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Un segundo caso de hantavirus en Neuquén reaviva la alerta en la zona andina: qué se sabe hasta ahora

El Ministerio de Salud provincial confirmó que un contacto estrecho del joven fallecido hace pocos días también contrajo la enfermedad. Está internado en Zapala y su evolución es estable. La variante que circula en la Patagonia es la única del mundo con transmisión documentada entre personas, y eso encendió todos los protocolos.

Por Griselda MuñozSociedad y vida · 3 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Acá en la cuenca, cuando se confirma un segundo caso de hantavirus en cuestión de días, la conversación en la cocina de cualquier casa de Zapala o Aluminé cambia de tono. Deja de ser un tema del parte sanitario y pasa a ser un tema de mates y de WhatsApp. Yo lo escuché esta mañana en la esquina de siempre, donde Marta, que tiene 54 años y vive a tres cuadras del hospital, me dijo con esa mezcla de preocupación y prudencia que tienen los vecinos de la zona andina: "Mirá, yo ya no entro al galpón sin abrir antes la puerta y esperar un rato". Esa imagen, la de la vecina que cambia un hábito de toda la vida, resume lo que está pasando en Neuquén con esta segunda confirmación oficial.

Qué se sabe del nuevo caso confirmado

El Ministerio de Salud de la provincia confirmó este martes un segundo caso positivo de hantavirus en una persona que ya estaba bajo seguimiento porque había sido identificada como contacto estrecho del primer paciente del año, un joven de 26 años, trabajador rural, que murió tras una internación de urgencia en el Hospital Zonal de Zapala. El nuevo diagnóstico llegó en medio del monitoreo preventivo que se había montado desde el fallecimiento: la persona empezó a presentar síntomas tempranos y, como indica el protocolo, se le tomaron muestras, se la internó y se aplicaron las medidas de bioseguridad del caso. El Laboratorio Central de la provincia fue el que confirmó el resultado. Según el parte oficial, el paciente permanece internado en Zapala y su estado es estable.

Nosotros, los que cubrimos temas de salud pública en la región, sabemos que cuando aparece un segundo caso ligado al primero ya no se habla de "un caso aislado", sino de un escenario distinto. Por eso la Dirección Provincial de Epidemiología mantiene un operativo activo sobre el resto de los contactos identificados: todos cumplen aislamiento domiciliario estricto y son seguidos de manera activa y pasiva.

Por qué esta variante preocupa más que otras

Lo que vuelve especialmente sensible a este brote es la variante que circula en la Patagonia argentina. En Neuquén, Río Negro y Chubut está presente la llamada variante Andes Sur, que es la única del mundo en la que se ha documentado la transmisión del virus entre personas. Eso ocurre, sobre todo, cuando hay convivencia o exposición estrecha durante los primeros días de la enfermedad, justo el escenario que se da dentro de un grupo familiar o de contactos estrechos. Por eso cada nuevo positivo obliga a revisar uno por uno los vínculos del paciente anterior, reconstruir con quién estuvo y durante cuánto tiempo, y aislar a esas personas antes de que aparezcan los síntomas.

Cómo se llegó hasta acá y qué medidas se tomaron

La historia clínica del primer caso sirve para entender la velocidad con la que puede avanzar este virus. Se trataba de un trabajador rural de la Región del Pehuén que ingresó al Hospital de Aluminé con fiebre por encima de los 38 grados, dolores musculares, dificultad respiratoria y un dolor abdominal intenso. Su cuadro se agravó en pocas horas y murió en la terapia intensiva del Hospital de Zapala tras un paro cardiorrespiratorio. Desde ese momento se dispararon las alarmas y, según la directora del Hospital de Aluminé, se aisló de manera preventiva a 15 personas. Es dentro de ese grupo donde apareció el segundo caso confirmado ahora.

Recomendaciones concretas para la zona

El hantavirus se transmite principalmente por inhalación de partículas contaminadas con saliva, heces u orina del roedor colilargo, que es el reservorio habitual del virus en la zona andina. Los espacios cerrados y mal ventilados son los que concentran el mayor riesgo, y por eso las recomendaciones insisten tanto en la ventilación como en no barrer en seco, que es justamente el movimiento que pone en suspensión esas partículas. El síndrome cardiopulmonar empieza con fiebre, dolores musculares y dolor de cabeza, síntomas que se confunden fácilmente con otras infecciones, pero puede avanzar con rapidez hacia una insuficiencia respiratoria grave. Esa es la ventana en la que el diagnóstico temprano marca la diferencia.

Vuelvo a la cocina del principio, a la escena de la vecina prudente que ya no entra al galpón sin abrir antes la puerta. Es probable que muchos de nosotros, los que vivimos o trabajamos en la cuenca, terminemos haciendo lo mismo en los próximos días. El operativo sanitario está funcionando, los contactos están controlados y el nuevo paciente está estable, pero la alerta sigue encendida porque la variante que circula acá, la Andes Sur, no se comporta como las otras. Y mientras no baje el riesgo, la mejor defensa es esa: información clara, ventilación y consulta temprana. Nada reemplaza a un médico cuando aparece la fiebre.

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Griselda MuñozSociedad y vida

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