Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

El profesor de química que se volvió mito: por qué Breaking Bad sigue siendo la serie del siglo

La ficción de Vince Gilligan, con Bryan Cranston como Walter White, fue elegida la mejor serie del siglo XXI en una encuesta que reunió a 500 voces de la televisión. Un repaso por la historia, sus personajes y las puertas que dejó abiertas.

Por Ramón VeraCultura y espectáculos · · hace 18 d
El profesor de química que se volvió mito: por qué Breaking Bad sigue siendo la serie del siglo

Hay una imagen que se me aparece cada vez que alguien me dice que no vio Breaking Bad: la de un profesor de química de secundario, corbata mal anudada, parado frente a una pizarra llena de fórmulas que a nadie le importan. Walter White, así, con su buzo verde y su mirada cansada, empieza siendo el tipo más invisible del mundo. Y desde esa invisibilidad, la serie de Vince Gilligan construye algo enorme: un recorrido que va del respeto por la vida a la degradación total, sin que el espectador pueda dejar de mirar. Por eso no sorprende que, en una encuesta reciente donde se consultó la opinión de 500 figuras del mundo de la televisión, la ficción emitida entre 2008 y 2013 haya quedado primera en la selección de las 100 mejores series del siglo XXI.

Ozymandias

El punto de partida ya lo conoce cualquiera que haya pisado una vez una conversación sobre series: Walter White, un profesor de química en Albuquerque, recibe un diagnóstico de cáncer de pulmón terminal y, pensando en dejarle dinero a su familia, empieza a fabricar y vender metanfetamina junto a un exalumno, Jesse Pinkman. A partir de ahí, la historia se expande durante 62 episodios. En las primeras temporadas, la comedia negra tiene un peso fuerte y los dos protagonistas funcionan casi como una dupla de disparates. Con el paso de los capítulos, el tono se va volviendo más serio y más oscuro, a medida que Walter se aleja de su objetivo inicial y se va metiendo en un mundo donde cada decisión pesa más que la anterior.

Yo creo que ahí está, justamente, la clave de por qué esta serie sigue interpelando: en esa distancia entre lo que Walter White dice que quiere y lo que realmente hace. Al principio todo parece justificable por el diagnóstico y por la familia. Después, las justificaciones se van estirando, y el espectador va entendiendo que el motor de Walter dejó de ser el cáncer y empezó a ser otra cosa. Ahí aparece lo mejor de Bryan Cranston en el papel: un hombre común que se va deshaciendo de a poco de todo lo que lo hacía común. La transformación está filmada con paciencia, con planos largos, con silencios que pesan.

Say My Name

Junto a Cranston, el elenco sostiene la historia con tres nombres que vale la pena recordar. Aaron Paul se mete en la piel de Jesse Pinkman, el exalumno que empieza como partenaire casi cómico y termina cargando con buena parte del peso emocional del relato. Anna Gunn compone a Skyler, la esposa de Walter, un personaje que durante mucho tiempo fue injustamente maltratado por el público y que, con el tiempo, se reveló como una de las piezas más interesantes del rompecabezas. Detrás de las cámaras, Gilligan construyó una maquinaria narrativa que respeta los tiempos del espectador y que no le regala nada: cada temporada sube la apuesta, y la última, con sus ocho capítulos, es de esas que uno recuerda entero.

El reconocimiento como la mejor serie del siglo XXI llegó a través de una encuesta en la que participaron 500 figuras del ámbito televisivo. Entre quienes aportaron su opinión estuvieron los actores Elisabeth Moss, Bryan Cranston y Jason Bateman, además de los creadores y productores Damon Lindelof y Noah Hawley. El listado, más allá del primer puesto, también dejó otra buena noticia para los fans: Better Call Saul, la precuela centrada en el personaje de Bob Odenkirk, se ubicó en el puesto 27 de la misma selección. Para mí, que vengo siguiendo la serie desde el principio, no es un dato menor: habla de que el universo que armó Gilligan no se quedó en una sola historia, sino que supo abrirse sin perder calidad.

Felina

Mirando en perspectiva, lo que más me sigue conmoviendo de Breaking Bad es algo simple: es una serie que cuenta la historia de alguien que toma una decisión extrema por una razón entendible, y que después se pierde en esa misma decisión. No hace falta haber pasado por nada parecido para entenderlo. Alcanza con mirar alrededor, con pensar en la gente que conoce uno, con reparar en esas ganas de reinventarse que a veces aparecen tarde, mal y nunca. Walter White es un personaje que le podía haber pasado a cualquiera, y por eso duele tanto mirarlo. Si todavía no la viste, o si la dejaste a mitad de camino, el arranque de las vacaciones de invierno puede ser una buena excusa para darle una oportunidad, o para reencontrarse con ella: las cinco temporadas están disponibles en las plataformas de streaming habituales. Y si ya la viste, sabé de qué hablo: seguro que te pasó lo mismo que a mí, que cada tanto volvés a pensar en el final.

RV
Ramón VeraCultura y espectáculos

Te puede interesar