Valle Salvaje ya lleva cuatro cosechas en Netflix y todavía le queda tierra por sembrar
La ficción española de época que sigue a una joven obligada a casarse en tierras asturianas superó los 450 capítulos y sigue sumando historias de lunes a viernes en la plataforma.
Hay galpones muy grandes en el mundo de las series de época, pero el que viene montando Valle Salvaje ya lleva cuatro temporadas instaladas y más de cuatrocientos cincuenta capítulos dando vuelta, algo así como un pueblo entero funcionando a pleno, con sus cocinas, sus patios y sus confesiones a media voz. La producción española, que se puede seguir en Netflix de lunes a viernes después de su paso por la televisión abierta, sigue sumando episodios sin prisa pero sin pausa, y lo hace con una historia que se sostiene básicamente en un viaje que nadie eligió hacer. Como dijo alguna vez Joan Manuel Serrat, hacer un camino largo y estrecho no es para cualquiera, y esta protagonista parece dispuesta a transitarlo aunque no lo haya buscado.
Antes de hablar de la trama conviene detenerse en esa Asturias que la serie reconstruye con bastante esmero, esa casa solariega a la que llega la protagonista, con sus muebles oscuros, sus ventanales abiertos al verde y ese aire de familia poderosa donde cada pasillo parece guardar un secreto. Allí espera doña Victoria Salcedo, la tía, junto con la familia Gálvez de Aguirre completa, con sus alianzas, sus miraditas largas y sus silencios cargados. Es en ese galpón donde empieza todo, y a mí, personalmente, esa ambientación me resulta de lo más lograda de la serie.
El casamiento que llegó sin aviso
La historia sigue a Adriana Salcedo de la Cruz, una joven de veinte años que, tras la muerte de su padre, se entera de un compromiso matrimonial acordado del que ella nunca supo absolutamente nada. Su vida en Madrid queda atrás de un día para el otro y el destino le impone un marido desconocido, una región nueva y una familia que no es la suya. La actriz Rocío Suárez de Puga se pone en su lugar y carga con ese peso de tener que armar una vida a partir de un papel firmado por otros. A su alrededor se mueve un elenco que completa el cuadro: Manuela Velasco como Pilara Gálvez de Aguirre, José Manuel Seda como José Luis, Marco Pernas como Rafael y Sabela Arán en el papel de la tía Victoria, todos ellos sosteniendo los vínculos y las traiciones que la serie viene cultivando capítulo tras capítulo.
- Ambientada en 1763, combina conflictos personales con un misterio alrededor de la muerte del padre de la protagonista.
- La joven debe esclarecer qué pasó realmente con su progenitor, aunque esa búsqueda pueda ponerla en riesgo.
- La trama entrelaza un matrimonio arreglado, un amor que aparece de manera inesperada y preguntas familiares sin respuesta.
- La serie es dirigida por Miguel Conde y se emite en formato diario en Netflix.
- Los guionistas sostienen que todavía queda historia por desarrollar, aunque la quinta temporada aún no está confirmada.
Cuatro temporadas y sumando
A mí me parece, y lo digo con toda franqueza, que hay algo muy humano en esta serie que no siempre se ve en las ficciones de época, y es esa mezcla entre el dolor íntimo, la obligación familiar y los misterios que van cayendo de a poco, como manzanas maduras que nadie quiere recoger. Los autores prometen que todavía queda tierra por sembrar, aunque a esta altura ya nadie se anime a confirmar oficialmente una quinta temporada, y mientras tanto la audiencia sigue llegando de lunes a viernes, encendida con el clima de esa casa asturiana y con una protagonista que no se rinde.
Si te pinta engancharte o ya la venías siguiendo, Valle Salvaje se puede ver de lunes a viernes en Netflix, después de su emisión por la televisión abierta española, con nuevos episodios que siguen sumando a una historia que, por ahora, no tiene fecha de cierre. Habrá que ir capítulo por capítulo, como se recorre cualquier galpón con historia.
