Vamos a los números: seis de cada diez hogares argentinos llegaron a agosto con deudas y el grueso las destinó a gastos básicos
Un relevamiento de Zentrix muestra que dos de cada tres consultados agotan sus ingresos antes del día 20 del mes. La carga del financiamiento recae sobre los más jóvenes y los sectores de menores ingresos, mientras que la mirada sobre la economía personal muestra una leve mejora respecto de julio.
Vamos a los números. De acuerdo con el Monitor de Opinión Pública de agosto que difundió Zentrix, dos de cada tres personas consultadas sostienen que sus ingresos alcanzan, como máximo, hasta el día 20 del mes. Dentro de ese universo, un 24 por ciento señaló que el dinero se termina a más tardar el día 10, lo que configura un cuadro de fragilidad financiera extendida en los hogares argentinos. La encuesta se realizó entre el 25 y el 31 de agosto y reunió 1.466 respuestas válidas, con una muestra calibrada al último padrón electoral.
Brecha por nivel socioeconómico y por edad
El margen para cubrir los gastos mensuales presenta diferencias marcadas según el estrato social. Entre las personas de clase baja, el 87,6 por ciento declaró que sus ingresos se agotan antes del día 20, mientras que en la clase alta esa proporción se reduce al 7,3 por ciento. La distancia también aparece al comparar generaciones: el 83,3 por ciento de los consultados de entre 18 y 39 años no logra superar esa fecha con sus ingresos, frente al 60,3 por ciento de los mayores de 60 años.
Destino del crédito: la canasta básica se lleva la mayor parte
En ese contexto, alrededor de seis de cada diez encuestados habían contraído deudas durante los seis meses anteriores. Entre quienes se endeudaron, el destino más frecuente fue la alimentación y la salud, con un 55,6 por ciento. Otro 20,4 por ciento recurrió al financiamiento para abonar tarifas y servicios. Sumados, esos rubros básicos representaron el 76 por ciento de los motivos de endeudamiento, un indicador elocuente de la estrecha relación entre el deterioro del poder de compra y el recurso al crédito como puente de corto plazo.
- Alimentación y salud: 55,6% de los motivos de endeudamiento.
- Tarifas y servicios: 20,4%.
- Bienes durables y otras finalidades: el 24% restante, con mayor presencia en la clase alta.
- En la clase baja, alimentos, salud, tarifas y servicios concentraron más del 85% de los motivos para tomar deuda.
- En la clase alta, esos mismos rubros quedaron por debajo del 60%, con una distribución más pareja con la compra de bienes durables.
Salarios, inflación y preocupaciones
Los salarios ocupan un lugar central en las respuestas: el 81,2 por ciento considera que su remuneración no le gana a la inflación. Además, los ingresos y los sueldos fueron mencionados como preocupación por el 50,1 por ciento de los participantes, mientras que el desempleo alcanzó el 40,9 por ciento. El cuadro combina la percepción de pérdida de poder adquisitivo con un mercado laboral que sigue instalado entre las principales preocupaciones de los hogares.
Una mejora marginal en la mirada sobre la economía personal
Aun con esas dificultades, la valoración positiva de la economía personal pasó del 27,2 por ciento en julio al 29,8 por ciento en agosto, un avance acotado pero auspicioso en un contexto donde la mayoría declara llegar justa a fin de mes. La comparación con el año anterior muestra que el fenómeno se sostiene: en mediciones previas de Zentrix, la proporción de hogares que agotaba sus ingresos antes del día 20 ya se ubicaba en niveles similares, lo que sugiere que la estrechez dejó de ser un episodio coyuntural para convertirse en una característica estructural del presupuesto familiar. A modo de referencia regional, la situación contrasta con la registrada en Chile, donde los estudios de percepción de hogares suelen reportar un peso menor del crédito destinado a cubrir la canasta básica y una distribución más equilibrada entre los destinos del endeudamiento. La próxima fecha a mirar será el Monitor de Opinión Pública de septiembre, que permitirá observar si la mejora en la valoración de la economía personal se consolida o si, por el contrario, se diluye frente a la dinámica de precios de los próximos meses.
