Canapino le puso el ojo a Colapinto y le tiró flores con letra clara: "lo veo muy firme, está andando rápido y sumando puntos"
El piloto arrecifeño, con su propia mochila de adaptaciones internacionales encima, analizó la campaña del pilarense en Alpine y le reconoció mérito concreto. También se quejó del presente híbrido de la Fórmula 1 y dejó un "veremos" colgando sobre el futuro de la categoría.
Acá en Buenos Aires llovizna, pero en el paddock de la Fórmula 1 parece que siempre hace calor cuando se habla de Franco Colapinto. Y ahora se metió en la conversación alguien que sabe lo que es comerse una categoría nueva con los dientes: Agustín Canapino. El arrecifeño miró la campaña del piloto de Alpine por televisión, con la misma atención con la que mira una final del TC, y se permitió opinar con todas las letras.
Elogios con cifras y chapa
“Lo veo muy bien, creo que está teniendo un gran año. Lo está haciendo muy bien, lo veo muy asentado, muy firme, está andando rápido, está consiguiendo puntos. Puede cometer errores como cometen todos.”Agustín Canapino
Canapino no se quedó en el placeo genérico de ale las ganas, pibe. Fue al hueso. Para él, Colapinto está aprovechando algo concreto: un auto que, aunque no es la punta de la tabla, le permite pelear una posición intermedia y, sobre todo, sumar puntos. Algo que, traducido al lenguaje del garage, vale más que un titular de diario. Porque en la Fórmula 1, sacar jugo con un coche de mitad de tabla hacia abajo es casi como cocinarle un asado a la suegra con lo que hay en la heladera: hay que tener mérito.
- Canapino destacó que Colapinto está "asentado y firme" en su primera temporada completa.
- Reconoció que viene sumando puntos con Alpine, un equipo sin el presupuesto de los grandes.
- Aceptó que puede equivocarse, "como cometen todos", y le bajó el dramatismo a cualquier error.
- Puso el ojo también en la crisis de los sistemas híbridos: "ni a los pilotos ni a los fans veo contentos".
- Contó que mira F1, IndyCar, MotoGP, el Dakar y hasta el turismo de Australia en Bathurst: "siempre voy a aprender".
- Relacionó la adaptación de Colapinto con la suya propia en IndyCar, cuando recaló en Estados Unidos.
La IndyCar como espejo
Acá viene lo jugoso. Canapino sabe de qué habla cuando se habla de adaptación. El tipo se subió a un IndyCar en Estados Unidos sin tener la categoría en el bolsillo y tuvo que bancarse el vértigo de medirse contra pilotos que llevan toda la vida en ese tipo de autos. Por eso, cuando mira a Colapinto, no lo mira con el telescopio del fan: lo mira con el cronómetro del que sabe lo que cuesta cada décima. Esa experiencia le da una vara particular para medir lo que significa consolidarse fuera del automovilismo argentino, donde todo es más casero y el viento no te lleva el auto a la otra cuadra.
El ruido de los híbridos
Canapino también se sacó el chip de piloto y se puso el de espectador enojado. Los sistemas de recuperación de energía y todo el paquete híbrido que hoy domina la Fórmula 1 no convencen a nadie, ni adentro ni afuera. Ni a los pilotos ni a los fans veo contentos, tiró, y dejó en el aire la esperanza de que en las próximas temporadas aparezca algún ajuste que devuelva un poco de sonido y de emoción. Algo así como pedirle al meteorólogo que mañana salga el sol cuando hay pronóstico de tormenta: uno lo dice, pero no lo garantiza nadie.
Mientras tanto, Colapinto sigue con su contrato extendido en Alpine, acomodándose en la categoría más exigente del mundo con la paciencia del que sabe que cada carrera es un examen. Canapino le puso el visto bueno con mayúsculas y hasta se permitió compararse en silencio. Veremos si el tiempo le termina dando la razón al de Arrecife o si la Fórmula 1 le prepara al pilarense algún sobresalto de esos que no avisan. Pero, por ahora, la foto muestra a un Canapino conforme y a un Colapinto haciendo ruido con letra clara.
