana Oviedo: el local ya había sido atacado a balazos en otras oportunidades.

“Al lavadero lo balearon no una, sino dos veces.”Daiana Oviedo, hermana de la víctima

La investigación continúa en la UFI de Homicidios de La Matanza. Rulli pidió medidas para intentar ubicar al propietario del lavadero, entre ellas el trazado de llamadas del teléfono que dejó de responder y la revisión de cámaras de la zona que pudieran haber registrado la fuga del Ford verde. La instancia que sigue es la declaración testimonial pendiente del hombre de 40 años que permanece internado, clave para establecer si circulaba con la víctima o por separado al momento del ataque.

OG
Osvaldo GarayPoliciales y judiciales

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