Cerúndolo y Tirante dejaron la serie a un paso: en Neuquén el frío no se sintió, pero el dobles sí puede
Argentina le ganó los dos singles del sábado a Turquía en el estadio Ruca Che, no cedió sets y quedó 2-0 en la serie del Grupo Mundial I de la Copa Davis. Ahora depende de sí misma para volver a los Qualifiers.
Arrancó la serie en Neuquén y, mirá qué casualidad, la única ráfaga que voló el sábado fue la de derecha de Cerúndolo. El viento patagónico se portó, el público se portó y los chicos se portaron: Argentina le ganó los dos singles a Turquía, sin ceder sets, y quedó 2-0 arriba en el Grupo Mundial I de la Copa Davis.
Digamos las cosas como son: era una serie para no complicarse. Y no se complicó. El Ruca Che se llenó, sonó el himno, la gente se acomodó en las tribunas como quien se sienta a comer un asado de domingo y, cuando arrancó la pelota, el equipo argentino se puso el traje de candidato.
Cerúndolo, el termómetro
Francisco Cerúndolo, número 23 del mundo, fue el encargado de abrir el día frente a Yanki Erel, un rival ubicado en el puesto 329. El primer set fue un trámite: 6-0, con el turco mirando pasar la pelota como uno mira pasar el colectivo cuando ya se le fue. El segundo tuvo otra historia. Erel ajustó, aguantó algunos games y hasta se permitió soñar con el empate. Hasta que el argentino quebró a tiempo para adelantarse 5-4 y cerró el partido con su servicio. Partido en una hora y media, pelo en el pecho y cero sustos.
Tirante, con oficio de veterano
Después llegó el turno de Thiago Tirante, platense, 52 del ranking, que sabe lo que es jugar estas series como si fueran un partido de barrio en el que te jugás el prestigio. Del otro lado estaba Mert Alkaya, 296 del mundo, un rival que en el papel no podía discutirle mucho. Y no le discutió: 6-2 y 6-4 en sets corridos, sin sobresaltos, con la misma sobriedad con la que uno cierra la puerta de casa un lunes a las siete de la mañana.
Lo que viene: el dobles, esa trampa
Porque acá viene la parte en la que uno ya sabe cómo termina la novela, pero igual se queda mirando. Argentina tiene la ventaja, sí, pero no se puede dormir: queda el dobles del domingo, donde cualquier cosa puede pasar. Una Copa Davis sin sufrir un dobles es como un domingo sin mate: existe, pero no se lo deseo ni al peor enemigo. La lógica dice que con un dobles sólido y el singlista de sobra, el equipo se lleva el punto que falta. La lógica, claro, no siempre juega en Neuquén.
Lo concreto: Argentina quedó a un triunfo de asegurar la permanencia y regresar a los Qualifiers. Lo emocional: el equipo hizo los deberes en el día que tenía que hacerlos, sin lujos pero con solidez, como un buen guiso de la abuela, que no necesita adornos para entrar bien. Veremos qué pasa el domingo en el Ruca Che. Yo, mientras tanto, ya guardé la campera: en Neuquén siempre vuelve a hacer frío.
