Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Economía /

El país del 7,9% y la pobreza al 32,3%: lo que el INDEC dejó sobre la mesa y lo que el bolsillo todavía no perdona

Desocupación, pobreza y actividad en retroceso conviven con un repunte de la confianza del consumidor que no se traduce en consumo durable. Una radiografía incómoda del segundo trimestre y de septiembre, con datos oficiales que pesan más que cualquier promesa de campaña.

Por Alejandro SubiabreMinería y carbón · · hace 1 d
El país del 7,9% y la pobreza al 32,3%: lo que el INDEC dejó sobre la mesa y lo que el bolsillo todavía no perdona

Cuando uno mira los números del INDEC, no hace falta pasar por la oficina del gerente de Recursos Humanos para entender lo que pasa en el socavón: pasa que hay 1.730.000 argentinos que este segundo trimestre de 2026 se levantan cada mañana sin un puesto al que ir. La tasa de desocupación llegó al 7,9%, un guarismo que en la jerga técnica puede sonar aséptico, pero que en la cocina de cualquier casa del Gran Buenos Aires o del interior profundo significa exactamente lo mismo: la heladera no se llena sola, la cuota de la tarjeta se paga con esfuerzo y el fin de mes se estira hasta el lunes siguiente.

A ese 7,9% se le suma lo que pesa en el bolsillo de manera todavía más brutal, que es la pobreza. En el primer semestre del año, el INDEC midió un 32,3% de personas por debajo de la línea de pobreza, lo que traducido a cabezas son 15,5 millones de argentinos. El salto fue de 4,1 puntos porcentuales respecto al segundo semestre de 2025, cuando el indicador cerraba en 28,2%. Es decir, en seis meses la pobreza trepó lo que en otros períodos costaba mucho más. Recuerdo que el 28,2% había sido presentado como un piso a partir del cual se venía el repunte; hoy ese piso es techo y el ascensor sigue subiendo.

La actividad se enfría y la confianza no alcanza

Mientras el desempleo y la pobreza marcan pulso, el Estimador Mensual de Actividad que elabora el propio INDEC mostró en julio una baja mensual del 2,9% y una caída interanual del 1,4%. Cuando la rueda de la economía gira más despacio, se enfría, el consumo se achica y las familias empiezan a postergar lo postergable. Es la película que ya vimos y que, por lo que muestran los datos oficiales, estamos volviendo a ver.

En medio de ese escenario, en septiembre apareció una señal que, en otra Argentina, sería recibida como una buena noticia: el Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Torcuato Di Tella subió un 2,4% y llegó a los 41,2 puntos, cortando dos meses seguidos de caídas. En la comparación interanual, la mejora fue del 3,4%. Pero el optimismo del título no se banca el zoom. La predisposición a comprar bienes durables, esos que mueven el empleo en las fábricas y en el comercio, retrocedió un 3,4% en el mismo mes, arrastrada por tasas de interés altas y un poder adquisitivo que sigue sin dar el pie que muchos esperaban.

Lo que estas cifras dibujan, mirándolas juntas, no es un cuadro de recuperación sino de pausa tensa. La gente de abajo celebra lo que llega, por más chico que sea, y la gente de arriba se sienta a esperar. Mientras tanto, la actividad cae, el desempleo se planta en el 7,9% y uno de cada tres argentinos sigue debajo de la línea de pobreza. Las promesas de mayo, junio y julio quedaron en el camino, y septiembre dejó en evidencia que la confianza sin consumo es apenas un suspiro contable, dejando un par de preguntas incómodas: cuántas familias más van a quedar afuera del mercado laboral formal y cuántas van a seguir cruzando la línea de pobreza de abajo hacia arriba mientras el Gobierno sigue mirando índices que suben dos décimas en un mes y bajan cuatro puntos al siguiente. Los argentinos que no llegan a fin de mes no viven de titulares; viven de cifras que, como el 7,9% y el 32,3%, no se borran con un comunicado.

El Gobierno debería dejar de celebrar repuntes de un solo mes y empezar a dar respuestas de fondo: trabajo genuino, salarios que le ganen a la inflación y un plan serio para sacar a 15,5 millones de personas de la pobreza.

AS
Alejandro SubiabreMinería y carbón

Te puede interesar