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Una cocina, un audio y la serie de Moria: la historia de la sombrerera que vistió a La One sin haber pisado antes una ficción

Florencia Tellado tiene 43 años, dos décadas en publicidad y un taller recién inaugurado en Palermo. Cuenta cómo fue construir el universo de vestuario de la biopic de Moria Casán, qué aprendió de las maestras del Colón y de Londres, y por qué sueña con vestir a Lady Gaga.

Por Griselda MuñozSociedad y vida · 5 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Acá en la cuenca del Río de la Plata, en una cocina cualquiera de un cumpleaños infantil, con el ruido de globos y de chicos de fondo, sonó el audio que le cambió el año a Florencia Tellado. Un director audiovisual le propuso hacerse cargo del vestuario de la serie biográfica sobre Moria Casán. Ella, que lleva veintidós años vistiendo publicidades, marcas y productoras, nunca había trabajado en ficción. Aceptó igual, como aceptamos todos cuando aparece una locura que nos tienta más que nos asusta: con un nudo en la panza y la certeza de que no se podía dejar pasar.

Tengo que ser honesta con el lector: cuando me senté a escribir esta nota, pensé que iba a entrevistar a una vestuarista más. Pero después de escucharla, entendí que estaba delante de alguien que había tomado el proyecto más ambicioso de su carrera y lo había terminado en siete meses, de julio del año pasado a febrero de este año, mientras montaba al mismo tiempo el taller donde hoy me recibe. Son de esas historias que nos gustan a nosotros, los que creemos que el oficio todavía se aprende en la mesa de trabajo y no en un campus virtual.

Una serie sin orden cronológico y una sola reunión con La One

La serie recorre toda la vida de Moria Casán pero no respeta la línea de tiempo, y eso fue justamente el primer dolor de cabeza para Florencia. Había que construir un universo de vestuario que reconociera cada etapa de La One sin que el espectador se perdiera. "Lo único que tenía en la cabeza era a Moria", me dijo, con esa franqueza que tienen las personas que todavía se sorprenden con los encargos grandes. "Pensaba cómo representarla siendo fiel a su estilo tan único". Y agregó una frase que define el trabajo entero: "Tiene un estilo muy definido. En los colores, los estampados, sabés cuáles son Moria y cuáles no".

Los trajes más importantes se hicieron a medida para cada actriz. El resto se alquiló, se compró o se reformuló, y mucho del material vintage salió de ferias americanas rastreadas durante meses de producción. Florencia me lo cuenta como quien te cuenta una recorrida por la calle Avellaneda o por el Once: con nombres de locales, con tips para distinguir una pieza de los setenta de una copia, con la pasión ordenada de alguien que sabe lo que busca.

“Lo único que tenía en la cabeza era a Moria. Pensaba cómo representarla siendo fiel a su estilo tan único.”Florencia Tellado, vestuarista y sombrerera

Las maestras, Londres y la disciplina del silencio

Antes de la serie, Florencia ya tenía un nombre en el mundo del sombrero. Se formó como milliner con tres maestras que vale la pena nombrar, porque cada una le dejó una maña distinta. Con Hilda Juárez aprendió la tradición del Teatro Colón; con Laura Noetinger, la sombrerera que eligió la reina Máxima de Holanda, entendió qué significa vestir a una mujer con peso institucional; y con Noel Stewart en Londres, que trabajó para Givenchy, Valentino, Mulberry y Roland Mouret, absorbió la disciplina del silencio y la precisión. "Un error mínimo arruina el resultado final", repite Florencia como un mantra que se trajo de esas aulas británicas y que hoy aplica en su loft de la calle Matienzo, un taller de 145 metros cuadrados con luz natural, inaugurado hace poco en Palermo.

  • El sombrero que Paco Amoroso usó en su presentación para el Tiny Desk.
  • Diseños encargados por la producción de Marilyn Manson, que la contactó por Instagram.
  • El vestuario de la serie biográfica de Moria Casán, con piezas a medida y otraJoyería vintage de ferias americanas.
  • Su próximo desafío personal: vestir a Lady Gaga.

En esa misma cocina donde sonó el audio original, ahora hay una pava eléctrica, una torta comprada y dos mujeres que todavía se preguntan cómo se hace para meterle tanta cosa al mismo año. Mientras le acerco el café a Elsa, la vecina de toda la vida, que tiene 67 años y me mira por encima de los anteojos esperando el resumen, pienso que la historia de Florencia es la de muchos de nosotros: gente que se formó en una rama, le llegó un encargo imposible y terminó aprendiendo otra en el camino. Si la serie de Moria sale tan bien como parece, gran parte de la culpa la va a tener este taller de Palermo, esta sombrerera de 43 años y el coraje de aceptar un audio en medio de un cumpleaños de chicos.

GM
Griselda MuñozSociedad y vida

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