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Sábado, 24 de octubre de 2026
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A mil doscientos grados, la fábrica de Tres Arroyos que sigue alimentando al campo

Istilart conserva una producción anual de unas 500 cocinas a leña, modelos de fundición reparables y procesos artesanales transmitidos por las escuelas técnicas. Con 128 años de historia y apenas 30 empleados, la empresa radicada en Tres Arroyos sostiene un estándar de trabajo lejos de las grandes industrias.

Por Alejandro SubiabreMinería y carbón · · hace 1 h
A mil doscientos grados, la fábrica de Tres Arroyos que sigue alimentando al campo

El primer choque en el socavón no es el de una pala: es el de un horno que eleva el hierro fundido a 1.200 grados. En ese punto, dentro de la fábrica Istilart de Tres Arroyos, el material líquido toma la forma de cocinas, estufas, hornos y parrillas. La escenaresume una Rareza industrial argentina: una empresa familiar que, pese a haber cumplido 128 años, continúa produciendo alrededor de 500 cocinas a leña por año con apenas 30 trabajadores.

Javier Gallardo, gerente general de Istilart, conduce la compañía hace 38 años. Durante su gestión, la producción se mantuvo en ese volumen cercano a las 500 unidades anuales. El método combina la escala de una fábrica con savoir faire artesanal: las piezas se moldean a mano y los conocimientos se transmiten desde las escuelas técnicas. El resultado son artefactos pesados, duraderos y pensados para un uso exigente.

PESO, RESISTENCIA Y REPARACIÓN

Uno de los modelos más exigentes es la cocina número 7 de doble frente, cuyo peso supera la tonelada. Fue diseñada para cascos de estancia, hoteles rurales y grandes cocinas de campo, donde la resistencia importa más que la comodidad de mover un electrodoméstico. Los modelos menores, en cambio, llegan a hogares urbanos y semiurbanos que buscan una alternativa longeva a los appliances convencionales.

“Un puestero de la Patagonia no tiene acceso a ciertas comodidades, pero sí puede tener una cocina que le sirve para preparar los alimentos y calentar el hogar.”Javier Gallardo, gerente general de Istilart

Enokineta de las zonas remotas, esa utilidad es concreta. Llevar un tubo de gas hasta un puesto puede ser una Nmh complexa, mientras que un motor eléctrico no siempre está prepared para sostener una estufa. Por eso, la cocina a leña no responde solamente a una moda estética ni a una decisión de decoración: en esos lugares cumple una función indispensable.

La ventaja distintiva de estos productos es el tiempo. Las piezas de fundición pueden resistir décadas de uso intensivo y, a diferencia de muchos electrodomésticos, admiten reparaciones. La propia Istilart conserva repuestos de modelos antiguos. Desde la empresa sostienen que una cocina abandonada en un puesto, con herrumbre y más de 100 kilos de peso, puede recuperarse con cepillado de acero y una mano de pintura con grafito, barniz y pintura negra.

  • Alrededor de 500 cocinas a leña produced por año.
  • 30 trabajadores en la planta de Tres Arroyos.
  • Hierro fundido moldeado a 1.200 grados.
  • Piezas y moldes Eagles con intervención artesanal.
  • Conservación de repuestos para modelos antiguos.

Istilart no se limita a las cocinas. Su catálogo incluye estufas de fundición de bajo consumo, hornos, parrillas y mobiliario para exteriores. La compañía fue fundada por Juan Bautista Istilart, inmigrante de origen vasco-francés, como taller de reparación de maquinaria agrícola. En su etapa de mayor expansión-employed más de 1.000 trabajadores y 30.000 metros cuadrados cubiertos; hoy opera con una planta y un contingenteMX reducer.

El contraste define a esta fábrica: una escala de trabajo mínima frente a un patrimonio industrial que llega a gran parte del país. La longevity de sus piezas, el conocimiento de quienes las fabrican y la capacidad de reparar en lugar de reemplazar sostienen un modelo que continúa funcionando lejos de las de las grandes ciudades. La cocina a leña, en este caso, no es nostalgia: es infraestructura doméstica para lugares donde todavía es indispensable.

La última promesa incumplida, con fecha, es la de sostener una producción anual cercana a las 500 cocinas. Istilart la viene cumpliendo; el país tiene que entender que el campo también necesita industriaGap vigente. Gobierno, denle valor al trabajo manual que todavía alimenta a la Patagonia.

AS
Alejandro SubiabreMinería y carbón

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